domingo 22 de febrero de 2026

Forestal de La Habana, pulmón verde en Cuba

La Habana (Prensa Latina) Los niños y familias adoran hoy en día tener un domingo de esparcimiento en un lugar muy verde de La Habana, capital de Cuba, se trata del Parque Forestal.

Por Roberto F. Campos

De la redacción de Economía

Fotos del autor

Considerado pulmón verde de la ciudad, tuvo una segunda vida, y ahora abraza a los visitantes, muchos nacionales, pero también extranjeros, amantes de las vacaciones activas de cara a la naturaleza.

En el corazón de la dinámica y bulliciosa capital de Cuba, La Habana, existe un espacio donde el ritmo urbano cede su lugar al susurro de los árboles y al canto de las aves.

El Parque Forestal, oficialmente conocido como Parque Forestal Nacional, se erige no solo como el área verde más extensa de la ciudad, sino como un testimonio vivo de la evolución ambiental y social de la metrópolis.

Más que un simple parque, es un complejo ecosistema, un centro de educación ambiental y un refugio imprescindible para los habaneros.

CAMINAR, DISFRUTAR Y APRENDER

La historia del Parque Forestal está íntimamente ligada a la expansión oriental de La Habana en el siglo XX.

Sus terrenos, originalmente dedicados a pastos y usos agrícolas menores, comenzaron a transformarse en la década de 1970 bajo una visión ambiciosa.

El proyecto fue impulsado como una iniciativa de la Revolución cubana para crear un Cinturón verde alrededor de la capital, con objetivos claros: mejorar la calidad del aire, ofrecer un espacio recreativo masivo y fomentar la conservación de la flora y la fauna autóctonas.

A diferencia de los parques clásicos de diseño formal, el Forestal se concibió siguiendo principios de silvicultura urbana.

Se realizó una plantación masiva y planificada de diversas especies, tanto cubanas como exóticas que dio lugar a un bosque joven, pero de rápido crecimiento.

Ese enfoque le confirió su carácter distintivo: no es un jardín ornamentado, sino un bosque en proceso de desarrollo dentro de los límites de la ciudad.

Con una extensión que supera las 700 hectáreas, el parque es un mosaico de ecosistemas. Alberga áreas densamente arboladas, lagos artificiales que sirven de hábitat a aves acuáticas, senderos serpenteantes y zonas más abiertas.

La flora es notablemente diversa, con especies como la majagua, la ceiba, el flamboyán, diversas palmas y eucaliptos.

Esa variedad atrae a una fauna compuesta por aves migratorias y residentes (como tocororos, cartacubas y tomeguines), reptiles, anfibios y una población de mariposas que añade color al entorno.

El parque se estructura en varias áreas funcionales. Además de los espacios forestales propiamente dichos, incluye el Jardín Botánico de La Habana, un centro de investigación y exhibición de plantas de todo el mundo, y el Zoológico de La Habana (tienen administraciones específicas).

El corazón forestal, sin embargo, es de libre acceso y se mantiene en un estado semi-natural. El valor del Parque Forestal para La Habana es multidimensional.

Ecológicamente, actúa como un verdadero pulmón que mitiga la contaminación atmosférica y amortigua el efecto Isla de calor urbana.

Socialmente, es un espacio de esparcimiento, deporte (con senderos para correr y andar en bicicleta), picnic y contacto con la naturaleza para miles de personas diariamente, especialmente para los residentes de los municipios aledaños como Arroyo Naranjo y Diez de Octubre.

No obstante, como muchos espacios verdes en ciudades densamente pobladas, enfrenta desafíos significativos.

La presión humana, la gestión de residuos, la necesidad de mantenimiento constante de sus infraestructuras y la invasión de especies exóticas agresivas son problemas que requieren atención continua. Su conservación depende de una gestión eficaz y de la conciencia ambiental.

El Parque Forestal de La Habana es un proyecto vivo y en evolución. Representa una apuesta audaz y necesaria por integrar la naturaleza a gran escala en el tejido urbano.

Más que un parque concluido, es un bosque en crecimiento, un ecosistema que madura con el tiempo y que se ha convertido en un patrimonio natural indispensable para la ciudad.

Su historia, desde terrenos marginales hasta bosque urbano, refleja una voluntad de planificación a largo plazo.

Su futuro dependerá de la capacidad de la ciudad para valorar, proteger y potenciar este vasto territorio verde, asegurando que siga siendo un santuario de biodiversidad y un lugar de disfrute para las generaciones de habaneros por venir.

En un mundo cada vez más urbanizado, el Parque Forestal se alza como un ejemplo de resiliencia y de la esencial simbiosis entre ciudad y naturaleza y con interés para los turistas.

arc/rfc

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