lunes 23 de febrero de 2026

México y Cuba: Solidaridad frente al bloqueo

Ciudad de México (Prensa Latina) Laura González conoció en la red social Facebook sobre una campaña para acopiar víveres que se enviarían a Cuba y no dudó en acercarse hasta la pequeña carpa en el Zócalo de la Ciudad de México.

Por Lianet Arias Sosa

Corresponsal jefa en México

Junto a un cartel de la iniciativa, llamada “De pueblo a pueblo, acabemos con el bloqueo”, González comentó a Prensa Latina acerca del contenido que entregaría en tres bolsas: alimentos, medicamentos, guantes, jeringuillas y artículos de higiene personal.

Como ella, muchos otros mexicanos han llegado hasta la emblemática plaza desde el 14 de febrero, cuando el Colectivo de Solidaridad Militante Va por Cuba y la Asociación de Cubanos Residentes en México José Martí instalaron un espacio para reunir los aportes ciudadanos durante ocho días.

Un flujo constante de personas de todas las edades ha marcado el ritmo de la convocatoria, como también el ir y venir de los activistas, quienes se coordinaron para recibir los artículos, clasificarlos, contarlos y reacomodarlos en cajas de mayores dimensiones.

“Hemos visto la respuesta masiva del pueblo mexicano. Mucho antes de la apertura de la carpa ya había gente formada con sus donativos”, dijo a Prensa Latina durante la primera jornada Olivia Garza, vicepresidenta de la Asociación, quien calificó el hecho de impresionante.

Casi una semana después, las escenas siguen repitiéndose en un país con una probada tradición de amistad hacia Cuba y en medio de la amenaza por parte de Estados Unidos de imponer aranceles a las naciones que suministren petróleo a la isla.

“Ha sido una respuesta sorprendente y que pone de manifiesto los lazos inquebrantables de amistad entre nuestros pueblos. No ha dejado de circular gente ninguno de los días que ha estado esta carpa”, confirmó a Prensa Latina Israel Bretón, del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba.

Para el activista, urge respaldar a la nación caribeña, porque está enfrentando las consecuencias de una guerra económica con más de seis décadas, reforzada ahora por la cuestionada orden ejecutiva del presidente norteamericano, Donald Trump.

ORDEN EJECUTIVA CRIMINAL

El magnate rubricó el 29 de enero un decreto que declara una emergencia nacional por la supuesta “amenaza” que Cuba representa para Estados Unidos y establece un proceso para aplicar aranceles a bienes de naciones que suministren crudo al país antillano.

Desde esta y otras latitudes advirtieron que privar del acceso al petróleo implica paralizar a la nación, en tanto afecta ámbitos tan sensibles como la generación de energía eléctrica, el bombeo de agua, el funcionamiento de hospitales, y la producción y distribución de alimentos.

“Es muy injusta esta sanción que se está imponiendo a los países que vendemos petróleo a Cuba. Muy injusta. No está bien, porque no están bien las sanciones que afectan al pueblo”, sostuvo en días recientes la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

Durante sus habituales conferencias de prensa, la dignataria aseguró que continuaban “todas las acciones diplomáticas” para retomar el envío de combustible y anunció la partida rumbo a La Habana de ayuda humanitaria: unas 814 toneladas de víveres que ya recibe la población de la isla.

Sheinbaum fue más allá al subrayar que su administración proseguirá con el apoyo material a la mayor de las Antillas y considerar que “nadie puede ser omiso a la situación” del pueblo de Cuba derivada de las medidas aplicadas por Washington.

En este contexto, el gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) también abrió centros de acopio de alimentos y medicinas en todo el país, porque “apoyar humanitariamente” a la isla “es un acto de congruencia y justicia”, aseveró la presidenta del partido, Luisa Alcalde.

Iniciativas semejantes de otros grupos abarcaron espacios de la Universidad Nacional Autónoma de México, además de centros y planteles en diferentes estados, a lo cual se unieron movilizaciones de organizaciones sociales para denunciar el asedio contra el país antillano.

Tanto las máximas autoridades de la isla, como el embajador de La Habana aquí, Eugenio Martínez, han expresado su agradecimiento a México.

La de Trump “es una medida criminal, que lo que busca –quitando eufemismos que siempre utilizaron para negar el bloqueo y hablar de un embargo-, es matar de hambre a Cuba”, afirmó Bretón, quien espera que “la solidaridad internacional termine por rechazar y revertir esta política”.

UN LLAMADO AL MUNDO

Desde la carpa de la campaña “De pueblo a pueblo, acabemos con el bloqueo”, en pleno corazón de México, como se le conoce al Zócalo de esta capital, Bretón aludió al apoyo brindado por la isla a su nación en diferentes momentos.

“En todas las crisis humanitarias que el país ha enfrentado, siempre han sido los médicos cubanos, los alfabetizadores cubanos los primeros en ponerse al servicio de nuestro país. Y de eso se trata precisamente, de dar un apoyo como humanos hacia la situación tan grave que está viviendo Cuba”, apuntó. A su juicio, resulta importante poner a la mayor de las Antillas al centro del debate, porque “se habla de Cuba como un supuesto estado fallido” y no se mencionan “las condiciones que ha tenido que enfrentar sin tener las posibilidades para desarrollarse plenamente, como cualquier otra nación”.

De acuerdo con datos difundidos por La Habana, el cerco económico, comercial y financiero causó perjuicios estimados en siete mil 556,1 millones de dólares entre marzo de 2024 y febrero de 2025, un incremento del 49 por ciento frente al lapso anterior.

Solo en el sector de la salud esa política dejó pérdidas de casi 300 millones de dólares en un año, mientras el impacto en el ámbito energético superaba entonces los 496 millones por las restricciones para importar combustibles y piezas de repuesto.

A esta realidad, extendida por más de seis décadas, se añadió el cerco petrolero impuesto por Trump.

“Necesitamos que la solidaridad internacional ponga de relieve esta situación y haga énfasis en lo que está enfrentando Cuba y que movilice las conciencias de la gente digna en todos los países para poder generar una presión que termine por fin con estas medidas”, instó.

En México, esa respuesta ha sido clara. Prensa Latina pudo constatarlo también en diálogos con Carmen Torres, Elías Jiménez, Brenda Nayatzi, Vicky Estrada y hasta una joven australiana de paso por esta nación a quien “no le gusta nada Trump” y llegó a entregar medicamentos para Cuba.

Sergio Chaviano, presidente de la Asociación de Cubanos Residentes en México, alabó la solidaridad de esta nación norteamericana y exaltó el apoyo ofrecido por el Gobierno, que se encargará de trasladar lo acopiado en el Zócalo hacia el puerto de Veracruz, desde donde saldrá rumbo a la isla.

Sobre la posición de la mandataria Sheinbaum en relación con Cuba, Julieta Garduño, quien también estuvo en la carpa, expresó a esta agencia de noticias que la primera mujer presidenta de su país “sabe lo que el pueblo mexicano quiere y lo está demostrando”.

El mensaje por estos días pudiera resumirse quizá en una nota dirigida al gobernante de Estados Unidos y colgada en una de las vallas del Zócalo: “Trump: somos muchos más los que queremos la paz en el mundo. El amor triunfará. ¡México y Cuba Hermanos!”.

arb/las

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