Por Martha Andrés Román
Corresponsal jefa en Brasil
Aunque ha buscado proyectar un perfil propio, el hijo mayor del exmandatario se presenta como continuador del legado político de Jair Bolsonaro y, al lanzar su candidatura por el Partido Liberal (PL), afirmó que mantendría sus principales orientaciones políticas.
Flávio, de 45 años, es senador por Río de Janeiro desde 2019, después de cuatro mandatos consecutivos como diputado estatal en ese territorio, y tiene como compañero de fórmula al diputado Alfredo Gaspar.
Abogado y empresario, inició su carrera política en 2003. Durante sus años en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro concentró parte de su actividad en asuntos relacionados con seguridad pública y legislación penal, una agenda que posteriormente trasladó al Senado.
ASCENSO AL AMPARO DEL BOLSONARISMO
Su trayectoria electoral coincidió con la consolidación política de su padre, cuya elección presidencial en 2018 llevó a Flávio a una posición de mayor exposición nacional y, desde entonces, pasó a ocupar un lugar relevante dentro del núcleo político familiar y del movimiento identificado con el bolsonarismo.
Ese fenómeno, surgido alrededor del exgobernante de extrema derecha, adquirió una dimensión que trasciende a la familia.
Investigaciones académicas lo han analizado como una corriente que combina conservadurismo en asuntos sociales, defensa de políticas de mayor dureza contra el crimen, liberalismo económico y un fuerte rechazo al Partido de los Trabajadores (PT).
Un texto publicado por la revista Estudos Avançados, de la Universidad de São Paulo, identifica además diferentes componentes ideológicos dentro del bolsonarismo y analiza su consolidación como fuerza electoral y política durante los últimos años.
En el terreno electoral, esa corriente mantiene como principal referencia a Jair Bolsonaro, quien no disputa los comicios de 2026 por encontrarse inelegible desde 2023.
Además, en septiembre de 2025, el Supremo Tribunal Federal lo condenó a 27 años y tres meses de prisión por delitos relacionados con la trama destinada a impedir la llegada de Luiz Inácio Lula da Silva (PT) al poder después de las elecciones de 2022.
Flávio asumió así la candidatura presidencial del PL y busca trasladar a una nueva elección las banderas que identificaron al movimiento durante el gobierno de su padre.
AGENDA DE AJUSTE, SEGURIDAD Y CONSERVADURISMO
El programa presentado por el candidato lleva por título Para que Brasil supere el atraso y reúne 76 páginas distribuidas en nueve ejes. Entre sus principales propuestas figura el recorte del gasto público, junto con una reforma administrativa y la reducción de ministerios y cargos comisionados.
Desde el punto de vista económico, el documento plantea reducir impuestos sobre la energía eléctrica y los combustibles, revisar aspectos de la reforma tributaria y recuperar políticas de desestatización y concesiones, al tiempo que propone inversiones en corredores logísticos, almacenamiento de productos agrícolas y producción nacional de fertilizantes.
La seguridad pública ocupa uno de los primeros lugares del programa. Flávio propone clasificar a facciones criminales y milicias como organizaciones narcoterroristas, reforzar la vigilancia fronteriza y ampliar el sistema penitenciario.
También plantea reducir de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal y bajarla incluso hasta 14 años para determinados delitos graves, agenda que prolonga una de las principales banderas de su carrera legislativa.
En educación, el candidato propone adoptar el método fónico de alfabetización, ampliar las escuelas cívico-militares y ofrecer incentivos a estudiantes que participen en actividades de refuerzo escolar.
Su programa incluye además medidas para digitalizar servicios públicos y plantea compartir datos de pacientes del Sistema Único de Salud con hospitales privados.
En el área ambiental, apuesta por flexibilizar procedimientos de licenciamiento, acelerar proyectos de minería y ampliar la producción de petróleo y gas.
También plantea cambios en las atribuciones de organismos como la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas y el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables.
La relación entre los poderes constituye otro componente del discurso bolsonarista que permanece presente en la candidatura. Flávio defiende cambios en el funcionamiento de las instituciones y ha convertido las críticas al STF en parte de su plataforma política.
En la campaña de 2026 también aparecen propuestas que profundizan la agenda de seguridad y conservadurismo social. Flávio ha defendido, entre otras medidas, el aumento de penas para delitos violentos y posiciones contrarias al aborto y a la legalización de las drogas, además de defender el perdón a condenados por los hechos del 8 de enero de 2023, incluido su padre.
LA RED INTERNACIONAL DE LA DERECHA RADICAL
Desde el punto de vista de la proyección exterior, Flávio Bolsonaro se inserta en la red internacional de la derecha radical, como parte de la cual su campaña ha exhibido sus vínculos con los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y Argentina, Javier Milei, y con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.
Milei respaldó públicamente a Flávio y participó en el lanzamiento de su candidatura, mientras Netanyahu envió un mensaje en video al evento.
En Estados Unidos, el bolsonarismo ha cultivado una relación estrecha con el movimiento encabezado por Donald Trump. Flávio ha reivindicado esa aproximación y busca proyectar una política exterior más alineada con Washington e Israel, una cercanía que ha llegado a ser calificada de entreguista por algunos de sus críticos.
Su avance electoral atravesó momentos de desgaste como el caso Dark Horse, relacionado con contactos entre el senador y el exbanquero Daniel Vorcaro -preso en medio de una investigación sobre fraudes multimillonarios- para financiar una película sobre Jair Bolsonaro.
En las últimas semanas, sin embargo, mostró un crecimiento en las encuestas de intención de voto y logró recortar la distancia con Lula, su principal rival en los comicios.
Actualmente varios sondeos muestran un escenario de empate técnico para un eventual balotaje y algunos medios incluso mencionan que están sonando las alarmas en la campaña del actual presidente ante el avance del candidato ultraderechista.
Diversos análisis apuntan a que un desafío para las aspiraciones de Flávio consiste en transformar el legado político de su padre en un proyecto presidencial propio.
El legislador cuenta con una trayectoria electoral consolidada, pero su principal capital político continúa vinculado a la figura de Jair Bolsonaro y al movimiento construido durante la última década.
A ello se suman las interrogantes acerca de si puede convertir su agenda económica en capacidad real de gobierno, en medio de la falta de alianzas existentes hasta ahora en torno a su candidatura y la perspectiva de un Congreso fragmentado.
Las elecciones de octubre, cuya primera vuelta está prevista para el día 4, permitirán observar hasta qué punto la identidad política del bolsonarismo conserva su capacidad de movilización bajo un nuevo liderazgo.
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