lunes 2 de noviembre de 2026

Estados Unidos: más que el Congreso en juego

Washington (Prensa Latina) Estados Unidos tendrá elecciones de medio término este 3 de noviembre en un escenario de creciente tensión política, con la economía como centro de las preocupaciones de votantes y el control del Congreso en la mira de republicanos y demócratas.

Por Deisy Francis Mexidor

Corresponsal jefa en Estados Unidos

Pero más que una renovación de bancadas en la totalidad de la Cámara de Representantes, 435 asientos, y en 35 de las 100 butacas del Senado, los comicios constituirán una prueba para el liderazgo del presidente Donald Trump y para la disposición de los electores a respaldar o cuestionar el rumbo de la actual administración republicana.

Para no pocos observadores, la economía será el principal examen que deberán pasar los dos partidos.

El debate de fondo pasa por el costo de la vida, la inmigración, la gestión presidencial y el dinero que mueve la campaña. Proyecciones de OpenSecrets alertan que el gasto total podría rondar los 11 mil 900 millones de dólares, una cifra récord en este tipo de comicios.

Recuerdan informes de prensa que los candidatos y los partidos compiten en un ecosistema donde también pesan los Super PACs, los grandes donantes y las reglas sobre el financiamiento electoral.

La inflación, los precios de los combustibles, la situación del empleo y el acceso a servicios esenciales inciden directamente en la percepción ciudadana sobre el desempeño del Gobierno.

Será entonces la economía el pase de factura y en este contexto, para votantes descontentos la guerra contra Irán está asociada directamente con las dificultades del día a día.

David Swanson, cofundador y director ejecutivo de la organización pacifista World BEYOND War, dijo a Prensa Latina que si se analiza en más detalle la causa fundamental de tales problemas, es el desvío de enormes sumas de dinero hacia el presupuesto militar y los bolsillos de los más ricos, cuando deberían destinarse al gasto público útil.

EN EL RANGO DE LAS PROBABILIDADES

Swanson afirmó que este 3 de noviembre es probable que algunas personas que votaron por Donald Trump en 2024 -considerándolo un supuesto ‘candidato de la paz’- lo hagan ahora en contra de cualquier miembro de su formación, vista como el ‘partido de la guerra’.

“Otros, en cambio, considerarán que el esfuerzo es inútil y optarán por abstenerse”, enfatizó.

La buena noticia es que esta apertura hacia un nuevo enfoque podría propiciar la elección de un número sin precedentes de representantes y senadores mucho mejores -quizás una docena aproximadamente-, lo que permitiría -al menos en teoría- que un bloque de legisladores progresistas ejerciera influencia durante el próximo año, comentó.

Estos se enfrentarían tanto a la cúpula de su propio partido como al de Trump, agregó.

Sobre las políticas migratorias del presidente Trump, especialmente las redadas y las deportaciones, Swanson comentó que el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) goza de una impopularidad aún mayor que las guerras en el extranjero.

“Quienes proponen su abolición (del ICE) -o la del Departamento de Seguridad Nacional en su totalidad- saldrán beneficiados por ello. De hecho, obtendrían un beneficio aún mayor si formaran parte de un partido que plantee, de manera creíble, la posibilidad de tomar tales medidas”, señaló.

Según Swanson, “el maltrato a los inmigrantes es la única gran promesa de campaña que Trump ha cumplido; sin embargo, para aquellos votantes que realmente creyeron que maltratar a los inmigrantes mejoraría sus propias vidas, el espejismo se está disipando, ya que sus condiciones de vida no han mejorado”.

Por otro lado, muchos electores que antes no prestaban mucha atención han sido testigos de estos abusos y, en consecuencia, han pasado a oponerse a ellos, expresó al insistir que “cualquier intento de militarizar los centros de votación resultará, probablemente, muy impopular, además de intimidatorio”.

Espero que cualquier manipulación flagrante de los resultados electorales, que exija a gritos una respuesta mediante protestas masivas y no violentas, derive precisamente en eso; aunque, cabe señalar, tal posibilidad se verá obstaculizada por la intimidación y la deportación de muchos de nuestros mejores activistas: los inmigrantes, concluyó.

DE PREFERENCIAS ELECTORALES

Para algunos analistas, la verdadera dimensión de esta elección reside precisamente en que no solo se decidirá quién ocupará los escaños del Congreso, sino también qué margen político tendrá la Casa Blanca y qué capacidad demostrará la oposición para transformar sus críticas en una alternativa legislativa.

Las encuestas -que solo son instrumentos para medir tendencias en un momento específico y jamás sustituirán a las urnas- han ido ofreciendo una fotografía de las preferencias actuales. Consistentemente muestran en el rango de las probabilidades que los demócratas podrían convertirse en una ola en este 2026.

Uno de los sondeos más ilustrativos se aplicó entre finales de septiembre y principios de octubre por el Pew Research Center, y encontró que el 84 por ciento de los votantes registrados consideró a la economía un asunto muy importante para decidir su voto.

La proporción alcanzó el 88 por ciento entre quienes respaldan a los candidatos demócratas y el 82 por ciento entre los simpatizantes republicanos.

El estudio, que reveló también un descenso en la aprobación general del presidente Trump, advirtió que aunque los electores discrepen sobre las soluciones, la situación económica representa una preocupación compartida.

Además, el Pew Research Center registró una ventaja de ocho puntos porcentuales para los candidatos demócratas en la preferencia general por el Congreso al obtener 44 por ciento frente al 36 por ciento los republicanos entre los votantes registrados.

“Todos tenemos que salir a votar”, expresó Amanda Saunders, afroamericana residente en Washington DC y votante demócrata, a esta reportera.

“Si me preguntas por qué voto, pues mi respuesta es simple: los precios en los supermercados y la inflación que estamos viviendo ahora mismo son como una depresión silenciosa para nosotros”.

Cambiar el ritmo de las cosas ahora mismo en la economía y en el gobierno -añadió Saunders- requiere salir a votar. “Yo lo hice ya”, subrayó.

Según las estadísticas, este año el voto anticipado alcanza números récord. Cerca de 55 millones, superando ampliamente los 46 millones registrados antes de los comicios de 2022.

El Laboratorio de Elecciones de la Universidad de Florida reveló que existe un aumento de la participación previo a la jornada electoral, con más de la mitad de las papeletas emitidas de manera presencial.

OTROS ELEMENTOS PARA VALORAR

La diversidad del electorado estadounidense constituye otro elemento que puede influir en el resultado. Los votantes latinos, los trabajadores sin título universitario, los electores de las zonas suburbanas y los independientes no conforman bloques homogéneos: sus prioridades pueden variar según el estado, la situación laboral, la edad y las circunstancias familiares.

Por ejemplo, para estas elecciones se observa una amplia movilización del electorado latino que después de ser crucial en la victoria de Trump en noviembre de 2024, está inclinándose hacia el lado demócrata en 2026.

Citada en la prensa local, la presidenta de la organización Voto Latino, María Teresa Kumar, describió el alcance de esta participación durante una reciente conferencia virtual.

“No estamos viendo un goteo. Es el tsunami que Voto Latino venía pronosticando. Los votantes latinos están acudiendo a sufragar de forma anticipada porque saben exactamente lo que está en juego: no es un debate abstracto, es absolutamente personal”, advirtió.

Las elecciones de medio término no determinan quién ocupa la presidencia, pero pueden modificar sustancialmente las condiciones en las que un mandatario ejerce su poder.

Si los demócratas recuperan una o ambas cámaras, tendrían mayores herramientas para supervisar a la administración, influir en el presupuesto y negociar o bloquear iniciativas legislativas.

Si por el contrario, los republicanos mantienen el control, Trump conservaría un entorno parlamentario más favorable para impulsar su agenda, aunque no sin obstáculos para aprobar iniciativas.

El 3 de noviembre no ofrecerá una respuesta definitiva a la profunda división y polarización que corroe a la sociedad estadounidense, pero sí establecerá una nueva correlación de fuerzas en Washington y revelará hasta qué punto los votantes escogerán entre mantener el rumbo actual o introducir cambios en el ejercicio del poder.

Trump matizó hace poco aquello de “la edad de oro de Estados Unidos” anda a la vuelta de la esquina. El mensaje de la bonanza prometida y los bajos precios desde el primer día de su gobierno chocan casi dos años después con la realidad de los bolsillos estresados.

Cerca de 250 millones de electores en el norteño país están convocados a decidir la próxima mayoría en el próximo Congreso -el número 120-, cuya inauguración será el 3 de enero de 2027.

arb/dfm

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