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sábado 25 de mayo de 2024
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ESCÁNER: Estados Unidos y la biotecnología, impresionante pero… (+Info)

Washington (Prensa Latina) La industria biotecnológica de Estados Unidos es impresionante, sin embargo, presumiblemente podría generar aún mayores beneficios con solo reducir al menos un 10 por ciento el presupuesto que este gobierno destina a gastos militares.
Por:
Deisy Francis Mexidor
Corresponsal jefa en Estados Unidos

Así opina a Prensa Latina la máster en Biología Molecular y Biotecnología Mary L. Porfido, al referirse a esta importante industria de la era moderna que quizás es única porque no está definida por sus productos, sino por la ciencia y las tecnologías utilizadas para fabricarlos.

En este ámbito es fundamental lo que ha representado en el sector farmacéutico, aunque cada vez más su uso se extiende a otros sectores como la agricultura, la minería y el tratamiento de residuales, apuntó.

“Cuando comparamos el volumen total de la industria de la Biotecnología con el presupuesto de defensa de Estados Unidos, vemos que este último es 4.6 veces mayor”, afirmó.

Según la científica, que trabajó hasta su jubilación en los laboratorios de investigación de la Universidad de Yale, “una reducción digamos del 10 por ciento de este presupuesto dedicado a cuestiones de defensa podría generar enormes beneficios adicionales a la salud, sobre todo para personas de bajos ingresos”.

También existirían “más recursos para la investigación y desarrollo de nuevos fármacos o semillas más resistentes a los cambios climáticos, más programas de investigación para las universidades, más estudiantes como internos durante las vacaciones generando un gran avance social”, subrayó Porfido en sus valoraciones para la sección Escáner.

Un análisis en fuentes públicas arrojó que el tamaño del mercado estadounidense de la industria biotecnológica, medido por ingresos brutos, fue de 193 mil 100 millones de dólares en 2023.

 

El sitio digital Statista mostró un ranking mundial de las empresas biotecnológicas y farmacéuticas por capitalización de mercado el pasado año y fue la farmacéutica estadounidense Eli Lilly la que ocupó la primera posición, con un valor en bolsa de aproximadamente 498 mil 500 millones de dólares.

Pero en los 10 primeros puestos de la escala se ubicaron igualmente otras compañías de este país.

En 2022, Estados Unidos contaba con unas tres mil 280 empresas de biotecnología, lo cual supone, comparativamente, un aumento del 7,4 por ciento respecto al año precedente. En enero actual son alrededor de tres mil 500 compañías que emplean a unos 410 mil trabajadores, de acuerdo con datos de prensa.

LOS CAMINOS DE LA INDUSTRIA

Durante gran parte del 2022, mientras los mercados públicos se hundían y las tasas de interés subían a su ritmo más rápido en décadas, las acciones de biotecnología tuvieron un considerable descenso de valor.

Más recientemente, cuando la inflación comenzó a suavizarse, generando esperanzas de una política más acomodaticia, la biotecnología ha regresado, señalan referencias a la industria. Pero -a juicio de expertos- la recuperación no es frecuentemente lineal y sin oscilaciones.

La historia de la biotecnología durante 2024 no será enteramente agitación ni enteramente crecimiento. Se prevé un reinicio fundamental: una realineación de la industria nacida de las condiciones macroeconómicas más amplias y de las dolorosas lecciones aprendidas de la pandemia global, anticipan.

Por eso, para Porfido, el futuro de la industria de la biotecnología en los Estados Unidos presenta desafíos y oportunidades.

“Algunos de los desafíos son, por ejemplo, los vencimientos de patentes, una cantidad apreciable de productos biotecnológicos pueden perder la protección de sus registros”, dijo.

Pero también son un reto las “presiones regulatorias de los precios, las actividades regulatorias de la FTC (Comisión Federal de Comercio) y la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos, que implican un entorno a precios más estrictos, lo que desafía los recursos dedicados a I + D (investigación-desarrollo)”.

Comentó sobre la lentitud y el costo de las aprobaciones de los nuevos productos, y además las luchas por la financiación de la biotecnología.

Según estimados la inversión en la biotecnología, incluido el capital de riesgo y la financiación de deuda, disminuyeron significativamente en 2022 y en 2023, lo que afectó la estabilidad financiera de las empresas, sobre todo las más pequeñas.

Sin embargo, argumentó, “las oportunidades en la industria tienen mucha fortaleza en innovación y a pesar de los desafíos, siguen siendo sólidas”.

También llamó a centrarse en el crecimiento, tanto en el volumen de producción como en el aprovechamiento de tecnologías -como la inteligencia artificial-, para optimizar las operaciones que ofrecen vías al éxito futuro.

Queda claro que esta es una industria que necesita masividad, una parte importante de la población de los Estados Unidos no sería capaz de pagar los avanzados pero muy costosos fármacos.

Se habla de tendencia en el panorama regulatorio, ya que los organismos de acreditación y las asociaciones comerciales están dando más prioridad a iniciativas clave de equidad en salud.

Recientemente, el Instituto para la Mejora de la Atención Médica y la Asociación Médica Estadounidense organizaron una nueva Coalición Nacional para la Equidad en la Atención Médica.

Incluso trascendieron medidas gubernamentales importantes como la apertura de la Oficina de Cambio Climático y Equidad en Salud por parte de la administración de Joe Biden.

En diciembre de 2022 el presidente Biden firmó una orden ejecutiva sobre el avance de la innovación en biotecnología y biofabricación para una bioeconomía estadounidense sostenible, segura y protegida.

La medida permitiría que el gobierno federal dirija los fondos para el uso de recursos de origen biológico en la fabricación de nuevos alimentos, fertilizantes y semillas, y hacer que las operaciones mineras sean más eficientes, explicaron entonces funcionarios de la administración.

“Es política de mi Administración coordinar un enfoque de todo el gobierno para promover la biotecnología y la biofabricación hacia soluciones innovadoras en salud, cambio climático, energía, seguridad alimentaria, agricultura, resiliencia de la cadena de suministro y seguridad nacional y económica”, dispuso Biden.

“El centro de esta política y sus resultados son los principios de equidad, ética, seguridad y protección que permiten el acceso a tecnologías, procesos y productos como una manera de beneficiar a todos los estadounidenses y a la comunidad global y que mantiene el liderazgo tecnológico y la competitividad económica de los Estados Unidos”, expresó la disposición.

La pandemia de la Covid-19 demostró el papel vital de la biotecnología y la biofabricación en el desarrollo y la producción de diagnósticos, terapias y vacunas que salvan vidas y protegen a los estadounidenses y al mundo, añadió.

Biden subrayó que para que la biotecnología y la biofabricación ayuden a lograr los objetivos sociales, “Estados Unidos necesita invertir en capacidades científicas fundamentales”.

“Necesitamos desarrollar tecnologías y técnicas de ingeniería genética a fin de poder escribir circuitos para células y programar biología de manera predecible, de la misma manera en que escribimos software y programamos computadoras; desbloquear el poder de los datos biológicos, incluso a través de herramientas informáticas e inteligencia artificial”, acotó.

Destacó la importancia de “promover la ciencia de la producción a mayor escala al tiempo que se reducen los obstáculos para la comercialización, de modo que las tecnologías y los productos innovadores puedan llegar a los mercados más rápidamente”.

SOBRE LOS GASTOS EN DEFENSA

El pasado 22 de diciembre, el presidente Joe Biden promulgó la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para el año fiscal 2024 que tendrá un gasto militar récord de 886 mil millones de dólares.

Días antes, el Senado había aprobado el proyecto de la NDAA (siglas en inglés), instrumento que establece los gastos y políticas del Departamento de Defensa, y la Cámara de Representantes también votó a favor de este presupuesto sin precedentes.

El aval a ese presupuesto militar se produjo a pesar de las preocupaciones sobre la extensión de la sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, que permite la observación sin orden judicial de ciudadanos estadounidenses.

Los miembros del bloque progresista del Congreso alentaron a sus miembros a rechazar la iniciativa legislativa, aunque finalmente solo 45 demócratas votaron en contra de la NDAA más grande de la historia de Estados Unidos.

La Unión Estadounidense para las Libertades Civiles advirtió que es “increíblemente desalentador que el Congreso haya decidido prorrogar una ley de la cual se abusa fácilmente sin hacer ninguna de las reformas que se necesitan para proteger nuestra privacidad”.

De forma comparativa, el gasto militar de Estados Unidos es tres veces superior al de China (292 mil millones de dólares) y 10 veces el de Rusia (86.4 mil millones de dólares), de acuerdo con datos oficiales.

Por eso -concluyó Porfido- cuando leo tales cifras ratifico mi convencimiento de cuánto más se podría hacer si se redujeran esas cifras astronómicas y se destinaran a crear nuevos productos tanto en el campo de la farmacéutica, en la agricultura, como en producciones no alimentarias relacionadas con el cambio climático.

arb/crc/dfm

Colaboraron en este trabajo:
Amelia Roque
Editora Especiales Prensa Latina
Cira Rodríguez César
Jefa de la Redacción Ciencia y Técnica
Laura Esquivel
Editora Web Prensa Latina
Elizabeth Borrego
Corresponsal en Naciones Unidas
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