martes 20 de enero de 2026

El odio anticubano de los antepasados de Trump en Washington

La Habana (Prensa Latina) Cuando sumaban decenas de miles los afectados por el huracán Flora en el oriente de Cuba, el Gobierno de los Estados Unidos, el 20 de enero de 1964, prohibió a los emigrados cubanos enviar ayuda a la isla ante la segunda mayor catástrofe de su historia.

Por Pedro Rioseco*

Colaborador de Prensa Latina

Han pasado ya 62 años, pero el odio anticubano de los antepasados de Donald Trump en la Casa Blanca sigue igual y multiplicado.

El huracán Flora llegó con fuertes vientos y torrenciales lluvias a la costa sur de Guantánamo el 3 de octubre de 1963, mantuvo una trayectoria errática en forma de lazos sobre el territorio oriental de Cuba y ocasionó una verdadera catástrofe natural y humanitaria.

El territorio de la actual provincia Granma fue uno de los más afectados y reportó en 93 horas mil 840 milímetros de agua, causando enormes inundaciones, riadas, la muerte de mil 128 personas, la destrucción total de 11 mil 103 viviendas y averías serias a otras 21 mil 486.

Además, provocó la destrucción de cuatro mil caballerías de arroz y serias afectaciones a extensas áreas cañeras, cafetaleras, servicios de electricidad, telefonía, y destrucción de carreteras y caminos.

El jefe de la Revolución, Comandante Fidel Castro Ruz, se trasladó a Oriente para dirigir directamente las operaciones de auxilio y estuvo a punto de perder su vida cuando sufrió un accidente el vehículo anfibio sobre el que viajaba salvando campesinos.

Al estar sobrecargado de gente rescatada, la agilidad y audacia de un campesino lo salvó al meter al agua un camión Zil y con la ayuda de sogas impedir que las aguas embravecidas arrastraran al anfibio.

La mayor preocupación de Fidel era el río Cauto, cuyas aguas se extendieron fuera de su cauce unos 20 kilómetros arrasando cuanto obstáculo se le interpusiera, viviendas, árboles, reses, troncos, seres humanos, en una avalancha que destruía todo al paso de ese “Amazonas embravecido”.

El huracán Flora hizo un lazo sobre las actuales provincias de Las Tunas, Granma, Holguín y Camagüey. Las torrenciales lluvias asociadas a él causaron inundaciones nunca antes vistas y provocaron la muerte de aproximadamente dos mil personas en total y graves daños materiales en las cuatro provincias.

Llovió intensamente durante 110 horas consecutivas, cayó un promedio de dos mil milímetros, aunque Santiago de Cuba por esos días recibió dos mil 500. Los ríos se desbordaron, de la Sierra bajó un mar de lodo y los valles devinieron océanos.

Aparecieron personas enganchadas en los árboles, en los palos de las cercas, dondequiera había gente muerta. Rápidamente se formaron los equipos de rescate, con Fidel a la cabeza, quien personalmente dirigió esas labores durante 46 horas consecutivas.

Mientras por todas partes se brindaba ayuda, Fidel pensaba ya en la reconstrucción y en cómo evitar catástrofes futuras que cobrarían miles de vidas.

Mandó a buscar al presidente del Instituto de Recursos Hidráulicos, el comandante de la Sierra y del Llano Faustino Pérez, junto con un equipo de expertos, para comenzar a concebir de inmediato el proyecto hidráulico iniciado luego por la Revolución.

El salvamento y los primeros pasos de la recuperación contaron con la ayuda fundamental del Ejército Rebelde, cuyo Cuerpo de Ingenieros se enfrascó de inmediato en la construcción de puentes, que al igual que las carreteras, el ciclón había destruido en Oriente y en parte de Camagüey.

Una de las primeras medidas de la reconstrucción fue reparar una injusticia: los haitianos, jamaiquinos y sus descendientes, quienes vivían en barracas en esas zonas cañeras que quedaron totalmente desamparados, cobrarían por primera vez en su vida un seguro social.

Esos días se libraba una batalla diplomática en Naciones Unidas contra los sistemáticos planes norteamericanos contra Cuba, que entonces sólo tenía relaciones en el continente con México y Canadá.

En tanto, los corresponsales daban la noticia de un ataque pirata de la CIA por Cayo Güin, en Baracoa, y reportaban crecientes actos de sabotaje y terrorismo con víctimas inocentes.

El 20 de enero de 1964, en Washington, el gobierno de Estados Unidos prohibía a los cubanos residentes en ese país el envío de remesas y de todo tipo de ayuda humanitaria a la isla. La historia, por repetida durante más de seis décadas, y recrudecida al máximo durante el primer y segundo mandato de Donald Trump, ya es de sobra conocida por todos.

arb/prl

*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.

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