Por Adis Marlén Morera
Redacción de Cultura
La institución dispone de una tecnología de avanzada para aproximar al visitante al legado del líder histórico de la Revolución cubana.
Nueve salas permiten descubrir a un hombre extraordinario, su excepcional oratoria, la solidaridad con los pueblos del mundo, parte de su legado, y la humildad que lo caracterizó a lo largo de su vida. Aquí la protagonista es la historia de Cuba y de la Revolución, que es lo mismo que la historia de Fidel, no las podemos separar, declaró en entrevista exclusiva con Prensa Latina la subdirectora de la entidad, Sissi Abay Díaz.
Creemos en la importancia de la cultura para acercar a las personas a lo mejor de nuestras tradiciones y nuestro arte. Desde las publicaciones y las redes sociales, no escatimamos en recursos para llegar a una comunidad cada vez mayor y dar a conocer elementos curiosos e imprescindibles de la vida del Comandante en Jefe, apuntó.
La institución fue concebida para todos y, de manera especial, para aquellos cubanos que tienen avidez por volver a Fidel, sin embargo, “hay generaciones que no tuvieron la suerte de coincidir en tiempo histórico con él y ahí radica el centro de todas nuestras atenciones”.
Hay un Fidel que construirles a partir de los episodios trascendentales y sumamente emotivos de la Revolución cubana, significó.
El Centro alberga varias áreas de trabajo, entre ellas, una biblioteca especializada y un archivo digital integrado por más de 100 mil imágenes –en su mayoría inéditas- de todo el quehacer político, humano e intelectual de quien constituye para Cuba y el mundo un faro de luz y esperanza.
Incluye además nueve salas expositivas que son el principal motivo de visitas, audiovisuales, una producción propia a partir del sello editorial Alejandro, y dos departamentos de investigaciones enfocados en la tarea más importante desde la fundación de la entidad, en 2021: la conformación de las Obras Escogidas de Fidel Castro.
Ello se complementa con una variada programación que exhibe lo mejor del arte y la cultura cubana, vinculada siempre a la promoción de la historia patria, refirió.
CONOCER, QUERER, DEFENDER
Las salas no pueden verse por separado, explicó, pues la conceptualización museográfica está concebida para despertar emociones en tanto el visitante evoluciona en el conocimiento.
Conocer, Querer, Defender es el eslogan del centro y no puedes querer algo que no conoces, menos defenderlo. Por tanto, entre los propósitos esenciales de las muestras está recordarle al público momentos de la vida de Fidel, permitirle reflexionar sobre episodios de la Cuba de antes y la de ahora, y descubrir a un hombre excepcional, muy cubano y nuestro, amplió.
En el interior de la edificación somos testigos de su infancia, juventud y adultez, de la humildad con que asumió la vida. Se le aprecia enérgico y cercano, rodeado de un mar de pueblo que aclamó cada una de sus hazañas sintiéndolas como propias.
Hay una sala en lo profundo emotiva, donde las imágenes son incuestionables porque reflejan cuánto caló en personas extraordinarias y rostros desconocidos, rostros de un pueblo que lo añora y sufrió su partida física, resaltó.
Según la especialista, “lo más sorprendente es que el visitante al terminar el recorrido no se lleve la impresión de que estuvo en una edificación bonita, maravillosa -aunque también es importante- sino un conjunto de sensaciones y emociones, y eso es muy difícil de olvidar”.
-¿Cuáles han sido los mayores desafíos en la gestión del Centro?
-El reto fundamental es no envejecer, luego estar a la altura del hombre que nos hizo ser institución y país.
Todas las personas que llegan a la entidad, tanto cubanos como extranjeros, conservan muchas expectativas en torno a lo que van a encontrar, por lo que la museóloga identificó como otro de los desafíos estar a la altura de esas expectativas.
EL CENTENARIO DEL MARTIANO MAYOR
Diversas iniciativas llevó a cabo la institución para conmemorar el cumpleaños 99 del hijo predilecto de Birán, el pasado 13 de agosto. En el año de su centenario, a conmemorarse en 2026, múltiples también son las actividades a las que se suma una entidad destinada al estudio y difusión del pensamiento, la obra, la vida y el ejemplo de quien muchos definen como el martiano mayor.
El Centro Fidel Castro Ruz tiene convenios de colaboración con un grupo de universidades e instituciones similares en Rusia, China, México y Venezuela, por lo que “interactuaremos con ellas y estaremos dispuestos a asumir cualquier evento que se realice en el marco de su centenario”.
-¿Qué anécdota o experiencia destacaría de su vinculación con el Centro?
-Como cubana y revolucionaria, la cercanía con su obra te hace mejor persona, porque Fidel es la más alta expresión de lo que somos.
El líder y revolucionario cabal tuvo “una concepción tan extraordinaria de lo que es el ser humano, de la oportunidad que merece de vivir mejor, de soñar, crecer y pensar como ha decidido pensar, es algo con lo que me voy a quedar toda la vida.
-¿Cómo cree que Fidel Castro habría evaluado este proyecto?
-Sería muy presuntuoso afirmar o poner en sus labios cualquier idea. Nos queda la tranquilidad que cuando vamos a tomar una decisión o a adoptar una directiva de trabajo pensamos primero en él, desde la elección de un color hasta una decisión con el tratamiento a un trabajador o con las políticas que hacen funcionar a una institución.
¿Qué hubiese pensado?, ¿cómo lo hubiera hecho?; por suerte nos legó una vasta obra con ejemplos extraordinarios de maneras de actuar y eso ha guiado el quehacer del centro, precisó.
Para mi entrevistada, historiadora de profesión y comprometida con los ideales revolucionarios, es difícil evaluar la fortaleza que la acoge en su quehacer diario, no obstante, aseguró que todos en la institución han hecho del Comandante en Jefe el centro de sus vidas.
Lo hacemos todos los días con la certeza absoluta de que es útil, necesario y perdurará en las futuras generaciones, porque nuestros hijos están creciendo rodeados de ese profundo amor que caracteriza a los 124 trabajadores que hoy forman parte de nuestro colectivo, por Fidel, por la Revolución cubana y por todo lo que él representa, concluyó.
En el corazón del Vedado habanero, en la casa señalada con el número 707 de la calle 11, un nombre ofrece la bienvenida a quien busca un diálogo con la historia, una expresión acertada o el tono profético de aquel que el mundo a gritos aclama. Un hombre con vocación de líder y virtud de gran ser humano.
arb/mml/amr