Por Jaime Flores Cedeño*
Colaborador de Prensa Latina
Esta frase de Bolívar no fue el resultado de un destello luminoso, sino de un efecto práctico e intelectual que el propio Libertador observó desde sus viajes a Europa, primero con el ascenso de Napoleón que buscaba apoderarse del viejo mundo.
Y luego, con la proclamación de la Doctrina Monroe de 1823, que fue un corolario, porque el expansionismo de los Estados Unidos estaba en plena marcha desde inicios del siglo XIX, más en su conquista hacia el oeste, donde fueron sacrificados miles de indígenas por la política racista que abanderaban los padres de la patria estadounidense.
El Congreso Anfictiónico no puede objetivarse como una convocatoria romántica o fuera de contexto; Bolívar conocía el pulso de la región porque había vivido las secuelas imperiales, primero de España, que mantuvo en miseria al Continente y dejaba atrás a millones de muertos entre indígenas y esclavos negros, quienes hicieron resistencia al colonialismo español en trincheras y palenques.
La rebeldía en contra de la esclavitud fue la constante en la América colonizada, que sirvió de inspiración al Libertador y otros grandes héroes para hacerle frente al imperio español.
España decaía en América, sin embargo, continuaría colonizada bajos nuevas formas de dominación burguesa, que se apoderarían de las urbes y campos para continuar enriqueciéndose bajo diferentes formas de explotación y que sacrificaban a los más necesitados.
Al morir Bolívar en 1830, cuatro años después del Congreso Anfictiónico, se consolidaba Estados Unidos como nación imperial, bajo los preceptos del monroísmo y el Destino Manifiesto.
La Patria Grande, anhelada por Bolívar, basada en la unidad, la solidaridad, la cooperación y la defensa militar, que no llegó a materializarse en 1826 debido a conspiraciones internas y foráneas, era y sigue siendo el camino correcto para amurallar las agresiones imperiales- estadounidenses del presente.
Por años, las oligarquías locales han promovido la división, el racismo, la alienación y odio clasista, llegando a penetrar en parte de la población que por falta de conciencia patriótica o histórica, consume los discursos petrificados, los cuales llevan a realzar a los opresores neocolonialistas.
Esto lo observamos en la agresión a la República Bolivariana de Venezuela del 3 de enero y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro Moros, que fue un acto cobarde desarrollado en plena madrugada, igual como acaeció en Panamá en 1989, y provocó la muerte de unas 100 personas según datos aportados por Diosdado Cabello, entre estos 32 cubanos, quienes dieron sus vidas enfrentando al imperialismo.
En la actualidad el mundo pide la liberación del presidente Maduro y el cese de las hostilidades imperiales que actúan al margen del Derecho Internacional.
Los 200 años del Congreso Anfictiónico llaman a la unidad latinoamericana, no solo de los Estados que defienden el derecho de ser soberanos, sino de las clases populares, que deben hacer causa común en contra de la explotación capitalista y las inequidades e impedir la vulneración de sus riquezas naturales, como parte de la política hegemónica extractivista.
En Panamá hubo un ejemplo magnánimo en 2023, cuando el pueblo se unió rechazando el contrato minero; igual ha sucedido en otras latitudes del hemisferio, cuyas organizaciones, gremios y sindicatos unieron fuerzas y lograron victorias significativas que hicieron retroceder a grandes multinacionales que contaban con el apoyo de oligarcas y gobiernos entreguistas.
La vulneración del territorio venezolano por parte de los Estados Unidos ha causado el repudio mundial, incluso en la nación norteña, donde los congresistas han sido enfáticos de no permitir situaciones similares al margen de la decisión del ente.
El pensamiento libertario y de lucha del Libertador Simón Bolívar se mantiene presente, porque su peregrinar fue símbolo de valentía, razón y decoro, y dejó huellas generacionales, las cuales fueron recogidas por el comandante Hugo Rafael Chávez Frías y todos sus dirigentes, similar a grandes líderes latinoamericanos que no declinan ante el avance imperial.
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*Abogado e historiador panameño.





