Por Teyuné Díaz Díaz
Corresponsal jefa en El Salvador
En declaraciones a Prensa Latina, el jefe de la Unidad de Turismo del municipio de Cuscatlán Norte, Miguel Durán, explicó que el añil tiene su propia historia en Suchitoto al estar ligado durante décadas a la producción y comercialización de este colorante natural.
De ahí que al surgir la idea del festival, la decisión fue casi natural, recuperar esa historia y convertirla nuevamente en parte de la identidad local, afirmó.
El primer festival nació con un propósito sencillo, apoyar a los artesanos que trabajaban con añil, pues en la localidad existían varias iniciativas dedicadas a esta actividad. Entre ellas, Arte Añil, un colectivo creado por la Concertación de Mujeres, y por otros emprendimientos relacionados con la elaboración de prendas y productos teñidos.
A partir de una propuesta del Ministerio de Turismo dentro del programa Pueblos Vivos, en 2017 surgió el Festival y, en aquel momento, se creó un circuito turístico integrado por siete municipios.
Estos eran los cinco distritos que ahora forman parte de la jurisdicción: Suchitoto, San José Guayabal, Oratorio de Concepción, San Bartolomé Perulapía, San Pedro Perulapán, además de San Martín e Ilopango, enumeró.
Aquella propuesta recibió el nombre de “Rincones Coloniales entre Lagos”, una denominación que buscaba reunir dos características de la zona, la riqueza histórica y cultural, acompañada de la presencia de los lagos de Suchitlán e Ilopango.
UNA HISTORIA PARA CONTAR
El añil es un tinte natural cuyo origen es la planta xiquilite, de ella se obtiene un pigmento de color azul intenso para teñir textiles, y fue considerado un valioso producto de exportación durante la época colonial y los siglos posteriores.
Las ganancias generadas en el mercado internacional, principalmente Europa y América del Norte, eran tan elevadas que se comparaban a las del oro y la plata, de ahí que se conociera como el oro azul, un color tan peculiar que también era asociado a la realeza.
El Festival del Añil representa, sobre todo, identidad, subrayó Durán y añadió que no se trata únicamente de poner la ciudad de azul durante unos días; es necesario recordar que detrás de una camisa teñida existe un proceso artesanal que requiere tiempo, conocimiento y trabajo.
Actualmente un kilo de añil puede costar alrededor unos 400 dólares, dato que ayuda a comprender por qué esa prenda artesanal tiene un significado muchas veces no apreciado a simple vista, y con el valor añadido de ser piezas con diseños únicos, detalló Durán.
EL FUTURO DEL ORO AZUL
El rescate de esta actividad en Suchitoto permitió fortalecer el trabajo de las ocho artesanas dedicadas directamente a esta tradición, aunque también participan hombres y otros trabajadores con experiencia, amplió.
La apuesta ahora es transmitir ese conocimiento, reflexionó y comentó que la Alcaldía creó un taller de teñido para involucrar a más personas. Uno de los logros es un colectivo de adultos mayores que lleva unos seis meses de formación y que ya comenzó a incorporarse a las actividades del festival.
“Vamos a ir creciendo”, aseguró.
También mencionó que la convocatoria a este Festival despertó mayor interés con más de 100 emprendedoras interesadas en participar, pero reconoció que la capacidad disponible no permite atenderlas a todas.
A nivel nacional existen alrededor de 24 productores vinculados al añil, aunque la mayoría son artesanos, precisó Durán.
Detrás de cada prenda hay más personas. La artesana realiza el teñido, pero necesita quien confeccione la ropa, además de diseñadores y otros trabajadores, una cadena que puede involucrar aproximadamente a cuatro personas alrededor de cada emprendimiento.
Así, el festival no solo exhibe artesanía: también genera oportunidades de trabajo.
Unido a ello la Alcaldía trabaja en la posibilidad de establecer un plantel de añil en terrenos municipales, con la expectativa de comenzar a producir localmente el próximo año, apuesta que busca garantizar materia prima propia y darle mayor estabilidad a una actividad que ha ido recuperando espacio, destacó.
Otro de los desafíos es vincular a los jóvenes porque para mantener esta tradición en el tiempo es necesario involucrar a las nuevas generaciones.
El VIII Festival del Añil se celebró 26 y 27 de septiembre en la Plaza Central, y entre sus logros figuró la firma de un convenio de comodato entre la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa y la Alcaldía de Cuscatlán Norte para establecer un Centro de Desarrollo Artesanal Interactivo (Cedart) en Suchitoto.
Un espacio que estará destinado al impulso de la artesanía de moda y decoración con productos elaborados a partir de tintes naturales, un impulso a las oportunidades para emprendedores y artesanos de la zona.
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