Por Lucas Domingo Hernández Polledo
Embajador de Cuba ante la Unión Africana
La conmemoración de la fecha en Cuba tiene sus singularidades por el hecho que hacer referencia única y exclusivamente a las féminas que se desempeñan en el servicio exterior pudiera considerarse un acto de injusticia.
Las mujeres cubanas son mayoría en los sectores de la educación, la salud, la justicia, la ciencia y en la fuerza laboral calificada. Todas ellas estrechamente vinculadas con el quehacer de la política exterior caribeña sustentada en principios de solidaridad, cooperación y amistad.
¿Entonces cabría preguntarse sí sería justo excluir de su condición de mujer diplomática a aquellas que con unas batas blancas en medio de un hospital en cualquier confín del planeta tierra contribuyen a la paz y el bienestar de muchos?
Lo mismo pudiera decirse de científicas y profesoras cubanas entre muchas de otras nacionalidades.
Por otro lado, las mujeres cubanas en su inmensa mayoría han estado en la vanguardia o retaguardia de numerosas misiones internacionalistas y de cooperación.
Dentro y fuera del sector de política exterior, enfrentan grandes desafíos como consecuencia de un recrudecido bloqueo y cerco energético, al sufrir apagones, falta de agua, transporte y medicamentos.
Han visto con dolor como se restringen los servicios de salud y crece la tasa de mortalidad infantil de un 4.0 a 9.2 por cada mil nacidos vivos. Son testigos de las afectaciones en la educación de sus hijos y de su propia preparación.
Las mujeres que cumplen responsabilidades en el exterior con muchas limitaciones padecen el agregado de vivir, desde la distancia, la incertidumbre de amenazas de agresión militar contra su patria.
No obstante, el crecimiento de las féminas en el sector continúa en aumento. Hoy en la Cancillería cubana laboran unas 280 diplomáticas, 48 por ciento del total del personal en ejercicio. De ellas 30 ocupan cargos directivos.
Las embajadoras representan 45 por ciento del total de jefes de misión, mientras crece el número de mujeres en matrícula y graduación del Instituto Superior de Relaciones Internacionales.
En el Parlamento, ese grupo poblacional representan 56 por ciento de los diputados, que sitúa a Cuba como el segundo de cinco países del mundo que alcanzan paridad de género en los legislativos.
Las diplomáticas cubanas hoy se movilizan para dar a conocer al mundo que vivimos una “guerra sin bombas”, una política de asfixia, que la nación caribeña no es amenaza militar, no queremos confrontación, favorecemos el diálogo y la negociación, siempre con apego al respeto de la soberanía nacional.
Por estos días, las diplomáticas se esmeran en compilar historias vinculadas con el servicio exterior y añaden páginas a un libro titulado: “Mujeres en diplomacia. Pioneras”.
El texto refleja la sensibilidad de las representantes de La Habana en el manejo y resolución de conflictos, el desarrollo de la cooperación, la solidaridad y la amistad con gobiernos y pueblos del mundo.
De modo que sí se trata de mujeres diplomáticas, de reconocer su contribución a la política exterior de sus respectivos países y desafíos que enfrentan en el desempeño de sus funciones, entonces cada 24 de junio debemos situar a las cubanas en general en el pedestal de la historia de la diplomacia.
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