Por Nara Romero Rams
Corresponsal jefe en Etiopía
Un total de 50 millones 514 mil 155 ciudadanos se registraron para votar, a pesar de los desafíos financieros y operativos reportados en algunas partes del país, según la Junta Nacional Electoral (NEBE).
La cifra revelada convierte a estos comicios en el mayor ejercicio de registro de votantes en la historia de la nación, además de una de las pruebas democráticas más consecuentes de África en los últimos años.
De acuerdo con la presidente de NEBE, Melatwork Hailu, más de 45,1 millones de votantes están inscritos manualmente, mientras que el resto completó el procedimiento de forma digital. La lista incluye más de 27,3 millones de hombres y más de 23,1 millones de mujeres, precisó.
Mientras, un total de 48 mil 829 colegios electorales están listos, incluidos 46 mil 352 centros de votación principales, mil 500 subestaciones y dos mil 477 sitios adicionales. Se espera que 614 distritos electorales participen también en el proceso.
Un elemento novedoso de estos comicios generales fue la introducción del primer sistema de registro digital de votantes a gran escala de Etiopía.
A través de la plataforma móvil y en línea “Mirchaye”, millones de ciudadanos se registraron de forma electrónica, un cambio importante para un país donde tradicionalmente predominaron los sistemas manuales.
La Junta explicó que esa herramienta fue diseñada para reducir la duplicación, mejorar la precisión y fortalecer la confianza del público en los registros de votantes.
Sin embargo, aclaró en que el voto en sí mismo seguirá siendo físico y basado en papel, una decisión destinada a preservar la transparencia mientras Etiopía avanza gradualmente hacia la modernización tecnológica.
Una tendencia importante durante el proceso de inscripción, realizado del 7 de marzo al 24 de abril último, fue la creciente participación política entre las mujeres.
Los datos de NEBE muestran que ese grupo poblacional representan casi el 46 por ciento de los votantes registrados en todo el país, reflejo de una expansión constante del compromiso cívico en diferentes segmentos de la sociedad.
GARANTIZAR LA TRANSPARENCIA
Más de 187 mil funcionarios están desplegados este 1 de junio en todo el país para facilitar estos comicios. Con anterioridad, fueron contratados y examinados por neutralidad política en consulta con los partidos políticos en un esfuerzo destinado a mejorar la confianza pública en la administración electoral.
Cifras oficiales revelaron que 47 agrupaciones políticas están representadas con 10 mil 934 candidatos compitiendo por dos mil 98 escaños federales y ocho mil 736 cargos en consejos regionales. Asimismo, 73 aspirantes independientes amplían aún más el panorama político.
Fuentes oficiales destacan la ampliación de las medidas de transparencia en comparación con los ciclos electorales anteriores. En ese sentido, más de 169 organizaciones cívicas fueron acreditadas para observar los comicios, mientras que más de mil 100 periodistas de 37 medios de comunicación cubrirán el importante acontecimiento en todo el país.
Estos desarrollos apuntan a una cultura democrática en evolución en Etiopía, cada vez más determinada por las reformas institucionales, la participación pública y un mayor escrutinio de la sociedad civil y la prensa.
Otro cambio visible es el uso de más mecanismos de diálogo y consulta entre la Junta Electoral Nacional y los actores políticos. El ente celebró consultas sobre los códigos de conducta de la campaña, la asignación de tiempo de emisión, los arreglos de debate y los procedimientos relacionados con las elecciones.
Estos mecanismos, según analistas, son particularmente importantes en sociedades políticamente diversas donde la legitimidad electoral depende no solo del día de la votación en sí, sino también de si los actores políticos perciben el proceso como justo e inclusivo.
Históricamente, las elecciones etíopes a menudo han sido criticadas por la debilidad de la independencia institucional, la competencia limitada, las deficiencias logísticas y la insuficiente transparencia.
Aunque las autoridades locales reconocen la existencia de problemas, las reformas actuales sugieren que el país trabaja para avanzar hacia un marco democrático más basado en las normas y gestionado institucionalmente.
Las preocupaciones de seguridad, las tensiones políticas y los desafíos logísticos que afectan a algunas partes de la nación son retos actuales.
En ese sentido, NEBE citó informes de irregularidades y subrayó en reiteradas ocasiones que las violaciones electorales no serán toleradas.
Sin embargo, la voluntad de la institución de discutir públicamente los desafíos al mismo tiempo que introduce reformas también refleja una creciente confianza institucional y madurez administrativa.
Las Séptimas Elecciones Generales representan el esfuerzo más amplio de Etiopía para modernizar las instituciones de gobernanza, ampliar la participación política y construir una cultura democrática basada en la transparencia, la inclusión y la modernización tecnológica.
El uso del registro digital de votantes, la expansión de la participación de las mujeres, un mayor papel de los observadores cívicos, el despliegue de personal a gran escala y el énfasis en la prevención de la votación duplicada colectivamente indican una evolución positiva de la administración electoral, en comparación con ejercicios anteriores.
Decisivo es este momento para la transición democrática de la nación africana que, además de conformar su futuro político, fortalece la credibilidad y la fuerza de sus instituciones para los próximos años. arb/nmr





