miércoles 22 de abril de 2026

A 119 años del nacimiento del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa

La Habana (Prensa Latina) En este mes de abril se cumplieron 119 años del nacimiento en el habanero barrio de La Víbora de uno de los pensadores políticos cubanos más importantes del pasado siglo, cuyo verbo encendido en defensa de la Revolución puso a Raúl Roa García el merecido título de Canciller de la Dignidad.

Por Pedro Rioseco*

Colaborador de Prensa Latina

“Un clamor unánime estremece hoy a toda Cuba, resuena en nuestra América y repercute en Asia, África y Europa. Mi pequeña y heroica patria está reeditando la clásica pugna entre David y Goliat. Soldado de esa noble causa, en el frente de batalla de las relaciones internacionales, permitidme que yo difunda ese clamor en el severo areópago de las Naciones Unidas. ¡Patria o Muerte!, ¡Venceremos!”, así proclamaba Roa en la sede de la ONU en Nueva York, ante el ataque mercenario por Playa Girón en abril de 1961.

Roa fue el primer canciller del Gobierno Revolucionario, desempeñó ese cargo desde el 12 de junio de 1959 hasta 1976, impregnó su estilo combativo a la diplomacia revolucionaria cubana, le insufló su energía vital, su brillante y potente intelecto y, sobre todo, la pasión revolucionaria en su trabajo creador.

El sobrenombre de Canciller de la Dignidad lo ganó en San José, Costa Rica, a finales de agosto de 1960 durante una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), al estar convencido de que las denuncias de Cuba sobre la inminente agresión de la CIA nunca encontrarían eco, resonancia ni acogida.

En ese escenario, Roa se paró del escaño, pidió la palabra para una cuestión de orden y anunció la retirada de su delegación: “Me voy con mi pueblo y con mi pueblo se van también los pueblos de nuestra América”, afirmó y abandonó el salón junto a su delegación para ser recibido en el exterior por una multitud que coreaba ¡Cuba sí, yanquis no!

La etapa de Roa como canciller se desarrolló durante la política mundial de Guerra Fría, con una situación internacional de equilibrio de poder dada por la existencia del bloque socialista y, de manera muy particular, por el poderío alcanzado por la Unión Soviética, junto al auge de los movimientos de liberación nacional, que trajo consigo la independencia de muchos países del Tercer Mundo sometidos hasta entonces al yugo colonial.

Como ministro, Roa estaba pendiente del chofer que no cobraba por insuficiencias burocráticas, de la trabajadora ingresada en un hospital, de las medicinas que requería alguien o la nieta de alguien. Su sentido del humor le granjeaba la simpatía de todos y generó una serie de fabulaciones y leyendas.

En su papel de ejecutor de la política exterior de la Revolución cubana, llevó a todos los confines del mundo la voz de una Cuba independiente, de un país que había dejado de ser sometido a las posiciones de Estados Unidos y del mundo desarrollado para transformar su anterior actitud plegada a los intereses yanquis en una política de principios.

Roa fue artífice de la integración de Cuba al Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) desde su fundación. Cuba ya formaba parte del bloque socialista, su aliado natural, pero su visión en materia política aconsejó la incorporación a dicho movimiento.

Desde Mnoal se podía denunciar la situación de Cuba, y apoyar y defender los problemas del Tercer Mundo con fuerza propia, pues constituía un escenario donde contrarrestar el agravamiento de las relaciones internacionales y la amenaza del imperialismo de recurrir a la fuerza militar para intentar resolver los conflictos con los países del Tercer Mundo.

Su batalla diplomática más destacada lo fue, sin duda, el debate en la ONU durante el ataque a Playa Girón, en el que hizo gala de todo su talento, habilidad y maestría para denunciar la criminal agresión:

“Yo acuso solemnemente al Gobierno de los Estados Unidos ante la Comisión Política y de Seguridad de las Naciones Unidas y la conciencia pública internacional, de haber desatado contra Cuba una guerra de invasión para apoderarse de sus recursos, tierras, fábricas y transportes, y retrotraerla a su oprobiosa condición de satélite del imperialismo norteamericano”.

Raúl Roa García nació en 1907 y murió en La Habana el 6 de julio de 1982, a los 75 años; fue escritor, polemista, profesor, historiador, político y diplomático cubano. Destacado combatiente desde la República mediatizada y luego del triunfo revolucionario el 1 de enero de 1959 en todas las batallas revolucionarias por la dignidad de Cuba y de América Latina.

arb/prl

*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.

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