martes 24 de marzo de 2026

Cuba-Vaticano: liberación de presos como política y gesto humanitario

La Habana (Prensa Latina) En una nueva señal de sintonía con la Santa Sede, el Gobierno de Cuba anunció la excarcelación de 51 presos como gesto de buena voluntad hacia el Vaticano, reeditando una política de liberaciones puntuales vinculadas al diálogo con los últimos papas, desde Juan Pablo II hasta Francisco.

Por Enrique González

Colaborador de Prensa Latina

Fue el Ministerio de Relaciones Exteriores el que informó el 12 de marzo que Cuba liberaría a 51 personas sancionadas a privación de libertad, todas con buena conducta y con parte significativa de la condena cumplida.

El gesto ha sido presentado como una “decisión soberana”, inscrita en el espíritu de “buena voluntad” y en las “estrechas y fluidas relaciones” con el Vaticano.

Es oportuno precisar cómo este ha sido un patrón reiterado en las relaciones entre ambos Estados desde el Pontificado de Juan Pablo II hasta la fecha.

En 1998, tras la histórica visita de Juan Pablo II a Cuba, el entonces presidente Fidel Castro excarceló cerca de 200 reclusos, en un gesto hacia el Pontífice y la apertura de un nuevo capítulo en las relaciones Iglesia-Estado.

En el contexto previo a la visita de Benedicto XVI (2011-2012), las autoridades acordaron la liberación de más de dos mil 900 encarcelados, siendo anunciado ello por el entonces presidente Raúl Castro.

Posteriormente, en vísperas de la llegada del papa Francisco en 2015, el Gobierno anunció la excarcelación de unos tres mil 500 detenidos, descrito ello oficialmente como un gesto de buena voluntad y continuidad de la política de indultos en correspondencia con la visita del Pontífice.

Incluso, en enero de 2025, “en el espíritu del Jubileo ordinario” y tras estrechas conversaciones con el Vaticano, el Gobierno cubano anunció la liberación gradual de 553 personas privadas de libertad, convirtiéndose así en uno de los pocos gobiernos del mundo, sino el único, en corresponder a la solicitud del papa Francisco en el ámbito del año jubilar.

Los elementos anteriormente citados muestran como estas liberaciones han constituido una práctica en el marco de las relaciones diplomáticas entre Cuba y la Santa Sede.

Es decir, cada uno de los Pontificados desde Juan Pablo II hasta León XIV han favorecido esta línea a partir del evangelio de la misericordia y el perdón, y su política hacia nuestro país orientada a partir de un diálogo franco.

En cuanto al Gobierno cubano se refiere, estas liberaciones forman parte de una práctica habitual concebida dentro del sistema de justicia penal y su tradición humana.

En el marco descrito, la excarcelación de los 51 presos se presenta como un capítulo más de una historia diplomática en la que la política y la religión se cruzan en un espacio de ética, responsabilidad y confianza.

arb/EG

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