martes 12 de mayo de 2026

En sanidad vegetal, el tiempo no es oro, ¡es prevención!

Ciudad de Panamá ( Prensa Latina) Cada año, el Día Internacional de la Sanidad Vegetal (12 de mayo) nos recuerda que la seguridad alimentaria de todas las personas depende en gran medida de la salud de las plantas.

Por Raixa Llauger*

Colaboradora de Prensa Latina

Este año, el lema es Bioseguridad vegetal para la seguridad alimentaria, lo que resalta que el plato que comemos, el precio de los alimentos, la estabilidad de los ecosistemas y nuestra propia salud están estrechamente conectados a la salud vegetal.

En esta fecha, que destaca la bioseguridad como primera línea de defensa de los sistemas agroalimentarios, y de la agenda Una Sola Salud, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa) y la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (Secac) lanzaron una publicación que busca fortalecer las capacidades institucionales en la región, para la prevención y control de una plaga que está presente en varios países: el caracol gigante africano (CGA).

VIAJERO GLOBAL

Originario de África del Este, esta especie invasora se ha convertido en un viajero global con un talento particular: adaptarse, reproducirse y expandirse rápidamente, comprometiendo no solo la producción agrícola y pecuaria, sino que también a los ecosistemas, y poniendo en riesgo la salud humana y la seguridad alimentaria de países enteros.

En la mayoría de los países de la región del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) todavía se puede hablar de prevención, sin embargo, el riesgo no es hipotético.

Factores como el comercio, la movilidad y la deficiente gestión de residuos, sumados a las alteraciones climáticas, están creando el escenario perfecto para su introducción y dispersión.

También hay una verdad incómoda: la aparición de estas plagas puede ser un reflejo de nuestras propias prácticas.

El caracol gigante africano suele aparecer cerca de zonas con acumulación de basura, asentamientos humanos o espacios donde la gestión ambiental es deficiente.

Aquí es donde la sanidad vegetal deja de ser un concepto técnico y se convierte en una responsabilidad compartida.

Además, fenómenos como El Niño (que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica del Gobierno de los Estados Unidos de América confirmó que tiene una probabilidad del 61 por ciento de emerger entre mayo y julio de este año), están modificando los patrones de lluvia, temperatura y humedad, condiciones que el caracol aprovecha para su expansión.

NECESARIA PREVENCIÓN

¿Por qué debería preocuparnos tanto prevenir la aparición de este molusco? La razón es que no es cualquier caracol.

Es una especie que puede alimentarse de más de 500 tipos de plantas, desde cultivos clave como café, cítricos, musáceas o yuca, hasta restos orgánicos y desechos. En términos ecológicos, es un invasor que compite con especies nativas, desequilibra ecosistemas y degrada agroecosistemas.

Pero el problema no termina en lo agrícola. El caracol gigante africano también es hospedante de bacterias y parásitos que pueden afectar tanto a animales como a humanos. En otras palabras, no solo se come la cosecha, también puede convertirse en un vehículo de enfermedades.

Por tanto, el enfoque es claro: debemos actuar ya. Y la respuesta no puede ser improvisada. Es necesario fortalecer a las Organizaciones Nacionales de Protección Fitosanitaria (ONPF), mejorar los sistemas de detección temprana, promover respuestas rápidas y, sobre todo, tomar decisiones informadas.

En ese sentido, la FAO trabaja junto a las ONPF a través de asistencia técnica, sistemas de vigilancia y respuesta ante emergencias fitosanitarias, elaboración de planes de mitigación y talleres de capacitación para estrategias de manejo de caracol, entre otras acciones.

De ahí la importancia de la nueva publicación entre la FAO, Oirsa y Secac sobre los “Componentes de un plan de medidas de mitigación de caracol gigante africano”, que presenta casos como el de Costa Rica, permitiendo recoger lecciones valiosas que hoy sirven como referencia regional.

INVITACIÓN A ACTUAR

En este Día Internacional de la Sanidad Vegetal, la invitación no es solo a informarse, sino a actuar. Porque proteger las plantas es una necesidad estratégica para garantizar alimentos, preservar economías rurales y cuidar la salud pública.

Desde reportar avistamientos hasta mejorar el manejo de residuos, cada acción cuenta. Puede sonar pequeño, pero en temas de invasiones biológicas, lo pequeño suele ser exactamente lo que se sale de control.

Porque en sanidad vegetal, el tiempo no es oro, ¡es prevención!

Frente a cualquier plaga, gobiernos, productores, organizaciones, instituciones técnicas, cooperación internacional y comunidades deben actuar de manera coordinada para fortalecer la vigilancia fitosanitaria, promover la detección temprana, mejorar el manejo de residuos y reforzar las capacidades de respuesta.

Hoy más que nunca, se requiere inversión, cooperación regional y compromiso ciudadano para prevenir estas plagas cuyos efectos negativos sobre la agricultura, el ambiente, la salud y la seguridad alimentaria pueden ser enormes.

El caracol avanza lentamente, pero su impacto puede expandirse con rapidez, y frente a amenazas como esta, actuar tarde nunca es una opción.

arb/ga/rll

*Oficial de agricultura de la FAO Mesoamérica.

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