Gustavo Espinoza M.*, colaborador de Prensa Latina
Una década después, en 1981, cuando la crisis de Mariel los agentes camuflados de la CIA en Cuba aseguraron a su agencia: Castro no pasa de esta década.
En 1991, después de la quiebra de la URSS y cuando Fukuyama proclamó la victoria mundial del capitalismo, el mismo servicio informó: Castro no pasa de este siglo. Y el 2001, el documento remitido a la CIA, aseguró categóricamente: Castro no pasa de este milenio.
También en nuestro país ha habido quienes han augurado entusiastas “el inminente colapso del modelo cubano” y la “caída inmediata” del socialismo en Cuba. Todos ellos se han situado a la cola de los medios de información que tienen reporteros en La Habana, esperando que la desaparición física de Fidel marque la caída del régimen en la Mayor de las Antillas.
Fidel partió hace nueve años, pero ya había dejado el gobierno una década antes, rodeado por el calor de su pueblo y el cariño del mundo. Su deceso, ocurrió este milenio, por lo que la Inteligencia Americana podría felicitar la eficacia insuperable de sus servicios secretos.
En cuanto al socialismo en Cuba, ya cumplió 66 años resistiendo vigorosamente el bloqueo yanqui, sin moverse en función de intereses imperiales, ni a la espera de las lucubraciones de analistas de pacotilla que lucen augures de la desdicha.
En las condiciones más adversas, Cuba ha sabido diseñar el perfil de una sociedad más justa en la que no existen las miserias, iniquidades y abismos sociales del capitalismo, que agobian a pueblos como el nuestro.
El Perú, como se sabe, está sumido en una profunda crisis. Aquí se han aplicado las recetas neoliberales. Los gobernantes de turno- con la excepción de Juan Velasco- han recibido, envueltas en papel de dólar, las indicaciones para su comportamiento en el área económica. La línea estratégica principal ha sido formulada en negro sobre blanco por el FMI y ha consistido en una simple máxima: otorgar las máximas facilidades a la inversión privada, sobre todo extranjera.
Así, los gobiernos han tenido en sus manos la receta: pagar la deuda externa, privatizar las empresas, desregular las relaciones de trabajo, eliminar los controles, entregar en concesión las materias primas, permitir a los monopolios asumir el manejo de los recursos energéticos, colocar topes a los salarios, bloquear las pensiones, desarticular la capacidad productiva del Estado, y muchas otras indicaciones para el tratamiento de la crisis de un sistema que ha resuelto, quizá los problemas del 20 por ciento de los ciudadanos del país a costa de la opresión y explotación del 80 por ciento restante.
La población peruana, por eso, siente hoy en forma directa y dramática, los efectos de una crisis que los cubanos no conocen. Allí, el país no está sometido a las presiones del exterior para el pago de deuda alguna, las empresas trabajan al máximo de su capacidad posible en las condiciones del bloqueo impuesto por los Estados Unidos, las relaciones de trabajo están pactadas entre el gobierno y los trabajadores y se basan en una lucha concertada contra la miseria y el subdesarrollo; los recursos nacionales sirven a Cuba, los salarios y las pensiones, modestas pero efectivas, se pagan; la capacidad productiva del estado cubano está asegurada, y el país marcha sin opresión y sin explotación desde que fuera proclamado como el Primer Territorio Libre de América.
Hay quienes aseguran que en Cuba hay gente descontenta. ¿Puede haber más descontento allá que acá, donde el promedio de la población reconoce más de un 50 por ciento de rechazo al “modelo neo liberal” y de condena a las prácticas de la mafia que acosa a la sociedad entera? .
Otros aseguran que de Cuba se han ido más de dos millones de cubanos que prefieren marcharse en busca de una “libertad” que no tienen en la isla. ¿Pero acaso del Perú no se han ido más de cuatro millones de peruanos sólo en los últimos 20 años, agobiados por la falta de trabajo, la miseria impuesta y la violencia exasperante que carcome las raíces de nuestra sociedad? ¿No viven en los Estados Unidos, Japón, o más cerca, en Chile o Argentina centenares, y aun millones, de peruanos que huyeron de la crisis y el abandono secular que los oprime?
Aquí- y esto lo ha reconocido el UNICEF- un tercio de los niños que nacen provienen de vientres enfermos, atacados por el SIDA, la TBC, la hepatitis o simplemente la desnutrición y la miseria. Estos niños no tendrán capacidad de desarrollarse, de estudiar, de trabajar, de valerse por sí mismos. Vivirán en condición de minusválidos. Y morirán pronto, porque están condenados por nuestra “sociedad enteramente democrática” a perecer irremediablemente, ¡y sin siquiera haber leído los sesudos artículos publicados acá por los enemigos de Cuba!
En Cuba -después de más de seis décadas de “oprobiosa dictadura comunista” ¿ocurre esto? Claro que no. La Organización Mundial de la Salud, la UNESCO, los programas de Naciones Unidas ligados al empleo, al desarrollo y al combate a la pobreza lo acreditan de modo fehaciente. Y lo ha subrayado recientemente cada uno de los secretarios generales de Naciones Unidas en los últimos 20 años; y aún cada uno de los Pontífices de la Iglesia, los Papas que visitaron Cuba invitados por “el régimen rojo” de la Isla.
Que Cuba afronta problemas serios, no cabe ninguna duda. Es un país que está bloqueado desde 1960. Allí no llegan los medicamentos producidos en USA: y cuando necesita para su pueblo medicamentos producidos en el mercado mundial tampoco puede obtenerlos, sino excepcionalmente y a costa del pago de onerosas sumas de dinero en divisas ¿Lo saben los articulistas que atacan al socialismo en Cuba?
¿Qué ocurriría si el Perú sufriera no 66 años, sino apenas uno, un bloqueo como el impuesto contra Cuba para escarnio del mundo? Los que se llenan la boca atacando al socialismo, ¿resistirían sus efectos, o simplemente emigrarían buscando confort?
Hay “expertos” que aseguran -doctos y sabios, ellos- que la economía cubana “está deformada”. Y claro que lo está: los efectos del bloqueo y la quiebra de la URSS obligaron a Cuba a cambios dramáticos en su modelo productivo. Pero ¿acaso no está absolutamente deformada la economía peruana, un país sin bloqueo alguno que debe, sin embargo, reservar el 26 por ciento de su presupuesto al pago de la deuda externa y otro 26 por ciento a los gastos de defensa, y que sólo puede emplear el 13 por ciento de sus recursos para la inversión?. La diferencia estriba en que, pese a las deformaciones, en Cuba nadie se muere de hambre, los niños no piden limosna en la calle, no hay un millón de mendigos, ni crece la delincuencia como ocurre aquí.
Recientemente el Perú se ha visto estremecido por dos fenómenos deplorables: una ola delictiva que pone en grave riesgo la seguridad ciudadana, y un conjunto de feminicidios, a cual más repudiable. En Cuba ¿habría sido posible algo similar? ¿Alguna vez en los más de 60 años de Revolución ha sucedido algo que pudiera suponerse del mismo corte?
No, por cierto. En Cuba, la revolución continúa venciendo enormes obstáculos, en tanto que el mundo aprecia con horror cómo el Imperio somete, doblega y humilla a los pueblos y convierte a los gobiernos en dóciles instrumentos de sus políticas. Así ocurrió en Afganistán, Irak, o Siria. ¿Alguien puede refutar esta realidad?
Todos fuimos conscientes que un día la Revolución Cubana debería marchar sin la presencia física de Fidel. Pero eso no significará que Fidel haya muerto. ¿O es que alguien cree que Simón Bolívar está muerto porque su cuerpo quedó exánime en 1830 en Santa Marta; que San Martín no existe más porque su corazón dejó de latir en 1850; ¿que Tupac Amaru, o Miguel Grau, o Francisco Bolognesi pertenecen al pasado, porque perecieron en distintos avatares de la historia? Sin duda, no.
Los hombres, viven en sus pueblos en la medida que interpretan sus inquietudes, sus necesidades y sus rebeldías. Y Fidel, que vive ahora sus cien primeros años, vivirá no sólo en el pueblo de Cuba sino en todos los pueblos del mundo después que en este Milenio haya desaparecido de la vida material. De lo que ocurra con Cuba, no hay razón para preocuparse: los cubanos sabrán cómo resolver sus problemas.
rmh/gem
*Periodista y profesor peruano. Presidente de la Asociación de Amigos de Mariátegui y director colegiado de Nuestra Bandera. Excongresista y ex secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú.





