Por Roberto F. Campos
De la redacción de Economía
Fotos del autor
Ubicado en La Isla de la Juventud (Isla del Tesoro, Isla de Pinos), atrae fundamentalmente a viajeros que buscan retiro, soledad y fotografiar amaneceres bellos.
En el corazón del archipiélago de los Canarreos, en la singular Isla de la Juventud, se erige el Colony que trasciende su función hotelera para convertirse en un testigo mudo de la convulsa y fascinante historia cubana del siglo XX.
Más que un alojamiento, es un portal a una época de glamour, intriga y transformación social, enclavado en un entorno natural de excepcional biodiversidad.
La historia del recinto hotelero se remonta a la década de 1950, durante el gobierno del presidente cubano Carlos Prío Socarrás.
Originalmente concebido como un exclusivo coto de caza y pesca privado para el mandatario y su círculo cercano, el proyecto buscaba aprovechar la riqueza natural de la entonces nombrada Isla de Pinos.
Su construcción, en una zona costera de sorprendente belleza, reflejaba el estilo arquitectónico de la época, con amplios espacios y una integración inicial con el paisaje.
Su entorno contiene leyendas de corsarios y piratas, de tesoros y otra cantidad de curiosidades.
El momento de mayor notoriedad internacional ocurrió en la década de 1980, cuando acogió a miles de jóvenes estudiantes de más de 30 países, sobre todo de África y Asia, que llegaban como parte de un masivo programa educativo.
Ese episodio, que le daría el nuevo nombre a la isla en 1978, impregnó al hotel del espíritu de aquella etapa.
Durante años, sirvió de alojamiento a profesores, estudiantes y visitantes vinculados con las Escuelas en el Campo, un experimento educativo único.
PARAISO DE BIODIVERSIDAD

El valor del hotel Colony se potencia por su privilegiada ubicación. Se encuentra en la Punta del Este, en la costa sur de la Isla de la Juventud, frente al Mar Caribe.
Esta región forma parte de la Reserva de la Biosfera de Buenavista, reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en el 2000.
Al margen de las leyendas de piratas, proyectos educativos y su historia, se menciona un entorno que incluye playas vírgenes, de arenas blancas y aguas turquesas, ideales para el aislamiento y la conexión con la naturaleza.
También se localiza un sistema cavernario, como la famosa Cueva de Punta del Este, a poca distancia, y que guarda en sus paredes pictografías aborígenes que resultan de excepcional valor arqueológico, consideradas entre las más importantes del Caribe por su complejidad y estado de conservación.
Se suman ecosistemas diversos con manglares, bosques semideciduos y cayos adyacentes que albergan una fauna rica, incluidas aves migratorias, reptiles endémicos y una variada vida marina.

LA ARQUITECTURA DEL COLONY
La arquitectura del hotel, aunque modificada por los avatares del tiempo y mantenimiento, conserva la austeridad y funcionalidad de mediados del siglo XX, adaptada al clima tropical. Su diseño horizontal y su ubicación lo convierten en un mirador natural hacia el mar.
En la actualidad, opera ofreciendo una experiencia alejada del lujo ostentoso, pero cargada de autenticidad e historia. Es una base perfecta.
Desde dicho alojamiento se puede realizar Turismo de naturaleza, mediante excursiones a la cueva de Punta del Este, observación de aves, espeleología y buceo en cayos cercanos.
También excursiones para interesados en la historia y la cultura, con la visita a la antigua colonia penal de Presidio Modelo (donde estuvo encarcelado el líder Fidel Castro) y a la comunidad agrícola de Cocodrilo (Jamaican Town).
El Colony no compite con los resorts de todo incluido de otros destinos cubanos, pero si aporta muchos valores sobre naturaleza, aventuras y conocimiento.
Su valor reside en su triple condición de monumento histórico, mirador ecológico y símbolo de un proyecto social.
Es un lugar para viajeros curiosos, historiadores, naturalistas y aquellos que buscan en el Caribe algo más allá del sol y la playa.
Lugar para comprender una narrativa profunda, compleja y humana inscrita en sus muros y en el paisaje que lo rodea. Permanecer en el Colony es dormir en una página viva de la Isla de la Juventud, sobre Memoria y Futuro. arc/rfc





