lunes 26 de octubre de 2026

Sismo impone retos a educación en Panamá

Ciudad de Panamá (Prensa Latina) La aplicación de las lecciones aprendidas durante la pandemia de Covid-19 centra las propuestas de científicos y especialistas para recuperar los aprendizajes escolares en Panamá tras el terremoto del pasado 9 de octubre.

Por Mario Hubert Garrido

Corresponsal jefe en Panamá

El Centro de Investigación Educativa (Ciedu AIP) elaboró un documento de política pública que recomienda adoptar medidas urgentes para evitar que la emergencia sísmica profundice las brechas educativas, en particular entre los estudiantes del sector público.

El informe Lecciones de la pandemia para la respuesta educativa ante el terremoto del 9 de octubre de 2026 en Panamá, de los investigadores Daniel Cubilla-Bonnetier y Delfina D’Alfonso, identifica a Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos entre las provincias más afectadas.

CIFRAS OFICIALES

Según cifras del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) citadas en el análisis, esas cuatro provincias registran 350 instalaciones educativas afectadas, mientras que datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) refieren unos 38 mil damnificados que necesitan asistencia humanitaria, incluidos ocho mil 300 niños y adolescentes.

El organismo internacional reportó además daños en 656 escuelas, 35 de ellas destruidas o con afectaciones graves.

El Ciedu advierte que Panamá debe evitar la repetición de los problemas registrados durante la pandemia, cuando el país acumuló 81 semanas de escolaridad irregular, con consecuencias especialmente graves para los alumnos de centros oficiales.

La investigación señala que, entre 2019 y 2021, el rendimiento y la velocidad lectora disminuyeron entre los estudiantes de escuelas públicas, mientras los de colegios particulares mantuvieron sus niveles.

RETORNO PRESENCIAL

Ante ese escenario, recomienda priorizar el retorno presencial en los planteles que cuenten con condiciones de seguridad certificadas por Sinaproc, habilitar aulas temporales y espacios comunitarios, registrar los días lectivos perdidos y concentrar la enseñanza en lectura, escritura y matemáticas.

El estudio también advierte que la educación virtual no constituye una alternativa equitativa debido a las desigualdades tecnológicas. En 2023, el 30 por ciento de los hogares carecía de acceso a internet y el 60 por ciento no disponía de computadora o tableta.

Por ello, propone combinar las clases virtuales con recursos que no requieran conexión permanente, gestionar el acceso gratuito a plataformas educativas y utilizar guías impresas, mensajes de WhatsApp y contenidos radiales, especialmente en las zonas rurales.

LECTURA MEDIANTE WHATSAPP

Como antecedente, el documento destaca que un programa de lectura diaria mediante WhatsApp, aplicado durante 12 semanas, logró aumentar hasta 10,3 por ciento la velocidad lectora de estudiantes de escuelas oficiales, con costos reducidos.

Los especialistas consideran igualmente necesario evaluar los conocimientos fundamentales de los alumnos de primero a tercer grado de primaria, organizar tutorías en grupos pequeños y establecer mecanismos de seguimiento para medir los avances y evitar que las pérdidas de aprendizaje se conviertan en desigualdades permanentes.

La recuperación, subraya el informe, debe incluir la atención socioemocional de los escolares mediante espacios de conversación, escritura, dibujo y juego que les permitan expresar sus experiencias tras el sismo, sin obligarlos a relatar situaciones personales. Los casos de mayor afectación deberán remitirse a servicios especializados.

AULAS COMUNITARIAS

En esa misma dirección, la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fudespa) y Jóvenes Unidos por la Educación (JUxLaE) elaboraron un informe técnico con propuestas para restablecer las actividades en las comunidades afectadas.

Ambas organizaciones recuerdan que entre marzo de 2020 y mayo de 2025 Panamá perdió al menos 500 días lectivos, equivalentes a 2,45 años escolares completos, por la pandemia, protestas sociales y conflictos registrados durante ese período.

El análisis sobre el terremoto señala que las 35 escuelas colapsadas se encontraban en áreas rurales de difícil acceso y funcionaban bajo la modalidad multigrado. De ellas, 20 estaban en Herrera, siete en Veraguas, cinco en Los Santos, dos en Coclé y una en Chiriquí.

Sin embargo, sus matrículas, de entre 10 y 25 estudiantes, podrían facilitar la habilitación de aulas comunitarias en casas comunales, iglesias o estructuras temporales en un plazo de 10 días, según la propuesta.

Fudespa y JUxLaE también plantean dedicar las dos primeras semanas del retorno a la acogida socioemocional, sin evaluaciones formales, y capacitar a los docentes en primeros auxilios psicológicos para brindar apoyo inicial y remitir los casos graves a especialistas.

Ambas iniciativas coinciden en la necesidad de establecer un protocolo nacional de continuidad educativa que defina las condiciones para cierres parciales, modalidades alternativas de enseñanza, mecanismos de conectividad y evaluaciones al reanudarse las clases.

Para los investigadores, la planificación anticipada y la aplicación de soluciones adaptadas a cada comunidad serán fundamentales para reducir las interrupciones escolares y evitar que la emergencia sísmica amplíe las desigualdades en el sistema educativo panameño.

arb/ga

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