jueves 22 de octubre de 2026

Un asesinato, otro y otro, duele cada día Guatemala

Ciudad de Guatemala (Prensa Latina) Un día duele en el corazón mismo de Guatemala el asesinato de un médico de regreso a casa, otro el de ocho personas en el departamento de Zacapa, y así, mucho, el de un reconocido exfiscal.

Por Zeus Naya

Corresponsal jefe en Guatemala

Todas son pérdidas irreparables para cada familia, comunidad, la sociedad en general y demuestran que la crisis de seguridad en el país persiste, según cifras y pronunciamientos analizados por la agencia Prensa Latina.

Datos obtenidos por el estudio de opinión pública de referencia internacional Latinobarómetro muestran que la delincuencia figura como el principal problema nacional.

Un alto por ciento de los chapines entrevistados contestó que esa era su mayor preocupación, seguida de la economía y la corrupción, citó una investigación del medio digital independiente Expediente Abierto.

“La población evalúa la seguridad por lo que vive a diario. Si continúa siendo víctima de extorsiones, robos o hechos violentos, difícilmente va a considerar que existe una mejora”, explicó el experto y catedrático Pedro Montenegro.

Agosto pasado cerró con 318 homicidios en este territorio centroamericano, el registro mensual más alto de los últimos cinco años, según la Plataforma de Datos Estadísticos de Incidencia Criminal del Ministerio de Gobernación (Mingob).

El promedio fue superior a 10 víctimas mortales por cada jornada, un incremento luego de un primer semestre en el que las autoridades informaron una reducción contra idéntico período del año anterior, atribuida a operativos de seguridad.

Este departamento capital concentró la mayor cantidad de asesinatos durante el octavo mes del año, con 135. Le siguieron Escuintla (36); Chiquimula (20) y Santa Rosa con 17.

DOS CASOS RECIENTES DE ALTO IMPACTO

Una confusa incursión en el municipio de Huité, Zacapa (aún bajo investigación del Ministerio Público, MP), ejecutada por un comando fuertemente armado, dejó el 27 de septiembre último un saldo de ocho fallecidos, entre ellos, mujeres y niños.

Las balaceras en varios puntos, que sembraron el pánico entre la población, respondían presuntamente al intento de ubicar y capturar a un connotado líder del narcotráfico de la región (Haroldo Waldemar Lorenzana, alias “Haroldito”).

El hecho provocó una intensa conmoción política y social debido a las versiones encontradas sobre el origen del ataque y el actuar de las fuerzas del orden en esa nororiental demarcación.

Como si fuera poco, la consternación volvió a afligir a la ciudadanía con el asesinato el sábado 17 de octubre en la mañana, en un campo deportivo de la urbe, del abogado y exfiscal del MP Juan Francisco Solórzano Foppa.

Organizaciones chapinas e internacionales condenaron el suceso y se solidarizaron con las familias de las víctimas, pues también murió impactado por una bala Gustavo Aguilar, con funciones administrativas en la Federación de Judo.

Ante tal panorama, creció por horas la ola de exigencias por una investigación pronta e imparcial para esclarecer el crimen y deducir responsabilidades.

REACCIONES

El presidente Bernardo Arévalo describió que cobardes sicarios dieron muerte a ambas personas mientras se encontraban en el Campo Marte, a plena luz del día, frente a familias enteras y a niños, incluido el hijo de Foppa.

En un mensaje en sus plataformas digitales, el mandatario manifestó su solidaridad con la familia y seres queridos, y la plena convicción de que el dolor no puede ser ignorado.

Guatemala demanda justicia y nuestros esfuerzos están orientados a conseguirla, dijo. Foppa dedicó años de su vida al sistema de justicia de nuestro país, subrayó el jefe de Estado.

Ambos estaban dedicados, como miles de chapines, a compartir una mañana de esparcimiento, ninguno de los dos merecía esta muerte como ningún otro ciudadano, aseveró Arévalo.

A quienes piensan que este cobarde asesinato nos intimida, están muy equivocados. Hemos emprendido una lucha firme y directa contra el crimen organizado y no nos detendremos, sentenció la autoridad.

Como sociedad, no debemos permitir que estos hechos y el miedo que pretenden generar nos dividan, aunque algunos quieran sacar beneficios políticos de esta tragedia, porque Guatemala debe permanecer unida contra el crimen, advirtió.

“Una voz crítica ha sido silenciada de la manera más cruel. El asesinato de Foppa nos llena de dolor e indignación y representa un hecho que no puede quedar impune”, expresó, por su parte, la vicepresidenta del país, Karin Herrera.

Con este asesinato político sigue y se profundiza el retroceso histórico a una época cada vez más oscura de este Estado represivo, en vísperas de un año electoral, remarcó el Comité de Desarrollo Campesino Codeca.

El MP solicitó reserva del expediente relacionado con el suceso, en tanto avanzan, incluso con acompañamiento del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos, las diligencias para esclarecer las circunstancias del ataque.

RECLAMOS

“La violencia no puede convertirse en el mecanismo para silenciar voces ni resolver diferencias. Cuando un hecho así queda impune, el mensaje para toda la nación es devastador”, señaló la Fundación para el Desarrollo de Guatemala.

El partido Raíces, conformado por exintegrantes del oficial Movimiento Semilla, solicitó al Gobierno utilizar todo su poder y decretar Estado de Excepción en el departamento metropolitano para recuperar el control y garantizar la paz.

Respaldó la solicitud de apoyo local e internacional especializado para esclarecer el crimen, dar con los verdaderos autores materiales e intelectuales y lograr una condena ejemplar.

Reconoció que el actual jefe del Ministerio Público, Gabriel García Luna, recibió una institución desmantelada.

Asimismo refirió que la impunidad en Guatemala tiene responsables con nombre y apellidos (como Consuelo Porras, Enrique Degenhart y Fredy Orellana), quienes debilitaron los aparatos de justicia y persecución penal.

Recordó a Foppa como un fiscal y abogado incansable que combatió a las maras, cobró impuestos a las élites y defendió a ciudadanos criminalizados, por lo cual sufrió persecución e inhabilitación política por parte de gestiones anteriores.

Exigió firmeza no solo contra los delincuentes comunes, sino asimismo contra los políticos que los protegen, cerrando filas frente a los oportunistas electorales vinculados al crimen.

La familia de Foppa exhortó a que este crimen no sea una cifra más ni quede en el olvido. Pidió justicia por él, por Aguilar, así como por quienes sufrieron las consecuencias de la violencia en Guatemala.

arb/znc

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