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viernes 24 de mayo de 2024
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Por la soberanía del Sur

Por Nara Romero Rams

Corresponsal jefe en Etiopía

Por primera vez en las instalaciones de la OSC en Addis Abeba, Prensa Latina dialogó con el secretario general de la organización intergubernamental más joven, jeque Manssour Bin Mussallam, quien calificó de momento decisivo para su desarrollo y consolidación el nombramiento del equipo que impulsa desde Etiopía la cooperación Sur-Sur.

El término cooperación Sur-Sur es utilizado por políticos y académicos para describir el intercambio de recursos, tecnología y conocimiento entre países en desarrollo, también denominados países del Sur global.

Mussallam recordó el “esfuerzo heroico” de contratar en menos de un año a más de 160 personas, a la par que trabajaban en la ejecución del programa común de los Estados Miembros sin esperar a tener todos los equipos listos.

También realizamos el esfuerzo necesario de activar los órganos de gobernanza de la organización, en particular nuestra Asamblea General y el consejo de Estado Miembros. En ese caso me parece importante resaltar que, en término institucional, tuvimos más de una reunión de muy alto nivel organizadas en junio pasado, precisó.

Del cónclave, destacó la sesión extraordinaria con su segmento ministerial y de cumbre, durante los cuales no solamente se ratificó el acuerdo de sede firmado con el gobierno de Etiopía, “sino que también adoptaron la decisión de ratificar su carácter como la organización intergubernamental de los países del Sur con cambio de nombre, la Organización de Cooperación del Sur”.

Este cambio, subrayó, pretende dar de cierto modo una mejor claridad al mandato muy amplio de la organización en términos de la cooperación con los Estados, gobiernos y pueblos con la perspectiva de integración del Sur y de la construcción de una tercera vía.

Se eligió en esa primera Asamblea General al mandatario de Comoras, Azali Assoumani, como su presidente con mandato hasta noviembre de 2024.

Pero lo más importante son los esfuerzos para estar en la posición de ejecutar e implementar el programa común de los Estados miembros en las cuatro esferas esenciales de la organización: transformar nuestro sistema educativo desde y por el Sur hacia una formación equilibrada e inclusiva.

De igual modo, reforzar nuestra capacidad de investigación y producción transdisciplinaria, el desarrollo de tecnologías endógenas, o sea, nacionales o regionales y finalmente acompañar a cada miembro en la transformación de la arquitectura financiera internacional.

“En ese sentido, usted verá que 2024 para la organización constituirá un año muy distinto. El 2023 fue el de la consolidación y este será el de los logros palpables que contribuyen al desarrollo de nuestros países, y esperemos la prosperidad sostenible y equitativa de nuestros pueblos”, expresó.

CLUB, UN ACOMPAÑAMIENTO ÚNICO DE LA DEUDA

Como una especie de cierre con broche de oro del 2023, la OSC convocó a los ministros de Finanzas de los Estados miembros y el 29 de noviembre hicieron historia con la aprobación de los estatutos para establecer la Unión de Apalancamiento Común de los Deudores (CLUB, por sus siglas en inglés).

Emocionado al recordarlo, Mussallam dijo que fue “un momento histórico no solamente para nuestros Estados miembros, sino para todos nuestros países porque con el CLUB ha establecido para el Sur entero la primera unión de deudores soberanos”.

A la pregunta de Prensa Latina sobre si son pioneros en implementar ese tipo de mecanismo, respondió que la idea de una unión de países deudores para renegociar las deudas y obtener nuevos financiamientos, en sí, no es nueva.

“Es una idea que se ha referido desde que nuestros países ganaron la independencia. En los años 50 Tomás Ancara habló de ese tema aquí, en la Organización de la Unidad Africana, y Fidel Castro también había hablado del tema”, precisó.

Pero es la primera vez en la historia que se logra la creación de un instrumento concreto, con proceso, objetivo y procedimiento, con institución que establece una unión de Estados soberanos de deudores, afirmó.

Para entender el contexto en el cual fue creado el CLUB, abordó la llegada de la pandemia de la Covid-19 y con ella la crisis sanitaria, psicológica, social y económica, acentuada más en los países del Sur.

Se logró un consenso entre las naciones deudoras y las acreedoras en la necesidad de mecanismos para apoyar a los Estados en este proceso, tanto para protegerlos en los intereses de los deudores como salvaguardar, en fin, los intereses de los países acreedores, continuó.

En 2021, nuestros Estados del Sur han colectivamente pagado más de 400 mil millones de dólares en servicio de la deuda, lo que corresponde a más del doble de la supuesta ayuda al desarrollo recibida el mismo año.

“Y eso también lo menciona mi contraparte de la ONU, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres. “Hoy, 3.3 mil millones de personas viven en países donde el gobierno no tiene otra opción que de gastar más del presupuesto del Estado en el servicio de la deuda que de invertir, o decidir entre inversión en la educación o la salud”, advirtió.

Ante ese desafío, el CLUB constituye una herramienta de y por los Estados apoyado de forma ejecutiva por la Secretaría de la OSC y los equipos necesarios para informar a los miembros a través del Comité Ministerial, constituido por los titulares de Finanzas, donde las decisiones se toman por consenso.

De igual modo, cuenta con un equipo que informará a ese comité, pero también para ejecutar sus decisiones, enfatizó.

Así que, con la creación del CLUB tenemos, primero, una herramienta para la renegociación del alivio de la deuda basada en la coordinación de los deudores y ya no herramientas centradas en los intereses exclusivos del adeudo.

ENFOQUE DEL CLUB

Inspirados en el principio de la microfinanza simplificada que dio acceso a personas y comunidades históricamente excluidas del sistema bancario tradicional por considerarlas de alto riesgo, con el CLUB la Organización de Cooperación del Sur llevó del nivel micro a macro (de individuo a Estado) el enfoque de que los países utilicen el financiamiento asignado en los sectores estratégicos para fortalecer la soberanía.

Sin que organismos internacionales condicionen los préstamos, los Estados podrán elegir colectivamente dónde emplearlos para beneficio de los pueblos, resaltó Mussallam.

En caso de que uno de los miembros, por razones comprobadas, se vea imposibilitado de pagar el préstamo en el plazo establecido, el mecanismo de la OSC contiene un fondo de solidaridad y resiliencia, este último activado por decisión del Comité Ministerial. Para el secretario general, sería ejecutar las decisiones colectivas de los Estados.

Además de las cuatro esferas esenciales de la organización que buscan transformar el sistema educativo desde y por el Sur hacia una educación equilibrada e inclusiva y reforzar la capacidad de investigación y producción transdisciplinaria, entre otras, va más allá con la Unión de Apalancamiento Común de los Deudores por la soberanía de Sur.

La OSC, creada el 29 enero de 2020 en Djibouti, está integrada por 28 Estados de África, Medio Oriente, América Latina y Asia Pacífico, además de organizaciones de la sociedad civil y organismos globales y regionales.

arb/nmr

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