sábado 18 de abril de 2026

Navi Mumbai, India, tejiendo empleos sostenibles

Nueva Delhi, 6 abr (Prensa Latina) La planta de recuperación textil de Navi Mumbai, en India, resalta hoy como un ejemplo de buenas prácticas de economía circular al transformar residuos en oportunidades con la participación comunitaria.

Por Livia Rodríguez Delis

Corresponsal jefa en India

La fábrica reduce desechos que van a parar a los vertederos, genera empleo y ofrece un modelo escalable para las zonas urbanas de la nación surasiática.

India genera casi 7,8 millones de toneladas métricas de residuos textiles posconsumo cada año, lo que refleja la magnitud y la diversidad de los tejidos utilizados en hogares, instituciones e industrias, de acuerdo con un reporte del Ministerio de Asuntos Urbanos.

Desde saris y uniformes hasta mezclilla y ropa de hogar, los textiles constituyen un componente importante, aunque a menudo ignorado, del flujo de residuos urbanos, señaló la institución.

Las ciudades reconocen cada vez más la necesidad de desarrollar sistemas estructurados para la recuperación, reutilización y reciclaje de textiles.

Ante la creciente atención que se presta a los enfoques de economía circular y la eficiencia de los recursos, los territorios están comenzando a explorar soluciones innovadoras que eviten que los textiles terminen en vertederos, apuntó la entidad gubernamental.

Un proceso de beneficios

Aquí es donde destaca la Corporación Municipal de Navi Mumbai (NMMC), que reconoció la oportunidad de abordar los residuos textiles mediante una intervención sistémica y estableció la primera Planta Municipal de Recuperación Textil de la India en Belapur.

La fábrica funciona mediante la integración de la recolección descentralizada, la clasificación científica, la trazabilidad y la generación de empleo liderada por mujeres, por ende representa un ecosistema circular integral.

Para la recolección se desplegaron estratégicamente 140 contenedores textiles con la marca de la empresa en las urbanizaciones de ocho distritos municipales y la fase actual tiene como objetivo alcanzar los 250 para garantizar así la accesibilidad y la participación ciudadana en el nivel local.

Con posterioridad, en el centro de reciclaje provisional, ubicado en una instalación sanitaria urbana rehabilitada, el enfoque se centra en la clasificación científica y la trazabilidad.

El uso del escáner portátil Kosha permite la identificación de fibras en tiempo real, incluido algodón, polialgodón, poliéster, lana y seda, los textiles recolectados se pesan, etiquetan y clasifican sistemáticamente en reutilizables, reciclables, y de descarte.

El seguimiento digital, con una plataforma MIS para facilitar el mapeo del recorrido de los artículos desde el donante hasta el producto final, refuerza la transparencia, la rendición de cuentas y la toma de decisiones basada en datos, señaló el Ministerio indio.

Tras la identificación, los textiles se separan según el tipo de tejido, el color y el estado para agilizar su procesamiento posterior. Los materiales clasificados se desinfectan minuciosamente para garantizar la higiene y la seguridad antes de su reutilización.

Telas aptas para el cultivo se transforman en bolsos, alfombras, accesorios, prendas de vestir y artículos de decoración para el hogar, elaborados artesanalmente por mujeres expertas de grupos de autoayuda.

Esos productos reciclados se exhiben y venden en exposiciones, dando una nueva vida y utilidad a materiales que antes se consideraban desechos.

Capacitación, mejorar nivel de vida

Más de 300 mujeres participaron en cursos de capacitación que abarcan la identificación de fibras, protocolos de segregación, técnicas de reparación y habilidades de reciclaje creativo y otras 150 féminas ahora obtienen ingresos mensuales superiores relacionadas con las labores aprendidas.

De acuerdo con expertos, la iniciativa registró un cambio transformador, permitiendo que las amas de casa se conviertan en expertas en economía circular.

Asimismo, destacan que el centro funciona como un espacio dedicado al reciclaje creativo, en el cual las integrantes de los grupos de autoayuda (GAA) crean bolsos, prendas de vestir, estuches y artículos de decoración para el hogar a partir de textiles recuperados.

El modelo impulsado por la planta de recuperación textil contribuye a la recolección de 30 toneladas métricas de residuos posconsumo, de las cuales 25,5 resultan aprovechadas, tras la clasificación con la generación de más de 41 mil artículos.

La recuperación textil se consolidó como un motor de sustento estructurado, generó empleos verdes, fortaleció la iniciativa empresarial local y reforzó la dignidad del trabajo dentro de un marco de sostenibilidad urbana, subrayó el Ministerio de Asuntos Urbanos.

arc/lrd

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