sábado 18 de abril de 2026

Muerte fetal, su invisibilidad en África

Addis Abeba (Prensa Latina) Cada 30 segundos, un bebé nace muerto en algún lugar de África y, con casi un millón de muertes fetales al año en su mayoría evitables, el continente soporta más de la mitad de la carga mundial.

Por Nara Romero Rams

Corresponsal jefe en Etiopía

El director general de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC), Jean Kaseya, reconoció que esos decesos siguen siendo uno de los problemas más invisibles en los sistemas de salud, a menudo subestimados, infradeclarados y pasados por alto en las decisiones políticas, de planificación y de financiación.

Kaseya explicó que esta invisibilidad no solo constituye una falla moral, sino también un riesgo para la seguridad sanitaria. “La muerte fetal es uno de los indicadores más sensibles de la calidad, la equidad y la resiliencia del sistema de salud”, subrayó.

Agregó también que revela deficiencias en la atención primaria, debilidades en la derivación y preparación para emergencias, y fallas en los sistemas de vigilancia y datos, esenciales para el aprendizaje, la rendición de cuentas y la respuesta rápida.

“Un sistema de salud incapaz de prevenir o contabilizar la muerte fetal carece de las capacidades fundamentales necesarias para proteger a las mujeres, los recién nacidos y las comunidades, especialmente durante emergencias sanitarias”, recalcó.

El director general de los Africa CDC declaró que el Informe sobre la Situación de la Muerte Fetal en África representa un paso fundamental para romper este silencio.

Impulsado por el liderazgo africano y desarrollado a través de una amplia colaboración continental (gobiernos, agencias de la ONU, sociedad civil, comunidades, etc.), es el primer balance a nivel africano dedicado exclusivamente al tema, enfatizó

El texto reúne evidencia, experiencias de países y las voces de los padres afectados para ilustrar tanto la magnitud del problema como las oportunidades de acción.

Muestra que la mayoría de los mortinatos son prevenibles mediante inversiones basadas en la evidencia en una atención primaria de salud sólida, servicios prenatales y de parto de alta calidad, atención obstétrica y neonatal de emergencia eficaz y sistemas de datos robustos.

Estas inversiones no solo reducen la muerte fetal y la mortalidad materna y neonatal, sino que también fortalecen la resiliencia del sistema de salud, promueven la cobertura sanitaria universal y mejoran la preparación ante futuras pandemias y emergencias, precisó el documento.

El mandato de los Africa CDC, en el marco de la Agenda Africana de Seguridad y Soberanía Sanitaria, de fortalecer la resiliencia liderada por el continente y reducir la dependencia de sistemas externos, convierte la lucha contra la invisibilidad de la muerte fetal en una prioridad institucional fundamental, en lugar de una preocupación secundaria.

Como principal institución de salud pública del continente, la agencia de la Unión Africana reúne la autoridad convocante, la experiencia técnica y las alianzas transfronterizas necesarias para traducir la evidencia en acciones coordinadas.

Ningún otro organismo está mejor posicionado para colaborar con los gobiernos, armonizar los sistemas de datos transfronterizos y garantizar que las lecciones de este informe se incorporen a los planes nacionales de salud y a los marcos continentales, afirmó Kaseya.

A medida que África avanza en su visión en el marco de la Agenda 2063, la prevención de la muerte fetal es tanto un imperativo moral como una inversión estratégica en la seguridad sanitaria, la soberanía y el futuro colectivo.

En sus reflexiones, Kaseya hizo un llamamiento a los gobiernos, socios, líderes de la salud y comunidades de todo el continente para utilizar este informe como catalizador: para contabilizar cada muerte fetal, invertir en los sistemas que las previenen y garantizar que el dolor de ninguna familia pase desapercibido o sin ser atendido.

UNA MIRADA DETALLADA AL INFORME

El Informe sobre la Situación de la Mortinatalidad en África exige medidas urgentes para transformar esas pérdidas en un catalizador que impulse el fortalecimiento de los sistemas de salud y promueva la seguridad y la resiliencia sanitaria. Al respecto, la Agenda de Seguridad y Soberanía Sanitaria de África busca fortalecer la capacidad del continente para prevenir, detectar y responder a las amenazas sanitarias mediante mecanismos resilientes y autosuficientes.

Precisó que la mortinatalidad pone de manifiesto las deficiencias en la calidad de la atención, la vigilancia epidemiológica y la preparación ante emergencias, capacidades sistémicas esenciales para proteger a la población durante brotes, crisis y la atención rutinaria.

Sin embargo, ese indicador sigue siendo prácticamente invisible en las políticas, la financiación y los marcos de rendición de cuentas.

Ese informe histórico, liderado por África, ofrece el primer balance continental dedicado exclusivamente a la mortinatalidad, con un llamado a la acción, elaborado por más de 80 expertos africanos de más de 20 países.

Reveló que el continente concentra aproximadamente la mitad de la carga mundial de mortinatos, con casi un millón de pérdidas anuales. La mitad de los decesos ocurren durante el parto, a menudo en centros de salud, lo que evidencia fallas prevenibles en la calidad de la atención en un momento de máximo riesgo.

Otro dato revelador es que la tasa de mortinatos intraparto en África es más de 40 veces superior a la de Europa. “Si bien algunos países redujeron ese parámetro, el progreso ha sido lento. En la actualidad, el continente registra casi el mismo número de mortinatos que en el año 2000”, recalcó el texto.

Alertó que la muerte fetal persiste, porque las mujeres y las familias enfrentan afecciones médicas evitables, derivadas de barreras culturales, sociales, sistémicas y estructurales que dificultan el acceso a una atención oportuna y de alta calidad.

Asimismo, la escasez de personal sanitario cualificado, los limitados servicios obstétricos de emergencia, las débiles cadenas de suministro y las derivaciones tardías siguen comprometiendo la atención.

Las deficiencias en las políticas, los datos y la implementación representan un desafío, ya que solo el 44 por ciento de los países africanos informan de un objetivo nacional para la reducción de la muerte fetal.

La muerte fetal conlleva importantes costos económicos por la pérdida de productividad, el aumento de las necesidades de atención médica y la disminución del capital humano, lo que socava el desarrollo social y económico en general, concluyó el informe.

MUERTES PREVENIBLES

La prevención de la muerte fetal protege el capital humano de África desde el inicio de la vida y fortalece sistemas resilientes capaces de responder tanto a las necesidades de salud rutinarias como a las emergencias.

Hasta el 70 por ciento de esos decesos son prevenibles con las intervenciones existentes.

Las inversiones en atención de calidad al nacer —que incluyen personal capacitado, atención obstétrica y neonatal de emergencia, monitoreo intraparto y sistemas de derivación— reducen simultáneamente la mortalidad materna, la mortalidad neonatal y la muerte fetal, y mejoran los resultados del desarrollo, recomendó el informe.

Las estrategias de prevención deben adaptarse al contexto de cada país y a su nivel de mortalidad. Acabar con la muerte fetal prevenible es una inversión estratégica en la salud, la equidad y la resiliencia de África, además de un imperativo moral.

El informe aboga por un cambio a nivel continental, pasando del silencio a la rendición de cuentas mediante cinco acciones prioritarias: comprometerse, liderar e invertir y fortalecer los sistemas de salud para brindar atención de calidad.

Asimismo, contabilizar, revisar y aprender de cada muerte fetal; dar prioridad a las familias y las comunidades; y adaptar las acciones al contexto de cada país.

arc/nmr

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