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miércoles 29 de mayo de 2024
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Los cuidados, tema prioritario en agenda pública latinoamericana

La Habana (Prensa Latina) En Latinoamericana el proceso de envejecimiento ocurre en un contexto marcado por una amplia desigualdad en el acceso a los mecanismos de protección social y retrasos en la adaptación de las políticas públicas a la nueva realidad demográfica.

Por Joel Michel Varona

Reportero de la redacción de Ciencia y Técnica

Es la familia en América Latina el principal apoyo para las personas adultas mayores, dada la fragilidad del apoyo provisto por el Estado y sus instituciones.

Actualmente, la principal fuente de atención a ese segmento poblacional consiste en los hogares, en especial, a cargo de las mujeres.

De ahí la necesidad de incorporar la noción de los cuidados desde una perspectiva de género para comprender esa problemática abordada a finales de abril durante el Foro Internacional “Los desafíos contemporáneos frente a los cuidados. Dinámicas demográficas y políticas”, en la Universidad de La Habana.

Tres intensas jornadas quizás resultaron insuficientes para reflexionar sobre un tema que genera tanta polémica, del cual aún queda mucho camino por andar, pese a debates profundos y miradas puestas en el futuro.

Representantes de varios segmentos de la sociedad llamaron a democratizar la responsabilidad de los cuidados, para aligerar a las mujeres de esa carga que atenta contra sus proyectos personales y profesionales.

La persistencia de ese tipo de pensamiento social debe quedar atrás, en tanto anula a las féminas en un acto humano en el que todos a su alrededor deben formar parte, pues solo así será posible alcanzar el respeto a los derechos de ellas y poner fin a la desigualdad, coincidieron los asistentes.

Hacia ese tema debe haber una mirada de género, transversal e integradora, con una dimensión, material y económica, sin perder nunca de vista la relación existente entre el cuidador y el cuidado.

Cuando se habla de asistir a otros, hay que contemplarlo como un derecho universal, que no solo es aplicable a los adultos mayores, sino también para los niños.

Los expertos hicieron referencia a las brechas y desigualdades en este tema, y lamentaron que los cuidadores por lo general solo tengan rostros de mujer y se obvie la triada de familia-comunidad-Estado.

Las políticas públicas deben contener las características de las familias y los territorios, para así ser más certeros respecto a la creación de infraestructuras en espacios urbanos y rurales.

Ambos escenarios deben ser inclusivos, desde niños hasta grupos afrodescendientes, indígenas y la comunidad Lgbtiq+, entre otros actores sociales.

Coincidieron en el destierro del asistencialismo que acompaña siempre las políticas públicas, sin ofrecerle más oportunidades al adulto mayor.

Durante los debates en la cita -organizada por el Consejo Latinoamericano de las Ciencias Sociales (Clacso )- fue notable la comprensión sobre el reemplazo generacional, pero cuando se habla de fecundidad y natalidad para resolverlo, toda acción debe estar basada en el respeto al derecho sexual, reproductivo y la equidad de género.

En declaraciones a Prensa Latina, la directora ejecutiva del Clacso, Karina Batthyány subrayó que los cuidados no pueden ser un tema de puertas adentro, pues constituyen un problema serio y de interés público.

“Podemos pensar en políticas que provoquen una transformación cultural, y en qué consiste esto, en que todos dejen de pensar que este tópico se enmarca exclusivamente en los lazos consanguíneos, a nivel de hogar.

No es resolver el problema dentro de casa con los miembros que la integran, debe ser un tema de todos, no solamente en el ámbito de lo privado”, recalcó la académica.

Uno de los nudos centrales de la desigualdad de género en este tema, cuando analizamos lo que ocurre en toda la región, incluso en Cuba, es la responsabilidad, la cual sigue estando en manos de las mujeres. Ellas tienen que hacerlo a lo largo de todo su ciclo vital a partir de la etapa reproductiva, pero una vez que finaliza la crianza de los hijos viene la demanda de otros seres queridos, que se suman a la de un país envejecido como lo es Uruguay, señaló Batthyány.

En término generales no se termina de reconocer a los cuidados como un asunto público, y debe ubicarse en la agenda de políticas públicas, enfatizó.

En su opinión existen avances, y el primero de ellos es que hoy estamos abordando el tema de cuidados y cuidadores, pero faltan las estrategias de gobierno para promover otras posibilidades en el nivel de la sociedad, no exclusivas del sexo femenino.

Pueden generarse oportunidades vinculadas con el tiempo, es decir, licencias y permisos, con acceso igualitario para hombres y mujeres, políticas de servicios accesibles destinados a esa población necesitada de atenciones especiales.

Algo muy importante, estos no pueden ser mercantiles, pues si damos servicios tarifados, muchos no podrán tenerlos por no poderlos pagar, alertó la catedrática del país suramericano.

Sería importante –sugirió la experta- la creación de centros de cuidado infantil o de personas mayores dependientes.

Creo que el tema es un desafío que tienen nuestros países y si esto no avanza encontraremos otras consecuencias en materia de desigualdad.

Por ejemplo las mujeres dedicadas al cuidado, tienen menos oportunidad de educación, formación académica e incorporación al mercado de trabajo y la permanencia en este.

Cuando se observan las tasas de actividad femenina en las edades de ciclo reproductivo es notorio como desaparece una gran masa de la actividad económica, porque no hay quien cuide a sus hijos, entonces la opción es que se retire parcial o totalmente del mercado laboral.

Esto afecta los derechos de las mujeres, su autonomía económica, pero también el desarrollo de las naciones, pues si existen condicionamientos a la inserción laboral de las damas por los cuidados, afectamos el avance de los países, puntualizó.

arc/crc/joe

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