Por Pedro Rioseco*
Colaborador de Prensa Latina
Hace 134 años, con su visión anticipadora, Martí proclamó a la emigración cubana la necesidad de crear un órgano unitario que proporcionara una línea programática a la nueva guerra en preparación y diera coherencia y unidad a los dispersos esfuerzos independentistas bajo un mismo programa de acción.
Constituía entonces una necesidad lograr la superación de las principales causas que mantenían desunidos a los patriotas y era impostergable crear un espacio político donde se juntaran cuantos estuvieran dispuestos a la acción revolucionaria, sin limitación alguna por color de la piel, sexo, nacionalidad, posición social, criterios sobre el ordenamiento social, la ubicación dentro o fuera de la patria, y la participación o no en las anteriores contiendas.
Sólo mediante una organización que uniera en su programa los intereses y características de los diferentes grupos de emigrados y los integrantes de la sociedad cubana, afirmaba Martí entonces, sería posible crear una República sin predominio de clase social alguna y de carácter popular, con el apoyo de las grandes mayorías, y venciendo los históricos temores y prevenciones.
A la vez, agregaba, debían transformarse los métodos de dirección y superar las contradicciones principales entre militares y civiles, cubanos radicados en la isla y en el exilio, patriotas veteranos y de la nueva generación, ricos y pobres, patronos y obreros, habitantes de las provincias occidentales y orientales, cubanos y españoles, negros y blancos.
La unidad de pensamiento es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político, puntualizaba Martí al fundar el PRC, máxima expresión de su genio político, en el que demostró su capacidad para aunar al pueblo y dirigirlo hacia el logro de los más altos propósitos y del cual fue su primer Delegado o jefe máximo.
Así concluyó el proceso que había comenzado algo más de tres meses antes, cuando se aprobaron las bases y estatutos secretos de la organización, en Cayo Hueso.
A 83 años de aquel momento histórico, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, ante más de un millón de personas congregadas en La Habana, expresaba:
“Si allí en el (teatro) Carlos Marx se reunió el Congreso del Partido (Comunista de Cuba), aquí en la Plaza de la Revolución se reúne el Congreso del Pueblo para expresar su apoyo a los acuerdos del Congreso. Pero si allí votamos, aquí debemos votar también. Si allí discutimos y aprobamos todas las tesis, aquí, en representación de todo el pueblo, debemos también votar, y preguntarle a nuestro pueblo si apoya o no apoya los acuerdos del Congreso”.
Incomparable ejemplo de democracia, las tesis aprobadas por el naciente Partido Comunista de Cuba para trazar el rumbo del país hacia los años futuros fueron aprobadas de manera libre y entusiasta por el pueblo de la capital y en las provincias, porque como recalcó Fidel, nuestro pueblo se siente representado en el Partido.
“Pero, además -enfatizó Fidel-, es el mismo método martiano con el que surgió el PRC, las tesis más importantes fueron discutidas con todo el pueblo, el pueblo participó en la elaboración de esas tesis y en la elaboración de la política de los años futuros. ¡Y por eso sabe que las tesis y los acuerdos del Congreso son sus tesis y son sus acuerdos!”.
Los principales desafíos de entonces se parecen mucho a los de hoy. En aquellos momentos Cuba luchaba contra el colonialismo español y Martí advertía con anticipación el interés del naciente imperialismo norteamericano por apropiarse de la isla.
Durante más de seis décadas, el pueblo cubano ha sabido resistir el bloqueo más cruel, calificado internacionalmente como genocida, impuesto durante 64 años por 13 gobiernos de Estados Unidos desde los primeros años de la Revolución triunfante en la isla, en su obsesión por provocar el abandono del respaldo popular por el agobiante incremento de las dificultades y carencias.
Esta criminal acción fue acrecentada hasta el extremo durante la pandemia de la Covid-19 desde marzo de 2020 -con el mismo interés de asfixiar al pueblo que usaron los españoles en la reconcentración decretada por Valeriano Weyler en 1896-, y recrudecida actualmente con el bloqueo energético impuesto a Cuba por Donald Trump en su segundo mandato al frente de la Casa Blanca.
Una nueva etapa de la Revolución se inicia con este Congreso, afirmó Fidel. “El camino hasta aquí no ha sido fácil, pero lo hemos andado. El camino futuro tampoco será fácil, pero lo andaremos mejor todavía”, dijo entonces al enfatizar en la necesaria unidad entre el pueblo, su partido y gobierno, al clausular en un multitudinario acto el Primer Congreso del PCC.
Hoy la vigencia de ese llamado a la unidad de Martí y de Fidel, y la confianza de que ese será siempre el camino para continuar venciendo las agresiones del imperialismo norteamericano, resuena fuerte en los oídos del pueblo cubano, reafirma su decisión de resistir hasta vencer una vez más, y construir un futuro próspero y sostenible, sin injerencias ni presiones externas.
arb/prl
*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.





