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domingo 19 de mayo de 2024
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ESCÁNER: Economías africanas, oportunidades e incertidumbres (+Fotos +Info +Video)

Luanda (Prensa Latina) África mantiene en 2023 un bajo desempeño económico con agudización de las asimetrías sociales; sin embargo, el continente podría obtener un mayor provecho de sus recursos a la luz del contexto actual y las tendencias globales.
Por:
María Julia Mayoral
Corresponsal jefa en Angola

En opinión del economista jefe del Banco Mundial (BM) para África, Andrew Dabalen, “el crecimiento escaso, combinado con las vulnerabilidades de la deuda y el desalentador incremento de las inversiones, amenazan con derivar en una década perdida en la reducción de la pobreza”.


 

Según el análisis del BM, toda la región subsahariana registra “un lento avance, como consecuencia de la incertidumbre en la economía mundial, los resultados poco satisfactorios de las economías más grandes del continente, la elevada inflación y la fuerte desaceleración de las inversiones”.

A fines del año pasado, 22 de los 54 Estados africanos presentaban alto riesgo de sobreendeudamiento externo o estaban ya en esa situación, reveló el organismo financiero.

El problema para nada es coyuntural. En julio de 1987 el entonces presidente de Burkina Faso, Thomas Sankara, argumentó en la Organización para la Unidad Africana que “los orígenes de la deuda se remontan a los orígenes del colonialismo. Quienes nos han prestado dinero son los mismos que nos colonizaron”, remarcó en aquel momento.

Atendiendo a la dinámica actual, el BM reconoció el empeoramiento de las condiciones en 2023 debido al alza de los costos del financiamiento y del servicio de la deuda en África, “por lo que dejan de destinarse fondos a las inversiones en desarrollo que tanto se necesitan”, admitió la institución de Bretton Woods.

Durante el año en curso, la inflación continuará el rumbo alcista, por encima de las metas establecidas por los bancos centrales de la mayoría de los Estados, y el escaso aumento de la inversión seguirá restringiendo a las economías en esta zona del planeta.

De acuerdo con los datos del BM, el aumento de la inversión en África subsahariana cayó del 6,8 por ciento en 2010-2013 al 1,6 por ciento en 2021, con una desaceleración más pronunciada en la zona oriental y meridional que en la occidental y central.

En la voz del vicepresidente Indermit Gill, el propio ente financiero señaló que “la época dorada del desarrollo está llegando a su fin debido a la fractura de la economía global”, con serias consecuencias para “enfrentar los desafíos de nuestros tiempos: una pobreza recalcitrante, ingresos desiguales y cambio climático”.

Mientras, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, valoró en abril de 2023 que las perspectivas para el mediano plazo tampoco resultan favorables a causa de una “incertidumbre excepcionalmente alta provocada en gran medida por los riesgos de fragmentación geoeconómica que puede significar la división del mundo en dos bloques económicos rivales”.

En otras palabras, las dos instituciones de Bretton Woods están reconociendo el proceso de quiebra del injusto orden económico y financiero internacional que ayudaron a establecer al término de la II Guerra Mundial (1939-1945), y la inevitable puja por la instalación de un poder multipolar, sin Estados Unidos a la cabeza.

OPORTUNIDADES

Compromisos políticos frente al cambio climático, apetitos de compañías transnacionales y rivalidades de las principales potencias económicas, hacen pensar que África puede disponer de renovadas opciones para allanar el camino hacia la industrialización, un viejo e insatisfecho anhelo.

Por ejemplo, el proceso de descarbonización a escala global demandará grandes cantidades de metales y minerales para las tecnologías con bajas emisiones de carbono, lo que ofrecerá “importantes oportunidades” para África, juzgó el economista sénior del BM James Cust.

De implementarse las políticas adecuadas, opinó, países del área podrían elevar los ingresos fiscales, ampliar las oportunidades para las cadenas de valor regionales que generan empleo y acelerar la transformación económica.

Con la segunda masa terrestre más grande del planeta, África alberga en su subsuelo el 98 por ciento del cromo, el 90 por ciento del cobalto y similar proporción para el platino, así como el 70 por ciento del coltán y el 33 por ciento del uranio, por solo recordar algunas estadísticas de dominio internacional.

En general, posee el 30 por ciento de todas las reservas minerales, el 12 por ciento de las existencias petroleras conocidas y el ocho por ciento de las de gas natural, según estimaciones especializadas.

El ministro angoleño de Recursos Minerales, Petróleo y Gas, Diamantino Azevedo, informó que su país cuenta con 36 de los 51 minerales más críticos con vistas a la llamada transición energética, al abordar el tema en la feria Mining Indaba 2023, celebrada a principios de febrero en Sudáfrica.

Al decir del titular, existe un enorme potencial para ofrecer suministros a las tecnologías de energía limpia, teniendo en cuenta las reservas nacionales de cromo, cobalto, cobre, grafito, mineral de hierro, plomo, litio, manganeso, neodimio, praseodimio, níquel, plata, titanio y zinc.

El estudio “Minerals for Climate Action: The Mineral Intensity of the Clean Energy Transition” del BM sustentó que una “acción climática ambiciosa traerá consigo una importante demanda de minerales”.



Estadísticas del Banco Africano de Desarrollo (BAfD) avalaron, además, que el continente posee el 65 por ciento de las tierras más cultivables del orbe y abundantes recursos hídricos, lo cual representa un potencial para alimentar a nueve mil millones de personas de aquí a 2050.

Sin embargo, la región padece actualmente la peor crisis alimentaria de su historia, pues el hambre asola a unos 278 millones de habitantes, alertó Naciones Unidas.

“África tiene que aprender a alimentarse a sí misma y contribuir a alimentar al mundo”, manifestó el presidente de Senegal, Macky Sall, en una reciente cumbre celebrada en Dakar.

Al respecto, el titular del BAfD, Akinwumi Adesina, alertó que los países africanos gastan alrededor de 70 mil millones de dólares anuales en importaciones de alimentos.

Pronósticos a corto plazo tampoco auguran señales de progreso: para 2030, al menos 492 millones de habitantes estarán en situación de pobreza extrema, expuso un informe elaborado por la Comisión de la Unión Africana, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el BAfD.

PUGNAS EN ASCENSO

A juzgar por los acontecimientos, las rivalidades económicas entre Occidente y China tienden a crecer en la medida que el gigante asiático aumenta las inversiones en ramas productivas e infraestructuras y el comercio fuera de sus fronteras.

La Nueva Estrategia para África (“New Africa Strategy”, 2019) del Gobierno norteamericano consideró que las grandes potencias en competencia, como China y Rusia, “están expandiendo rápidamente su influencia financiera y política por toda África. Están enfocando sus inversiones deliberada y agresivamente en la región para ganar una ventaja competitiva sobre Estados Unidos”.

En tanto, el informe Hacia una estrategia global con África (“Towards a Comprehensive Strategy with Africa”, 2020) de la Unión Europea, reconoció una preocupación similar debido a la “competencia por los recursos naturales”, aunque omitió una alusión directa a la presencia china, rusa y de otras potencias en ascenso.

Para el Sur Global, incluidas las naciones africanas, la atracción de inversiones extranjeras directas constituye un factor primordial de cara al desarrollo, pero continúa en pie una interrogante elemental: ¿Proseguirá el secular saqueo de materias primas o los países del continente podrán realizar el sueño de la industrialización y la diversificación productiva?

Datos provenientes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) sirven para ilustrar el asunto: las materias primas representaron para África, como promedio, el 78 por ciento del valor de las exportaciones totales de bienes en el período de 1995 a 2019.

Aunque existen notables disparidades en cuanto los índices de desarrollo por países, el continente, en general, sigue atrapado en una contraproducente especialización exportadora de surtidos primarios con bajo valor agregado.

PROYECTO ESPERANZADOR

El acuerdo del Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA, por sus siglas en inglés) aspira a crear el mayor mercado único del orbe en términos de cantidad de Estados miembros.

Puesto el funcionamiento 1 de enero de 2021, el pacto podría cambiar la “suerte económica” del continente, afirmó entonces el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, mediante su cuenta en Twitter.

En opinión del secretario general del AfCFTA, Wamkele Mene, significa una oportunidad para salir de la pobreza y “tomar medidas activas para desmantelar el modelo económico colonial heredado y mantenido durante los últimos 50 años”.

Atendiendo a la visión común, el AfCFTA incrementaría de manera significativa la integración comercial y productiva entre los países de África a fin de promover la industrialización y el desarrollo sostenible.

Las comunidades económicas regionales existentes en el área, en vez de constituir un obstáculo, pueden contribuir a la puesta en práctica del AfCFTA durante sus distintas fases de implementación, lo que significaría el éxito de unos de los más ambiciosos proyectos de integración Sur-Sur en el siglo XXI.

arb/mjm

Colaboraron en este trabajo:
Amelia Roque
Editora Especiales Prensa Latina
Laura Esquivel
Editora Web Prensa Latina
Yadira Cruz
Jefa Redacción África
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