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lunes 20 de mayo de 2024
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ESCÁNER: Afroamericanos en Estados Unidos, luchas históricas y reivindicaciones (+Fotos +Info)

La Habana (Prensa Latina) El movimiento en favor de la igualdad de derechos sociales en Estados Unidos es, desde sus inicios, uno de los episodios más reconocibles en la historia de la lucha racial del país.
Por:
Amelia Duarte de la Rosa
Redacción Norteamérica de Prensa Latina

Pero para hablar de las luchas de los afroamericanos hay, necesariamente, que poner en contexto por qué ha sido así y cuál es la historia de los negros en Estados Unidos.

La sección Escáner de Prensa Latina entrevistó en exclusiva a la profesora, periodista y master del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, Dalia González Delgado, quien accedió a dar sus consideraciones sobre la historia y el presente del movimiento por los derechos civiles.



“Estados Unidos tuvo una larga historia de esclavitud, de plantación esclavista sobre todo en el Sur y la independencia no llegó unida a la abolición de la esclavitud”, apunta la especialista.

De hecho, ese sistema de plantación se fortaleció, tuvo un auge, después de la independencia creció con la expansión territorial y la incorporación de nuevos estados y al mismo tiempo todo eso fue la semilla para la Guerra Civil (1861-1865), agrega.



Luego de esta Guerra -continúa- la Constitución incluyó en 1865 una enmienda que abolió definitivamente la esclavitud, y otras dos que buscaban garantizar ciertos derechos para los negros, incluido el del voto.

“Y entonces uno podría preguntarse, ¿por qué pasaron 100 años para que ese derecho se pudiera hacer efectivo en muchos lugares? ¿Por qué si la enmienda 15, ratificada en 1870, dice que no se puede impedir a un ciudadano votar por motivo de raza, por qué fue necesario aprobar en 1965 una Ley de Derecho al Voto para que, efectivamente, los afroamericanos dejaran de ser discriminados en ese sentido y pudieran votar?”

Fue que después de la Guerra Civil y la aprobación de esas enmiendas, los estados sureños aprobaron un grupo de legislaciones discriminatorias que se mantuvieron durante décadas, conocidas como leyes Jim Crow, explica González Delgado.

“Como no podían simplemente decir que solo los blancos podían votar -porque ya en ese punto eso era anticonstitucional-, establecieron ciertos requisitos como saber leer y escribir o pagar un impuesto para poder ejercer el derecho al voto”.

RACISMO INSTITUCIONALIZADO

El analfabetismo y la pobreza eran mayores entre la población negra, lo cual demuestra además que la dimensión clasista se mezcla con el racismo, precisa la especialista.

“Al mismo tiempo se firmaron varias de las conocidas leyes de segregación, que la Corte Suprema respaldó con una decisión en 1896 conocida como Plessy vs. Ferguson, aquello de “separados pero iguales”.

De similares no tenían nada, y así justificaron esa discriminación institucionalizada en lugares públicos, y había desde baños hasta asientos de autobús señalados para blancos y para negros”.



Insisto en este tema de racismo institucionalizado porque no es solamente la discriminación que podemos encontrar en otros espacios, de rechazo al otro por su color de piel, del racismo que persiste en las cabezas de la gente, especifica.

“Estamos hablando de racismo institucionalizado, legal, amparado en algunos casos en las constituciones de los estados. Y podríamos pensar entonces que Estados Unidos fue, durante casi 200 años, si contamos la esclavitud y la segregación, un país de supremacía blanca legal”.

Hay un momento importante -expone- que es la decisión de la Corte Suprema en el Caso Brown vs. Consejo de Educación de 1954, la cual prohibió la segregación escolar.

“Desde finales de la Segunda Guerra Mundial hubo un impulso en el descontento entre los afroamericanos; y se realizaron protestas por los derechos también en el norte, y eso es importante decirlo porque no es solo un tema del sur”, señala.

En ciudades como Nueva York y Chicago, de 1947 a 1948 hubo manifestaciones masivas por mejores oportunidades de empleo, educación y vivienda para los afroamericanos, y todo eso sentó las bases para el surgimiento del movimiento, abunda.

“La fecha que habitualmente se toma para ubicarlo es el boicot a los autobuses de Montgomery en 1955, con la historia conocida de Rosa Parks. Y en ese boicot hubo muchas figuras importantes como el propio Martin Luther King”, explica.

Eso es lo que revela todo el escenario de choques por los Derechos Civiles, que es tan conocido en los años 50 y 60 del siglo XX.  Esa lucha tuvo como resultado, en 1964, la Ley de Derechos Civiles y en 1965, la Ley de Derecho al Voto, aclara la profesora.

Sin embargo -acota- a pesar de esas legislaciones las formas de discriminación persisten y los afroamericanos, por ejemplo, superan en número a los blancos en las prisiones.

“Por poner un ejemplo de cómo hay leyes que sostienen y reproducen la discriminación: la ley contra el Abuso de Drogas de 1986 estableció penas más severas por posesión de crack (más consumida por los afroamericanos) que por cocaína en polvo (más consumida por los blancos)”.

MARTIN LUTHER KING, FIGURA ICÓNICA

En abril pasado se conmemoraron 55 años de la muerte en Memphis, Tennessee, del líder del movimiento de derechos civiles Martin Luther King Jr., cuyo legado en la lucha por la igualdad aún inspira en Estados Unidos.

El activista, quien tuvo un decisivo papel para la aprobación de la Ley de Derechos Civiles en 1964, fue baleado el 4 de abril de 1968 mientras saludaba a sus seguidores desde el balcón del Motel Lorraine, de Memphis, ciudad del sureño estado, durante una congregación.

Pese a la promulgación de la Ley de Derechos Civiles, que contribuyó a eliminar la segregación racial, Luther King consideraba que faltaban medidas sociales que permitieran resolver el tema de la vivienda, la falta de empleos y el acceso a la atención médica.

Su idea era realizar una manifestación pacífica que diera visibilidad a la situación socioeconómica de los afroamericanos, tal como logró hacer el 28 de agosto de 1963 en el monumento a Abraham Lincoln.

Allí dio su discurso más famoso y citado: “I have a dream” (Yo tengo un sueño), en una multitudinaria concentración por el trabajo y la libertad que reunió a más de 200 mil personas.

Ese célebre discurso elevó el reconocimiento nacional e internacional de Luther King, al punto de ganar un año después el Premio Nobel de la Paz.

“Su figura fue muy importante, aunque debo decir que no fue la única relevante en esa etapa pues el movimiento por los Derechos Civiles era diverso, no era un bloque monolítico y había diferentes visiones sobre cómo llevar a cabo esa lucha”, explica la también periodista Dalia González Delgado.

“Pero sí es una figura icónica, entre otras cosas por su capacidad para movilizar a grandes multitudes con discursos emotivos y ese liderazgo suyo fue importante para el movimiento y la aprobación de leyes”, asegura.

AFROAMERICANOS Y DEMÓCRATAS, RELACIÓN HISTÓRICA

La actual administración demócrata de Estados Unidos asumió el poder con un gabinete diverso étnicamente y una vicepresidenta, Kamala Harris, que rompió los moldes políticos históricos para ese puesto: mujer y afrodescendiente.

El ascenso al poder de Harris, como lo fue con Barack Obama (2009-2017), trajo mucha expectativa en un inicio, pero lo cierto es que la comunidad afrodescendiente en este país continúa sufriendo por la discriminación y la falta de oportunidades.

De acuerdo con el diario The Hill, los estadounidenses de raza negra padecen segregación en casi todas las instituciones, y en las escuelas, por ejemplo, tienen más probabilidades de disponer de menos recursos.

En meses recientes, nuevas protestas de la sociedad civil estadounidense tuvieron lugar en las calles para condenar la brutalidad policial y exigir justicia tras la muerte del joven afroamericano Tyre Nichols, víctima de una golpiza por parte de oficiales de la ciudad de Memphis, como mismo lo fue en 2020 el asesinato de George Floyd.

El propio Joe Biden, al celebrar el mes de la Historia Negra, reconoció que, si bien la aspiración es que todas las personas deban recibir el mismo trato a lo largo de su vida, resulta “una idea que Estados Unidos nunca cumplió del todo”.

Asimismo, explicó que su administración trabaja para abordar estas “disparidades de larga data que obstaculizan el progreso de esas comunidades” y enfrenta la discriminación racial en la vivienda y en los préstamos hipotecarios.

La profesora Dalia González afirma que “existe una relación histórica entre la población negra y el partido demócrata. De hecho, las leyes de Derechos Civiles y de Derecho al Voto fueron aprobadas por un gobierno demócrata, en aquel momento en el contexto de la presidencia de Lyndon B. Johnson (1963-1969)”.

Es por ello que el partido demócrata ha sido visto como más favorable a los derechos civiles y cuenta con un mayor apoyo de la comunidad afroestadounidense, aunque su voto no significa que se vaya a traducir después en la solución a sus problemas, añade.

“La relación entre esta comunidad y el partido no ha sido sin conflictos, y muchos les critican a los demócratas que no han hecho lo suficiente para abordar las desigualdades económicas y sociales, porque aquí se mezcla el racismo con la dimensión clasista”, manifiesta.

“El racismo en Estados Unidos tiene raíces muy profundas, y los conflictos de los afroestadounidenses están asociados a cuestiones estructurales de desigualdad, violencia armada y policial. Todos esos temas están relacionados y la solución no es simple, especialmente en un momento de crisis múltiples como el que vive Estados Unidos, ahora mismo”, concluye.

arb/adr

Colaboraron en este trabajo:
Amelia Roque
Editora Especiales Prensa Latina
Yadira Cruz
Jefa Redacción África
Laura Esquivel
Editora Web Prensa Latina
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