Por Pedro Rioseco*
Colaborador de Prensa Latina
Las palabras del líder de la Revolución recibieron el respaldo inmediato de miles de integrantes de batallones de milicias, de obreros, estudiantes y campesinos presentes en la multitudinaria concentración en la entrada del cementerio, quienes levantaron sus fusiles y gritaban consignas en respaldo al pronunciamiento.
Cuba contaba desde entonces con un pueblo armado, el cual pocas horas después combatiría junto a los soldados rebeldes, la policía y las milicias contra la invasión mercenaria por Playa Girón, organizada, financiada y entrenada por Estados Unidos, en su intento desde entonces por derrocar la Revolución naciente.
Anteriormente, las milicias de obreros y campesinos y el Ejército Rebelde pusieron fuera de combate a más de mil contrarrevolucionarios alzados en el Escambray hasta marzo de 1961, donde cometieron numerosos crímenes contra la población, un mes antes de hacer lo mismo con la brigada mercenaria que invadió la isla.
El 16 de abril fue declarado posteriormente como el Día del Miliciano, en reconocimiento al papel del pueblo organizado para defender su Revolución.
El enfrentamiento a la contrarrevolución causó decenas de nuevos mártires quienes, como Eduardo García Delgado, Fe del Valle Ramos, Conrado Benítez García y Manuel Azcunce Domenech, inspiraron a personas de todas las edades a incorporarse en la lucha para realizar las grandes tareas de transformación de la sociedad cubana.
Con el envío en 1963 de la primera brigada médica en ayuda al pueblo argelino, comenzó a ponerse de manifiesto el internacionalismo del pueblo cubano, el cual ha tenido carácter civil y militar, como ocurrió en los casos de Angola y Etiopía.
Se trata de verdaderas acciones solidarias con otras naciones hermanas, pero son siempre utilizadas por Estados Unidos para acusar a Cuba, ignorando un antecedente: soldados mambises de otras tierras pelearon en las tres guerras independentistas junto a los cubanos.
Según documentos desclasificados del Informe del Inspector General de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, Lyman Kirkpatrick, las operaciones encubiertas contra la Revolución cubana, organizadas por ese país, empezaron en el verano de 1959, pocas semanas después de la firma de la primera ley de Reforma Agraria.
La administración demócrata de John F. Kennedy llevó a término la invasión de la denominada Brigada 2506. Según refiere Eisenhower en sus memorias Mis años en la Casa Blanca, el mandatario ordenó el 17 de marzo de 1960 a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) comenzar a organizar el entrenamiento de esos mercenarios, principalmente en Guatemala.
El plan se proponía invadir Cuba por Playa Girón, crear una cabeza de playa con las fuerzas mercenarias en territorio cubano y situar allí un gobierno títere, formado el 22 de marzo de 1961, el cual solicitaría la intervención militar directa de Estados Unidos.
Entre los mil 550 hombres entrenados para ocupar la zona de la Ciénaga de Zapata, en la costa sur de la actual provincia de Matanzas, se encontraban más de 100 antiguos latifundistas, 194 exmilitares de la tiranía batistiana -varios con causas pendientes pues habían cometido otros crímenes.
Además, 112 comerciantes, 67 casatenientes, 35 dueños de industrias, 24 propietarios medios, 89 altos funcionarios de empresas, 415 de las capas medias y 112 con antecedentes penales.
El punto final del hostigamiento a la Revolución cubana no fue la invasión por Girón (bahía de Cochinos) ni el reconocimiento por Kennedy -el 24 de abril- de la responsabilidad de su administración al ejecutar esos planes heredados de su antecesora.
En los meses siguientes se incrementó una fuerte campaña propagandística contrarrevolucionaria, aumentaron los planes de atentados contra dirigentes revolucionarios, las agresiones materiales y el éxodo de la burguesía.
El 3 de febrero de 1962 el presidente Kennedy decretó el bloqueo total del comercio entre Estados Unidos y Cuba, el cual fue recrudecido en la década de 1990-2000 por las leyes Torricelli y Helms-Burton.
En el período de enero a agosto de 1962 ocurrieron cinco mil 780 sabotajes, acciones terroristas y subversivas contra Cuba, de los cuales unas cuatro mil afectaron directamente a la industria azucarera y 716 provocaron cuantiosos daños a grandes objetivos económicos y sociales. Hubo en esa etapa más de 40 infiltraciones armadas en distintos lugares del país.
Por entonces se reportaron numerosas violaciones del espacio aéreo nacional por aeronaves estadounidenses, secuestros de aviones y barcos cubanos, así como más de 35 ataques a embarcaciones cubanas o extranjeras que visitaban puertos de la isla. El respaldo popular en los primeros meses después del triunfo del Ejército Rebelde y el liderazgo de Fidel Castro Ruz propiciaron el fortalecimiento de los sindicatos obreros, la fundación de las Milicias (26 de octubre de 1959) y de los Comités de Defensa de la Revolución (28 de septiembre de 1960), que se convirtió en la mayor agrupación de masas del país.
También dio lugar a la integración de otras organizaciones revolucionarias: la Federación de Mujeres Cubanas (23 de agosto de 1960) y el Movimiento Juvenil Cubano (21 de octubre del propio año), que se convirtió luego en la Asociación de Jóvenes Rebeldes, antecesora de la Unión de Jóvenes Comunistas en 1962.
arb/prl
*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.





