Apenas dos participaciones en el mayor concierto del balompié mundial, en México 1986 y Qatar 2022, palidecen ante el mayor palmarés de los otros dos países organizadores: México y Estados Unidos.
Sin embargo, la progresión mostrada en los últimos años por los de la hoja de maple, que ya por derecho propio están entre los equipos potentes de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), les llena de esperanza de cara al venidero certamen.
PRIMER PUNTO EN LA MIRA
De entrada, jugar de local siempre es una ventaja, y ellos intentarán aprovecharlo al máximo cuando enfrenten a Bosnia, Qatar y Suiza como parte del grupo B, en pos del primer punto en lides del orbe, ya que salieron derrotados en los seis compromisos previos.
El compromiso ante los bosnios será en Toronto, ante los cataríes jugarán en Vancouver, y repetirán este último estadio frente a los suizos.
Sobreponerse a la presión de jugar ante su público será una de las principales metas del técnico Jesse Marsch para con sus jugadores, que tienen en estos momentos su generación más talentosa.
Pero empecemos con los banquillos, porque el estadounidense Marsch no es un improvisado ni mucho menos, pues ganó títulos en Austria con el Salzburgo antes de asumir el cargo en el RB Leipzig de Alemania, y también fue DT del Leeds United en la Liga inglesa.
De hecho, fue considerado uno de los principales candidatos para dirigir a la selección masculina de Estados Unidos en 2023, antes de que Gregg Berhalter fuera recontratado para una segunda etapa con el elenco de las barras y las estrellas.
Cerrada esta puerta, el oriundo de Wisconsin asumió el cargo de seleccionador de Canadá en 2024 y los llevó hasta las semifinales de la Copa América ese verano, el mejor resultado histórico.

Bajo su mando tendrá una interesante camada de jugadores liderados por el lateral Alphonso Davies, referente en el poderoso Bayern Múnich alemán.
El futbolista de 24 años es un lateral izquierdo que suele jugar más adelantado, casi como extremo, y esa posición se potencia cuando milita con la selección canadiense.
Además, el elenco tiene a un delantero de alcurnia como Jonathan David, quien luego de varias temporadas marcando goles con el Lille francés brilla ahora en el fútbol italiano, nada menos que con un histórico como Juventus.
A pesar de su juventud (26 años), el nacido en Nueva York de padres haitianos es el goleador de la selección, con 39 dianas en 75 partidos.
Otros jugadores de buen nivel son los centrocampistas Tajon Buchanan (que juega en el Villarreal español) y Stephen Eustaquio (Los Ángeles FC), con pasado en el Oporto portugués, y el zaguero Moïse Bombito (Niza, de Francia).
Las lesiones recientes tienen en ascuas al mediocampista Richie Laryea (Toronto FC) y el extremo Jacob Shaffelburg (Los Ángeles FC), y ya por ese motivo se pierde el Mundial el volante Marcelo Flores (Tigres de México) y el defensa Sam Adekugbe (Vancouver Whitecaps)
El pasado año los canadienses organizaron a manera de ensayo la Canadian Shield, y allí lograron derrotar a Ucrania y empatar con Costa de Marfil, dos selecciones de peso.

Sin embargo, el favorito de ese Grupo B mundialista es Suiza, que ya sabe lo que es avanzar bastante en Mundiales y Eurocopas recientes.
Los helvéticos se clasificaron de forma directa en las eliminatorias de la UEFA, y apuestan por una estructura sólida que les ha dado muy buenos resultados.
Bosnia y Herzegovina es la gran sorpresa, tras una épica fase de repechaje donde dejaron en el camino a Gales y a la poderosa Italia (ausente por tercer mundial consecutivo), por lo que los bosnios llegan con la moral por las nubes.
El otro miembro del cuarteto, Qatar, arriba más maduro tras su experiencia en 2022, cuando fueron sede del evento balompédico del orbe.
Sin embargo, ahora nadie les regaló el boleto sino que lo obtuvieron dominando su eliminatoria en Asia, así que no pueden ser subestimados.

A PRUEBA LA CAPACIDAD ORGANIZATIVA
Pero más allá de ese primer punto mundialista, que parece más posible contra los del Medio Oriente, a los canadienses los definirá su trabajo como organizadores.
Para calentar motores, del 9 de abril al 26 de mayo se celebró la Gira de la Copa Mundial, que permitió a los aficionados la oportunidad de ver el trofeo original en siete ciudades: Vancouver, Calgary, Winnipeg, Montreal, Halifax, Ottawa y Toronto.
Del mismo modo, el 30 de abril Vancouver acogió el Congreso 76 de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), en el que entre otras cosas se ratificó la presencia de Irán, en entredicho por el conflicto bélico con Estados Unidos.
Además, desde el 1 de junio y hasta el final del certamen, se celebrarán las paradas oficiales para ver partidos en directo, participar en actividades temáticas, disfrutar de programación cultural, música, gastronomía y vivir momentos de orgullo nacional en 38 localidades de 34 comunidades ubicadas a menos de dos horas en coche de más del 75 por ciento de los residentes canadienses.
Considerados muy buenos anfitriones, gente de cordialidad y corazón noble, los norteños serán evaluados por lo que puedan enseñar en el BMO Field de Toronto y el BC Place de Vancouver.

El también conocido como Estadio Nacional de Canadá fue inaugurado en 2007 y es la sede habitual del Toronto FC de la Liga estadounidense (MLS).
Tras unas primeras temporadas con césped artificial, desde 2010 tiene montado uno natural, y fue remozado para la justa mundialista con vistas a llevarlo de 30 mil a poco más de 45 mil asientos.
Sobre su grama se disputarán también los choques Ghana-Panamá, Alemania-Costa de Marfil, Panamá-Croacia y Senegal-Iraq, además de un cruce de dieciseisavos de final.
En tanto, el recinto de Vancouver es más añejo (1983) y tiene la estructura soportada por aire más grande del mundo, con una capacidad de 54 mil butacas.
Sirve de sede a los Vancouver Whitecaps de la MLS desde 2011 y fue la instalación principal en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010, además de albergar nueve partidos del Mundial de Fútbol femenino de 2015, incluyendo la final del torneo.
Para la justa del orbe, además de los dos duelos del elenco anfitrión, acogerá los encuentros Australia-Turquía, Nueva Zelanda-Egipto y Nueva Zelanda-Bélgica, correspondientes a la fase de grupos, un partido de dieciseisavos de final y un choque de octavos de final.
La afición del extenso país nórdico vibrará cuando juegue su selección, pero en el resto de los juegos seguramente dejarán traslucir ese calor que tanto añoran durante el año.
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