Por Martin Hacthoun
Corresponsal jefe en Argentina
Para el mileismo, la jugada de los abogados de Cristina Fernández, quien cumple seis años de cárcel domiciliaria y proscripción para ejercer cargos de por vida, de presentar la condena de la causa Vialidad como ilegítima y producto de persecución política ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, puede desgastar al justicialismo, según cita un enjundioso artículo del diario Perfil.
Para los libertarios, los movimientos judiciales de Cristina Fernández de Kirchner ante la ONU y los llamados de sus partidarios más fuertes de que será candidata a la Presidencia, tienen más de gesto político que de estrategia con posibilidades concretas ya que ven todo fallo de ese órgano internacional como no vinculante para la justicia argentina.
O sea, que la decisión del organismo de la ONU de ser favorable a la exdignataria, tendrá un impacto más simbólico que práctico.
En cambio sus defensores, a quienes se sumaron el letrado brasileño Rafael Valim con experiencia en la estrategia que consiguió la libertad de Luiz Inácio Lula da Silva y el español Javier Borrego, exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, consideran es un paso técnico y jurídico indispensable.
Con esa presentación, buscan frenar una condena e inhabilitación que califican de arbitraria, por lo que sostienen que el Estado argentino deberá cumplir con las medidas que el organismo resuelva.
Sostienen, además, que la causa y la condena presentan graves violaciones a las garantías constitucionales, al debido proceso y al derecho de defensa. Y afirman que como presidenta de la nación en su momento, no tenía responsabilidad penal sobre los contratos administrativos cuestionados, por lo que la sentencia no procede.
Dando por descontado que la cúpula judicial argentina no variará su veredicto en esa causa, un funcionario del oficialismo dijo a Perfil que la principal preocupación en La Libertad Avanza hoy no es el rival externo al que ven fracturado, sino que es la propia gestión de su gobierno. A su criterio, si hacen las cosas bien, Milei será reelecto.
Luego de la derrota en el Senado que echó por tierra su propuesta de extranjerizar las tierras argentinas y pasar a uso privado los terrenos boscosos quemados, incluso proyectos del confeso agrado del presidente Donald Trump, la Mesa Política que comanda Karina Milei en la Casa Rosada redelineó la agenda parlamentaria para las próximas semanas y meses, para que sea lo menos compleja y riesgosa para LLA.
Lo principal a lo que apuntan los libertarios es lograr la suspensión de las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, más conocidas como PASO, utilizadas por los grandes movimientos políticos para ordenar sus filas y elegir sus fórmulas presidenciales.
Históricamente, esos comicios han ayudado al diverso movimiento peronista, la principal fuerza política de Argentina, a enrumbar sus pasos electorales y lograr unidad en torno a una pareja de candidatos. De ahí, la insistencia del oficialismo en eliminar esos comicios mediante una reforma a la Ley Electoral. Ya fracasó antes de las vacaciones de invierno.
Mientras el kirchnerismo impulsa su estrategia judicial y no hay arreglo por el momento para las grietas internas dentro del peronismo, la jefatura de los libertarios avanza en paralelo con la construcción territorial de cara a 2027.
Karina Milei profundiza el trazado de alianzas del interior, con la provincia de Buenos Aires como uno de los distritos donde el oficialismo busca consolidar un armado propio y competitivo.
La hermana del mandatario, a quien este le otorgó el cargo de Secretaria General de la Presidencia, ya sostuvo sendas reuniones con legisladores provinciales en la Casa Rosada en busca de esa consolidación.
Empero, Milei y su cuadro de fuerzas del cielo afrontan otros problemas: no logran activar la economía real, la que siente la gente común, y su imagen está en caída libre. El último sondeo de la consultora Latam Plus reveló un dato muy preocupante para los actuales inquilinos de la Casa Rosada: la pérdida de apoyo entre el electorado más joven.
El 76 por ciento de los jóvenes de 16 a 24 años desaprueba el desempeño del presidente.
Cuatro recientes encuestas coinciden en ese fuerte desencanto en la juventud cuyo respaldo fue clave para que Milei ganara las elecciones a fines de 2023.
Algunos estudios, incluso, indican que el mayor nivel de rechazo al gobierno libertario se da hoy entre los jóvenes, un dato políticamente clave porque estos fueron la base electoral más sólida de La Libertad Avanza.
Los consultores detectaron que esa desilusión está muy vinculada al impacto del ajuste económico, ya que la aprobación a Milei se desplomó más en los hogares que sufrieron mermas en el consumo y en las franjas de los trabajadores con menores ingresos.
Hoy el desempleo y la precariedad laboral golpean duro a los jóvenes que se han desencantado con las políticas del gobierno.
También, se profundiza el rechazo de las mujeres al gobernante libertario, el cual es superior en forma constante al de los varones. Es decir, la ventaja de Milei entre los varones se está reduciendo, notaron los sondeos.
En una hipotética lucha política si se diera el caso entre Milei y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, a quien sectores de la sociedad ven como posible candidato presidencial en 2027, el gobernante provincial supera al presidente en 21 de los 24 municipios analizados en ese distrito electoral, el mayor y principal del país.
En esa encuesta, Milei solo se impondría en San Isidro, Vicente López y Tigre. No obstante, todavía falta algo más de un año para las elecciones; sin embargo, estos resultados permiten evaluar cómo está el ánimo del público y cómo empieza a ordenarse el escenario político en el principal distrito electoral del país.
A escala nacional, los guarismos tampoco le favorecen.
Gustavo Córdoba, titular de la consultora Zuban-Córdoba, fue contundente cuando lo entrevistaron en el programa vespertino Minuto UNo, del canal de noticias C5N: la reelección de un gobierno siempre es un plebiscito sobre su propia gestión, no sobre la oposición, señaló.
“Y los números hoy hablan por sí solos: 63,5 por ciento desaprueba la gestión del gobierno de LLA; el 61 por ciento tiene una imagen negativa del presidente, y más del 60 por ciento de los argentinos quiere un cambio de partido en el gobierno nacional.
El análisis apunta -puntualiza el especialista- a cuatro variables clave que definirán el escenario electoral: el dólar, la inflación real versus la oficial, la fragmentación opositora y -la más determinante- la recuperación del poder adquisitivo.
La última es clave: si Milei y su equipo ejecutivo no logran mejorar los ingresos de las familias y con ello el poder adquisitivo de los argentinos en lo que le queda de gestión, todas sus cartas son de derrota.
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