viernes 9 de octubre de 2026

El último combate del Che en Bolivia,nuevas victorias en la eternidad

La Habana (Prensa Latina) En la estrecha Quebrada del Yuro, o del Churo como la llaman los pobladores, se siente aún el olor a pólvora. Allí, detrás de una roca que guarda las marcas de muchos disparos, el comandante Ernesto Che Guevara libró en Bolivia su último combate y el primero del Guerrillero Heroico en su ejemplo inmortal.

Por Pedro Rioseco*

Colaborador de Prensa Latina

Era el 8 de octubre de 1967 cuando 17 combatientes internacionalistas cubanos, bolivianos y peruanos, que quedaban del Ejército de Liberación Nacional (ELN) -el cual había iniciado desde noviembre del año anterior la lucha por la verdadera emancipación de Bolivia-, defendían con total consecuencia la estrategia concebida por el Che en su proyecto político para América Latina y buscaban reorganizarse tras las grandes bajas sufridas.

Se desplazaban sin guías por las áridas montañas cercanas al caserío de La Higuera con el propósito de buscar zonas más propicias, iniciar un período de recuperación, establecer el contacto con la ciudad donde el aparato urbano también había sufrido duros golpes, incorporar nuevos miembros a la guerrilla y continuar la lucha.

Pero, la quebrada se convertiría en una trampa al hacerse muy difícil salir de ella por lo abrupto del lugar, sin vegetación ni agua, a lo que se sumaba el estado físico de los guerrilleros por la falta de alimentación, enfermedades y el cansancio de las largas caminatas, tratando de evadir al enemigo que los perseguía.

Desconocían los guerrilleros al entrar en ese angosto espacio entre montañas bolivianas mientras buscaban una cresta para dirigirse al río San Lorenzo, que tres mil efectivos del ejército boliviano habían tomado las posiciones altas y estaban prácticamente cercados.

Al producirse el encuentro con las primeras patrullas del ejército, se inició el desigual combate y el Che ordenó a sus guerrilleros retirarse combatiendo e ir al punto de encuentro acordado para una eventualidad.

Según testimonios de los sobrevivientes, el Che decidió dividir el grupo en tres flancos: derecha, centro e izquierda. En un flanco los hombres de más experiencia para cubrir la zona con mayores posibilidades de salida; el otro, en un cañón lateral con iguales fines, pero con menor intensidad en el fuego enemigo.

Y en el centro, un pequeño grupo encabezado por el Che, con el objetivo de cubrir a los combatientes enfermos para que pudieran salir del cerco y avanzar a lugares seguros, lo cual enaltece el humanismo que lo caracterizó siempre.

La confianza depositada por el Che en los más experimentados fue acertada, porque fueron quienes lograron romper el cerco y convertirse en los únicos sobrevivientes de la guerrilla. El grupo de los enfermos pudo evadir a los soldados y escapar de la quebrada, siendo salvajemente asesinados luego, cuando esperaban el momento adecuado para ir a un lugar más seguro.

En una posición cercana estaban los internacionalistas cubanos Orlando Pantoja Tamayo (Olo), René Martínez Tamayo y Alberto Fernández Montes de Oca, quienes cayeron combatiendo bajo el fuego graneado del ejército.

El Che, aun herido en una pierna, hizo frente con su fusil a la avanzada enemiga para proteger la retirada de sus compañeros.

Después de enviar al boliviano Aniceto Reinaga a revisar otras posiciones, éste fue capturado. Con heroísmo y fidelidad a su jefe, el boliviano Willy (Simón Cubas) intentó sacar al Che de la Quebrada, ya cercado, con su fusil inutilizado por una bala y una herida en la pierna. Pero no lo logra.

Willy fue capturado junto al peruano Juan Pablo Chang (El Chino), y junto al Che fueron conducidos a la escuelita de tablas de La Higuera, donde los dos primeros fueron cobardemente asesinados al día siguiente.

“La decisión tomada entre el 8 y el 9 de octubre de asesinar al Che, al peruano Juan Pablo Chang y a los bolivianos Simeón Cubas y Aniceto Reinaga se adoptó en Washington y se la impusieron al (presidente), general René Barrientos”, afirmaron los investigadores cubanos Froilán González y Adys Cupull tras varios años de estudio y cientos de testimonios recogidos.

Recordó González que emisoras radiales difundieron la noticia de la muerte del comandante Guevara en la mañana del 9 de octubre, cuando en realidad el crimen se perpetró a las 13:10 horas de la tarde de ese día, por un sargento que tuvo que emborracharse para dispararle una ráfaga, del pecho para abajo, como le ordenaron sus superiores.

Ante el nerviosismo del sargento para cumplir esa orden, el Che se levantó con su pierna herida de la silla en la escuelita y le ordenó: ¡Dispare, que aquí hay un hombre!

El otrora desconocido caserío es visitado todo el tiempo por personas de diversas partes del mundo, que suben estas montañas para rendir homenaje al Guerrillero Heroico y sus compañeros, y el pueblo del lugar le pone flores a quien llaman San Ernesto de La Higuera.

Cerca de allí el Che libró su último combate terrenal, pero su ejemplo sigue ganado batallas en todo el mundo, en la lucha por la libertad e independencia de los pueblos.

arb/prl

*Periodista cubano.

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