miércoles 16 de septiembre de 2026

Lidia Doce y Clodomira Acosta, mujeres heroicas las calificó Fidel

La Habana (Prensa Latina) Lidia Doce Sánchez y Clodomira Acosta Ferrales fueron dos humildes mujeres campesinas cubanas, mensajeras del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, que cumplieron con valor y audacia misiones encomendadas por Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, y murieron torturadas por la dictadura batistiana el 17 de septiembre de 1958.

Por Pedro Rioseco*

Colaborador de Prensa Latina

Lidia había nacido el 27 de agosto de 1916 y al producirse el desembarco del yate Granma en diciembre de 1956, ya era una mujer madura de 40 años y decidió incorporarse al Ejército Rebelde al igual que su hijo Efraín, lo que logró en San Pablo de Yao al encontrarse con las fuerzas del Che Guevara.

“Conocí a Lidia apenas a unos seis meses de iniciada la gesta revolucionaria”, recordaba el Che. “Estaba recién estrenado como comandante de la cuarta columna y bajábamos, en una incursión relámpago, a buscar víveres al pueblecito de San Pablo de Yao, cerca de Bayamo en las estribaciones de la Sierra Maestra.

“Desde el primer momento ella, cuyo único hijo había pertenecido a nuestra columna, se unió entusiastamente y con una devoción ejemplar a los trabajos de La Revolución”.

Lidia llevó y trajo de la Sierra Maestra los más importantes mensajes, cumplió las más arriesgadas misiones entre el llano y las montañas, condujo ejemplares del periódico guerrillero El Cubano Libre, medicinas y todo cuanto se le ordenó transportar.

Al trasladarse el Che y su columna a la montañosa Vegas de Jibacoa, Lidia, que se encontraba bajo sus órdenes, fue designada jefe de su campamento auxiliar con 40 guerrilleros; la actitud firme y serena provocó cierto resquemor entre los hombres, no acostumbrados a estar bajo las órdenes de una mujer.

Cuando el Che comenzó la invasión a Las Villas, ella debía ser el principal enlace suyo con La Habana y la Comandancia General. Pero Lidia no pudo realizar dicha misión por ser capturada en la capital cumpliendo una importante misión junto a su compañera de luchas Clodomira Acosta.

Clodomira nació en Cayal, Manzanillo, actual provincia Granma, el 1 de febrero de 1936. Era miembro del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) clandestino, fue una valerosa luchadora por la causa de la libertad de Cuba en la guerra contra la dictadura de Fulgencio Batista y se incorporó como mensajera en la Columna número uno del Primer Frente, al mando del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Aunque era una campesina analfabeta, poseía inteligencia, valor y perspicacia natural, armas que empleó para burlar las trampas de la tiranía desde su incorporación con 20 años de edad al Ejército Rebelde.

Ambas combatientes protagonizaron numerosas hazañas en la guerra, antes de coincidir en una delicada misión que las llevaría hasta La Habana, donde serían capturadas debido a una delación y la traición de un prisionero.

El 11 de septiembre de 1958 fue ejecutado un confidente de los cuerpos policíacos de la tiranía en Regla, lo cual desató una gran represión en toda la capital. Uno de los detenidos no pudo aguantar el interrogatorio al que fue sometido y delató el paradero de los compañeros que ejecutaron esa acción.

Recientemente habían llegado a La Habana dos mensajeras de la Sierra, primero Lidia y después, el 9 de septiembre, Clodomira. Ambas se hospedaron en el número 11 del edificio Santa Rita 271, reparto Juanelo en el municipio capitalino de Regla; era la casa de un combatiente clandestino que, debido a la delación, fue asaltada por la policía a altas horas de la noche.

Después de golpearlos brutalmente fueron acribillados a balazos los combatientes clandestinos Alberto Álvarez, de 21 años de edad; Leonardo Valdés, de 23; Onelio Dampiel, de 22 y Reynaldo Cruz, de 20 años.

Lidia y Clodomira se abalanzaron sobre los asesinos para defenderlos; arrastradas fuera del edificio, Lidia fue herida de un disparo, y posteriormente fueron llevadas a la Oncena Estación de Policía.

La declaración del cabo Eladio Caro en el juicio que se le siguió y antes de ser ejecutado, dio detalles sobre la muerte de Lidia y Clodomira: “(…) del reparto Juanelo fueron conducidas a la Oncena Estación (…), el día 13 (Esteban) Ventura las mandó a buscar conmigo y las trasladé a la Novena Estación.

“Al bajarlas al sótano que hay allí, Ariel Lima las empujó y Lydia cayó de bruces, casi no podía levantarse, y entonces él le dio un palo por la cabeza saltándoseles casi los ojos al darse contra el contén (…) La más vieja, Lidia, ya no hablaba, solo se quejaba. Estaba muy mal, toda desmadejada”.

El delegado nacional de acción del Movimiento 26 de Julio en aquella época, Delio Gómez, confirmó años más tarde que Lidia conocía los puntos de reuniones del M-26-7 en la capital, a casi todos los miembros de la dirección, así como los lugares donde se guardaban los insumos para la guerrilla, pero los esbirros de la dictadura no pudieron arrancarle ni una palabra.

“El 14 por la noche Julio Laurent (Servicio de Inteligencia Naval) llamó a Ventura y le preguntó si ya habían hablado y este le dijo: Los animales estos le han pegado tanto para que hablaran que la mayor está sin conocimiento y la más joven tiene la boca hinchada y rota por los golpes, solo se le entienden malas palabras. Laurent solicitó se las enviara y Ventura se las mandó conmigo prestadas pues eran sus prisioneras, fuimos en el carro de leche”.

Después de fracasar Laurent en sus torturas sin lograr sacarles una palabra, en la madrugada del 15, ya moribundas, las metieron en una lancha en La Puntilla, al fondo del Castillo de la Chorrera, y en sacos llenos de piedras las hundían en el agua y las sacaban, hasta que al no obtener tampoco resultado alguno, las dejaron caer en el mar, donde desaparecieron el 17 de septiembre de 1958, hace este mes 68 años.

Al referirse a ellas, Fidel dijo: “Mujeres heroicas. Clodomira era una joven humilde, de una inteligencia y una valentía a toda prueba, junto con Lidia torturadas y asesinadas, pero sin que revelaran un solo secreto ni dijeran una sola palabra al enemigo”.

En este nuevo aniversario de estos asesinatos, reciben el homenaje de su pueblo al cual representaron dignamente y se mantuvieron firmes hasta el final.

arb/prl

*Periodista cubano.

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