Por Zeus Naya
Corresponsal jefe en Guatemala
Frente a abril pasado, disminuye claramente el grupo que cree que la nación va bien “pero podría mejorar”, mientras crece nuevamente la cautela, expuso una encuesta de percepción divulgada por la firma local especializada en análisis político Diestra.
La expectativa de corrección pierde terreno frente a una evaluación crítica más estable, subrayó la pesquisa, aplicada a más de 70 líderes de opinión del país de procedencias e ideologías diferentes.
La incertidumbre primera varió a una percepción cada vez más definida. En perspectiva, el Ejecutivo enfrenta el desafío de operar bajo un escenario de pesimismo crónico, según el análisis presentado en esta capital el 31 de agosto.
El problema central ya no radica en pedir paciencia para demostrar resultados, sino en combatir una narrativa social en la cual la ineficacia ya fue dada por sentada, remarcó el texto.
FORTALEZAS Y DEBILIDADES
La transparencia aparece como el atributo más consistente: los entrevistados reconocieron una ruptura con las prácticas del pasado y la ausencia de corrupción desde el más alto nivel.
No obstante, varios encuestados enunciaron el tema como percepción o discurso más que como resultado, con cierto desgaste frente a las expectativas iniciales en relación con la gestión del presidente Arévalo, presentada como progresista.
La mayoría mencionó una vocación institucional y democrática, apego a normas, legalidad y división de poderes, lo cual consolida la legitimidad formal de la administración chapina, en el poder desde enero de 2024. También observó una buena relación con actores externos, en particular Estados Unidos, lo que refuerza la legitimidad del Gobierno fuera de este territorio centroamericano.
La política exterior trasciende lo diplomático, consideraron los líderes, al tiempo que precisaron el impacto positivo en el turismo, entre otras. Valoraron que el Ejecutivo se apoye en acuerdos bilaterales para ejecutar obras públicas, algo que la encuesta interpretó como un freno a la improvisación y a la corrupción.
La única fortaleza de amplio destaque radicó en el sector de la educación, a partir del remozamiento de escuelas, la ampliación de cobertura y la conducción del Ministerio (en la figura de su titular, Anabella Giracca).
Otro de los avances tangibles, de acuerdo con el estudio, está en el programa “Mano a Mano”, diseñado para combatir de manera integral la pobreza extrema y la malnutrición en los municipios más vulnerables.
El mayor reconocimiento en el área educacional, acotó, es de carácter político: la contención del sindicato magisterial, lo que puede proyectar una imagen de recuperación de la autoridad e institucionalidad del Estado.
Los comentarios coincidieron en resaltar una estabilidad macroeconómica, solidez en la calificación de riesgo país y promoción de la inversión extranjera. En cambio, la crítica más reiterada recayó en la incapacidad de ejecución, predominó el criterio de que el Gobierno no logra traducir intenciones en resultados concretos.
Asuntos especialmente pendientes son la baja ejecución presupuestaria, la infraestructura, servicios públicos y proyectos estratégicos, puntualizaron.
Incluyeron la ausencia de conducción firme y dificultad para ejercer control sobre la agenda, así como dificultad para posicionar logros y manejar la narrativa pública, lo cual amplió la percepción de inacción.
Añadieron la carencia de una visión nacional, un Ejecutivo sin rumbo definido ni estrategia de reforma de fondo, sin una idea clara de qué quiere lograr en el tiempo que le queda.
Calificaron de débil la negociación política, nula la articulación con otros actores de poder, mientras plantearon la incapacidad de alcanzar consensos y la cesión de espacio al Congreso y a los alcaldes, lo que reduce su margen de acción.
CONCENTRACIÓN DE LOGROS Y CRISIS
Los logros de la administración se concentran en la política social, liderada por educación, y en la exterior, que posiciona la imagen del país ante la comunidad internacional y sus socios estratégicos, afirmaron los participantes.
El problema de ello figura en que se están consolidando sobre un único pilar sectorial. Fuera de educación, no hay unos que alcancen suficiente masa crítica para consolidarse en una narrativa propia, explicaron los autores.
Las conclusiones recientes mostraron que la seguridad, infraestructura y el precio de los combustibles no solo se mantienen como las crisis más mencionadas, sino que aumentaron su peso relativo.
La situación en la Universidad San Carlos de Guatemala (USAC), con la llamada fraudulenta reelección del rector, Walter Mazariegos, adquirió relevancia como prueba del abordaje indeciso del Ejecutivo.
La crisis de seguridad y el descontrol del sistema penitenciario evidencian una preocupante falta de estrategia preventiva, aseveraron los entrevistados. A su juicio, los altos índices de extorsión, la violencia urbana y el control territorial por parte del narcotráfico entran como problemas abordados de forma puramente reactiva.
Eventos como los motines y fugas carcelarias en 2026 exhibieron graves deficiencias de inteligencia estatal, sumado a la incapacidad para concretar promesas clave, como la construcción de nuevas cárceles, indicaron.
El deterioro de la infraestructura y el alza de combustibles reflejan una gestión pública reactiva y con escasa capacidad de ejecución, sentenciaron.
Para los líderes de opinión la norma es una red vial colapsada y un abordaje tardío.
Paralelamente, realzaron que la crisis inflacionaria de los combustibles se manejó de forma improvisada, apelando a subsidios insostenibles y con una comunicación deficiente. Ello, aseguró el estudio, incrementa la percepción de un Ejecutivo pasivo, desconectado del costo de vida ciudadano.
La percepción predominante no apunta únicamente a la ausencia de resultados, sino a la falta de una conducción estratégica capaz de definir prioridades, asumir decisiones y traducir las promesas en cambios tangibles, significó Diestra.
arb/znc





