sábado 22 de agosto de 2026

Cuba y el Consenso de Montevideo: compromisos y obstáculos

La Habana (Prensa Latina) Cuba reafirmó su compromiso con el Consenso de Montevideo y la Agenda 2030 de desarrollo sostenible durante la recién concluida Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, realizada en Uruguay.

Por Dixie Edith

Redacción Cuba

La adhesión de Cuba al Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, adoptado en 2013 por 38 países de la región, se erige como una manifestación central de su política exterior y social, dijo Déborah Rivas Saavedra, viceministra de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, durante su intervención en la sexta cita regional celebrada del 18 al 20 de agosto,

¿Cuáles son los principales ejes del Consenso, considerado el acuerdo intergubernamental más importante de la región en materia demográfica y de derechos humanos? ¿Qué significa para Cuba mantener su compromiso con este mecanismo regional?

UN ACUERDO QUE NO PIERDE VIGENCIA

Aprobado en agosto de 2013 en Montevideo bajo la coordinación de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el Consenso de Montevideo se concibe como la expresión regional del Programa de Acción de El Cairo, aprobado en 1994.

Establece más de 120 medidas prioritarias en 10 capítulos temáticos para integrar la dinámica poblacional en el desarrollo sostenible, y abarca desde la integración plena de la dinámica poblacional hasta los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

También aborda el envejecimiento, la protección social, el acceso universal a la salud sexual y reproductiva, la igualdad de género, la migración, la desigualdad territorial y los derechos de pueblos indígenas y afrodescendientes.

No se limita a un diagnóstico, sino que ofrece un camino para que los Estados diseñen e implementen políticas públicas que garanticen el pleno ejercicio de los derechos de todas las personas a lo largo de su ciclo de vida.

Considerado uno de los marcos normativos más progresistas, 13 años después de su firma, este acuerdo mantiene y fortalece su vigencia ante un contexto global y regional complejo.

En un nuevo contexto geoeconómico y geopolítico, los países latinoamericanos y caribeños enfrentan un cambio demográfico inédito, con múltiples retos para las políticas públicas y el desarrollo.

José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, afirmó en su discurso inaugural de la reciente cita regional, que el mundo ha cambiado mucho desde 2013. “No solo por tendencias tecnológicas, ambientales y políticas, sino por verdaderas rupturas que han transformado la geopolítica, la globalización y el orden mundial”, afirmó.

Añadió que el cambio demográfico regional se caracteriza por la reducción de la fecundidad y la fecundidad adolescente, el aumento de la esperanza de vida, el marcado envejecimiento, la reducción del tamaño de los hogares, la reconfiguración de las familias, los crecientes flujos migratorios y el avance de la urbanización.

Para Salazar-Xirinachs, las consecuencias demográficas no aplican solo a salud, educación, pensiones o cuidado; se trata de transformaciones estructurales que reconfiguran los pactos sociales y desafían la gobernanza.

Por su parte, Diene Keita, directora ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), alertó que el cambio demográfico es inevitable, pero no debe ser motivo de pesimismo.

“Es un llamado a liderar de manera diferente, a planificar con mayor anticipación y a invertir de manera más inteligente en las personas para garantizar la prosperidad de las generaciones futuras”, dijo durante la reunión regional de este agosto.

En este escenario, el Consenso de Montevideo se convierte en una herramienta que guía la acción parlamentaria y gubernamental; promueve el diálogo multilateral, la búsqueda de soluciones compartidas y la movilización de recursos, con el foco en avanzar hacia un desarrollo sostenible, inclusivo y con igualdad.

HOJA DE RUTA PARA CUBA

Para Cuba, la nación más envejecida del área, el Consenso de Montevideo sirve como hoja de ruta para integrar la dinámica poblacional en el desarrollo sostenible, en un compromiso que trasciende el discurso diplomático y se materializa en políticas públicas concretas, cooperación regional y una postura de denuncia ante los obstáculos.

El país, con una población que decrece en términos absolutos, cuenta hoy con una Política de Atención a la Dinámica Demográfica enfocada en el envejecimiento, la atención a la baja fecundidad -incluido el embarazo adolescente- y al impacto de las migraciones, tanto internas como internacionales.

La modernización de normas jurídicas como el Código de las Familias, el Código para la Niñez, la Adolescencia y las Juventudes, el Programa para el Adelanto de las Mujeres y el que pauta la lucha contra el racismo y la discriminación racial refrendan la voluntad de actualizar su marco legal y social en línea con el acuerdo marco regional.

A la par, la producción de datos demográficos precisos y actualizados constituye también un pilar fundamental del compromiso de Cuba con el Consenso de Montevideo.

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) y el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (Mincex) coordinan los temas de población y desarrollo, actuando como contraparte política y técnica ante la Conferencia Regional.

A través de su Centro de Estudios de Población y Desarrollo, la ONEI copreside un grupo de trabajo vigente desde el propio 2013, que funciona como mecanismo de seguimiento del Consenso y su aplicación. Este esfuerzo institucional se materializa en la elaboración de informes nacionales voluntarios, con datos y estadísticas, una práctica que evidencia transparencia y compromiso con el seguimiento de los acuerdos del Consenso.

De estas cifras se nutre la Comisión encargada de la Atención a la Dinámica Demográfica, presidida por el Primer Ministro, integrada por 15 organismos y asesorada por la propia ONEI y el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.

Así, la generación sistemática de información demográfica no solo permite a Cuba dar seguimiento a sus avances y desafíos, sino que también sustenta el diseño de políticas públicas alineadas con los principios del Consenso y contribuye al intercambio regional de buenas prácticas.

El compromiso de la nación caribeña con el Consenso también se manifiesta en su vocación solidaria e integracionista. El país ofrece su experiencia y recursos, aunque limitados, para abordar el desarrollo demográfico regional.

En paralelo, un componente crucial del posicionamiento cubano es la denuncia explícita de los obstáculos que impiden la plena implementación del Consenso en el archipiélago.

El recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, con su nueva dimensión energética, asfixia al país y frena su desarrollo, una denuncia que volvió a tomar cuerpo en las jornadas de la reunión regional de este agosto.

La viceministra cubana Rivas Saavedra se cuestionó durante la reciente cita regional cómo puede el continente alcanzar plenamente sus objetivos de desarrollo sostenible “si permite que uno de sus integrantes sea asfixiado y privado de aportar su potencial al conjunto regional”.

“El intento de aislar un país de la patria grande no debilita solo a ese Estado. Erosiona la capacidad colectiva de toda la zona para responder a las crisis y proteger a sus habitantes”, aseveró.

Para Cuba, queda claro una vez más, el compromiso con el Consenso de Montevideo es multidimensional. Se trata de un pilar de su política social, un motor de su cooperación internacional y una plataforma desde la cual denunciar las injusticias del orden global.

arb/det

RELACIONADOS