Por Diony Sanabia
Corresponsal en Brasil
Durante cuatro jornadas, del 11 al 14 de mayo, unos mil 200 delegados del gigante sudamericano e invitados de 15 países participaron en un significativo proceso de discusiones políticas, intercambios de experiencias y movilizaciones populares.
A juicio de participantes en el encuentro, cada interacción reafirmó el papel estratégico del campesinado en la producción de alimentos y en las luchas sociales del continente.
Organizada en el contexto del aniversario 30 del MPA, la cita terminó con una multitudinaria marcha por la Explanada de los Ministerios.
En esa iniciativa, campesinos de 22 estados transformaron el centro político de Brasil en un escenario de banderas rojas, consignas y denuncias contra el avance de la agroindustria y la concentración del poder económico.
Varias voces coincidieron en que la reunión permitió profundizar en temas vinculados con el logro de soberanías en momentos de creciente tensión internacional y de expansión de políticas neoliberales en el campo latinoamericano.
Entrevistado por Prensa Latina, el coordinador de la Secretaría Nacional del MPA, Anderson Amaro, explicó que uno de los principales objetivos del encuentro fue fortalecer la reflexión colectiva sobre el futuro de las comunidades rurales brasileñas.
Hemos estado desarrollando significativas discusiones para que se comprenda más la importancia de estar organizados y uno de los ejes centrales ha sido la soberanía en múltiples dimensiones, afirmó.
Según Amaro, la entidad entiende ese concepto no solo desde el acceso a los alimentos, sino también desde el control popular de la energía, los recursos hídricos, el conocimiento y los territorios.
Nuestra gran tarea es garantizar la soberanía en su sentido más amplio, no solo la alimentaria que defendemos, sino también la energética, del saber, del agua, territorial y de los pueblos, recalcó.
El dirigente destacó, además, que el evento consolidó el compromiso internacionalista del MPA, en un escenario que calificó de ofensiva global contra los pueblos.
Tuvimos un momento muy importante con invitados de distintos países, y coincidimos en que lo que ocurre en Brasil también sucede en otras partes del mundo, subrayó.
SOLIDARIDAD INTERNACIONAL
Un acto especial reunió a representantes de movimientos sociales, diplomáticos, legisladores y delegaciones extranjeras para expresar apoyo a Cuba, Palestina, Venezuela, la República Árabe Saharaui Democrática e Irán.
Durante ese espacio, el embajador de Cuba en Brasil, Víctor Cairo, denunció que suu país enfrenta una “guerra multidimensional”, impulsada por Estados Unidos y calificó al bloqueo económico, comercial y financiero como el sistema de sanciones unilaterales más prolongado de la historia contemporánea.
El diplomático sostuvo que un adicional cerco energético agrava las dificultades cotidianas de la población y afecta sectores esenciales como la salud, la educación y el abastecimiento de agua.
Asimismo, criticó al secretario norteamericano de Estado, Marco Rubio, por negar la existencia del bloqueo y responsabilizó al presidente Donald Trump por mantener amenazas permanentes contra la nación antillana.
Frente al abuso imperial, Cuba se levanta con sus ideas, y si el país es agredido, lo hará con sus armas, manifestó Cairo, quien advirtió que una agresión militar sería una guerra contra todos los pueblos del Sur Global.
Por otra parte, la presencia en la reunión de Aleida Guevara, hija del legendario guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara, aportó una fuerte carga simbólica a las jornadas de solidaridad.
La pediatra y activista agradeció las expresiones de apoyo a Cuba y llamó a los movimientos populares a mantener la unidad frente a las políticas de dominación.
También defendió la causa palestina y las luchas de todos los pueblos que buscan y luchan por independencia y justicia social propias.
Al cierre del acto se rindió homenaje al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro (1926-2016), y campesinos brasileños entregaron medicamentos destinados al pueblo del país antillano como muestra concreta de respaldo ante las adversidades.
Los asuntos internacionales también estuvieron presentes en las intervenciones de otros representantes extranjeros invitados.
El venezolano Alexander Alayo, integrante de la comuna Sueño de un Gigante, del estado de Lara, alertó sobre lo que definió como una ofensiva fascista en escala mundial.
Resulta necesaria la unidad de los trabajadores del campo en momentos en los cuales el imperialismo quiere diluir las fronteras y las luchas históricas, comentó a Prensa Latina.
Consideró fundamental reafirmar las soberanías conquistadas por los pueblos latinoamericanos y sostuvo que la lucha por la verdadera independencia es hoy continental y mundial, profundamente anticapitalista y socialista.
Con ese motivo, Martín Ayala, del Coordinador Nacional Agrario de Colombia, valoró el encuentro como muy participativo y nutritivo para los movimientos campesinos del continente.
Opinó que la actual coyuntura internacional exige analizar políticas comunes y fortalecer estrategias de articulación entre organizaciones populares.
Ayala denunció las agresiones contra Venezuela, Irán y Cuba, y resaltó que las jornadas del MPA permitieron “organizarnos, llenarnos de energía, de motivación y seguir creyendo que otro mundo sí es posible”.
HACIA DENTRO
Sobre la situación del campo brasileño, hubo varias alertas y surgieron críticas al poder de la agroindustria y acusaciones contra el Congreso por actuar en función de intereses privados y financieros.
Para el delegado Tião Erculino, del estado de Espírito Santo, el Legislativo le da la espalda al campesinado, mientras en las comunidades rurales cierran escuelas y se deterioran los servicios públicos.
Las políticas destinadas a fortalecer la producción de alimentos encuentran enormes obstáculos políticos, solo aprueban normas en interés del capital y la agroindustria, expresó Gilberto Afonso, de Santa Catarina.
Representantes de Amazonas, como Nubia Gonzaga, exteriorizaron críticas sobre el avance de la minería, la presencia de empresas extranjeras y la destrucción ambiental en territorios rurales y ribereños.
Por otro lado, el encuentro posibilitó abrir canales de diálogo con el Gobierno federal, y ante miles de campesinos concentrados frente a la sede del Congreso, el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Guilherme Boulos, reconoció la importancia histórica del MPA.
La agricultura familiar es la que alimenta a este país, y el Estado debe garantizar a los movimientos sociales el mismo espacio históricamente concedido a la agroindustria y al sistema financiero, reconoció.
Más allá de esos criterios, los interlocutores reiteraron que muchas políticas públicas todavía no llegan a las regiones más pobres del país, e insistieron en la importancia de la unidad, la resistencia y la articulación internacional para continuar la lucha por la conquista de derechos legítimos.
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