Por Zeus Naya
Corresponsal jefe en Guatemala
El tiempo se les escurre como agua de las manos en un periodo de gestión corto, expuso una encuesta de percepción divulgada por la firma local especializada en análisis político Diestra.
La falta de cumplimiento en las principales promesas de campaña provocaron una herida de popularidad y apoyo prácticamente irremediable para la actual administración, subrayó el instrumento, aplicado a 111 líderes de opinión del país.
El mayor temor ante la ausencia de soluciones contundentes, según estos, es que una ciudadanía cansada de buenas intenciones terminará optando en el venidero periodo anual por una figura radical y populista.
Aun –acotó el estudio- si ello implique la elección de un autócrata que ponga en riesgo la institucionalidad nacional. Se premiará el liderazgo fuerte y la mano dura sobre la capacidad técnica y la templanza al gobernar, describió.
RECONOCIMIENTOS Y DEBILIDADES
Este último diagnóstico (realizado con 21 meses del mandatario en el cargo -ya superó los 24) reconoció la transparencia, “que hasta el momento no se apoya a alguna red de corrupción que esté incrustada en el Ejecutivo ni cercanía con el narcotráfico”.
Los entrevistados destacaron el interés por rendir cuentas y la intención de los esfuerzos en el ámbito de la ética y los valores desde iniciativas y denuncias propias del Gobierno.
Incluyeron además la firmeza ante el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG), la postura de la cartera encargada de ese sector contra las exigencias expresadas en plantón que dejó miles de escuelas paralizadas por 56 días.
Valoraron que la gestión actual resistió intentos de desestabilización política y que no reaccionó con medidas al margen de la Ley frente a los ataques judiciales o presiones de los opositores.
Resaltaron la mejora de la imagen del país con la prioridad dada al tema económico en la agenda de inversión, así como la moderación, sin cuadros radicales, contrario a lo que se esperaba en un principio, lo que generó tranquilidad y apertura al diálogo con sectores.
Sin embargo, señalaron inactividad en el jefe de Estado, “reacio a tomar decisiones firmes y sin una estrategia que guíe al país”, (el domingo 18 del mes pasado decidió declarar Estado de Sitio por un mes ante otra crisis de inseguridad).
Los participantes en el estudio advirtieron sobre la volatilidad de funcionarios, demasiada rotación de los liderazgos ministeriales (más en Infraestructura) y en secretarías, que dificultan la continuidad del trabajo y la implementación de planes.
Refirieron falta de agilidad política para responder de forma eficaz a las crisis, negociar con actores relevantes o proponer soluciones estructurales de manera veloz y eficiente.
También mencionaron la carencia de cohesión para implementar la agenda, ya sea en el Congreso como en el mismo Ejecutivo, (algo que en el primero comenzó a cambiar a fines de 2025).
Entre las debilidades, remarcaron asimismo que “el gobierno está perdiendo todo tipo de apoyo interno y externo, aislándose cada vez más en un grupo que puede no tener la imagen real de lo que sucede fuera del Palacio Nacional”.
Volvieron sobre la escalada de violencia, los problemas de infraestructura y llamaron la atención de la permanencia de múltiples “microcrisis”, como los desastres naturales y los constantes bloqueos y protestas de diversos actores y sectores.
¿ALGUNAS FIGURAS DENTRO DE SEMILLA PARA DESPUÉS DE ARÉVALO?
La Constitución de Guatemala prohíbe a Arévalo la posibilidad de reelección bajo circunstancia alguna, de acuerdo con expertos consultados por Prensa Latina, quienes recordaron lo que se conoce como un artículo pétreo.
Negaron que este pueda ser reformado ni siquiera por el Congreso o una Asamblea Nacional Constituyente y ratificaron el principio de alternancia, que consideraron uno de los pilares del sistema democrático chapín.
En tal sentido, la encuesta de Diestra presentó a otros miembros del círculo íntimo del mandatario, como la ministra de Ambiente, Patricia Orantes, y la de Educación, Anabella Giracca, cuyas labores –dijo- entregan resultados tangibles.
Gozan de una popularidad y liderazgos suficientes —no altos, precisó— como para barajar la idea de una carrera política en 2027. Esto, en cambio, está sujeto a su labor en 2026; algo que en política es demasiado tiempo y mucho riesgo, enfatizó el texto.
Calificaron a la primera de fuerte y confiable, que combina liderazgo con credibilidad y popularidad. Así, a pesar del leve desgaste en su imagen por las crisis que atravesó (como las tensiones por la separación de desechos y emisión licencias ambientales).
Giracca, con el remozamiento de escuelas y las batallas ganadas contra el Sindicato de maestros (STEG), amplió su capital político, por lo cual la posicionaron como una de las figuras más fuertes del oficialismo rumbo a 2027.
El diputado José Carlos Sanabria (líder de Semilla en el Congreso), Santiago Palomo (Secretario de Comunicación –ahora embajador ante el Vaticano), Abelardo Pinto (Ministro de Desarrollo) o Jonathan Menkos (de Finanzas) quemaron las balas de la popularidad, consideraron.
A partir de los juicios, los legisladores Andrea Villagrán y Samuel Pérez, impulsores del partido pro formación “Raíces”, imaginan un futuro electoral para 2027, aunque con cierto desgaste el segundo.
El estudio, que se realiza cada tres meses y al que tuvo acceso Prensa Latina, nombró a Ninotchka Matute, concejal de Semilla en la ciudad capital, arquitecta y urbanista, a quien percibe con algunas probabilidades.
Su talón de Aquiles es, quizás, el poco capital político que pareciera tener y la compleja carrera en la que estaría inmersa: hacerse con la alcaldía. No obstante, la llamaron confiable.
A la cabeza situaron dos de los perfiles más jóvenes del círculo del presidente: los diputados Pérez y Villagrán. Les siguen “las populares” ministras Orantes y Giracca y la concejal Matute, que suman una decente proyección electoral condicionada.
El ambiente de votaciones generales en Guatemala ya está en marcha, aunque la convocatoria oficial se espera para los primeros meses de 2027.
Las agrupaciones políticas realizarán asambleas este año, definirán potenciales candidaturas e intentarán navegar entre un mar muy enrarecido, con presencia aún de muchas fuerzas oscuras (dígase Pacto de Corruptos, entre otras).
Parlamentarios y analistas proyectan que para las próximas elecciones más de 35 o incluso 40 partidos: hay 26 registrados ante el Tribunal Supremo Electoral y sobre 25 comités para la constitución que buscan completar sus requisitos.
arc/znc





