“Esa fue una añoranza, un deseo de quienes creamos e impulsamos el Club Social y Deportivo Ernesto Che Guevara de La Plata, tener un equipo en la primera categoría juvenil”, dijo a Prensa Latina su vicepresidente Alejandro Presa mientras observaba atento las acciones del partido.
El entusiasta activista social y ahora deportivo no está totalmente seguro si este es el primer equipo de fútbol argentino que se llama el Che.
“Creo que hubo uno en Rosario, no quiero equivocarme”, respondió a una pregunta de Prensa Latina.
Cada club en la Liga Amistad tiene, repartido en categorías, de uno a cinco elencos: uno recreacional mayores de 50 años, otro infantil, el de las reservas con jóvenes que todavía no tienen la calidad suficiente para integrar el principal conjunto, y el de primer nivel que conforman elencos juveniles en las ramas masculina y femenina.
“No pudimos armar un equipo de muchachas, ni infantil porque nos metimos en la Liga dos semanas antes de que comenzara, pero aspiramos a tener nuestro once femenino y el de menores”, adelantó.
Presa la describe como un torneo muy competitivo que existe en la región desde hace muchos años. Estamos hablando de clubes con una tradición de 50, 70 o 90 años. “Y bueno, es un espacio que nosotros hemos decidido participar porque le da mucha vitalidad a nuestro centro”.
Se refirió al Club Social Deportivo Ernesto Che Guevara enclavado en lo que fue un predio abandonado entre dos barrios populares, Centinela y Gigante, de la ciudad de La Plata, el cual recobró vida con este proyecto que inculca a niños y jóvenes valores de buena conducta y sentimientos de comunidad.
En él, realizan un trabajo de formación “y así sacarlos de la calle” a través de la práctica del deporte y otras actividades
De manera voluntaria, entrenadores se encargan de prepararlos en fútbol, rugby y voleibol. Todos colaboran sin cobrar, lo hacen voluntariamente.
“Se nos acerca mucha gente ahora que estamos incorporados a la Liga Amistad. Esto le ha dado un impulso mayor a nuestro proyecto”, señaló Presa quien jugó fútbol con el equipo Gimnasia y Esgrima de La Plata.
La dirección del Club Ernesto Che Guevara está pensando en grande: prevén en la medida que vayan teniendo fondos, cercar el campo de fútbol, montar un pequeño graderío, hacer un vestuario para que los “pibes” se puedan cambiar, y hasta instalar un alumbrado para entrenar de noche y si la intensidad de luz fuera suficiente, poder jugar también.
¿Qué es el Club Social Deportivo Ernesto Che Guevara?
Fundamentalmente –dice Presa- “es un espacio comunitario que intenta transmitir valores que están muy asociados a la figura del Che. Como es la solidaridad, el compañerismo, el esfuerzo, la disciplina entre jóvenes y niños, básicamente”.
El vicepresidente del Club respondía sin dejar de observar el desarrollo del partido que iba tenso empatado a cero o salir hacia adelante para acercarse al terreno de juego y apreciar mejor una jugada que podría ser clave para sus muchachos.
“Intentamos constantemente transmitir eso a todos los que participan y buscamos que la gente apoye este objetivo”, acotó y reflexionó: “Estamos en una etapa muy individualista en Argentina, alentada más por este gobierno en extremo neoliberal. Y creemos que este es un espacio donde se pueden fortalecer los lazos de comunidad y donde se puede construir algo diferente”
Quienes sostienen e impulsan este proyecto popular aspiran a que el Club crezca como un proyecto no solamente de infraestructura, sino que sea como una escala de valores que deben transmitir.
“Es lo que yo intento y hablo siempre con los jugadores y todos los que participan. Que nosotros tenemos que ser ejemplos en todos esos valores en los cuales nosotros creemos”, enfatizó Presa.
“El club Che Guevara tiene que ser campeón en comportamiento, disciplina, en solidaridad”, resumió su reflexión.
No solo es deporte
“Nada de lo que hoy tenemos acá estaba entonces; esto era puro herbazal intransitable. Y, bueno, de a poquito con un grupo de compañeros fuimos construyendo el espacio; hoy ya tenemos varias actividades para los chicos, como encuentros, amenas charlas y eventos culturales”, explicó Presa.
“Lo que perseguimos es ver cómo instalamos la idea de crear comunidad. O sea que los pibes, y no solamente ellos, sino también los vecinos, las familias del barrio, tengan un espacio donde se puedan sentir parte de la colectividad, y se sientan partícipe de la construcción del Club”, añadió
Actualmente, de 80 a 100 menores y adolescentes acuden al Club, detalló el activista.
Los profesores son compañeros que aportan sus horas libres como voluntarios para enseñar y entrenar a los menores, y, a su vez, inculcarles valores y correcta conducta social. Por lo general, proceden de barrios pobres circundantes, y el Club los saca de las calles, del vicio y la delincuencia; este es otro de sus impactos positivos.
“En tiempos de meritocracia, de ensalzar el individualismo, el neoliberalismo feroz, un proyecto como este de construcción colectiva es el único lugar donde la ley del mercantilismo queda fuera. Entonces, todos podemos aportar a la creación de un espacio comunitario lo cual es algo que subsiste en Argentina muy fuerte y sustenta mucho la organización barrial y social”, ahondó.
Además de la práctica deportiva el Club realiza actividades de salud, educativas, de formación. “Tenemos dos compañeros que son médicos y una que es especialista en desarrollo cognitivo de menores; vienen todos los meses no solo a chequear a los pibes, sino a brindar consultas a familias que tengan alguna necesidad”, amplía el cofundador del Club. Y como parte de ese trabajo comunitario, organizan charlas de educación sexual integral, sobre derechos humanos, realizan peñas culturales, prestan atención a las fechas patrias, como es el 25 de Mayo (Revolución de 1810) y el 9 de Julio (Día de la Independencia).
“Tratamos todas esas efemérides y obviamente el cierre de año, el Día del Niño y el 8 de octubre realizamos el acto homenaje a nuestro Comandante Ernesto Che Guevara” amplió Presa.
Sobre si están creando el hombre nuevo, Presa responde que “ya existe, se ven en personas que aportan en estos sitios, que contribuyen a la obra comunitaria. Entonces, el hombre nuevo ya está aquí”, aseveró antes de entusiasmarse con una jugada que pudo poner delante en el marcador al equipo Che Guevara en las postrimerías del partido.
El choque concluyó con un empate a cero gol; ya caía la tarde muy fría y oscurecía rápido en este final de otoño austral. El resultado no desanimó; fue una jornada positiva para el Club Ernesto Che Guevara: en cuatro encuentros (por categorías) obtuvieron sendas victorias y dos igualadas.
“Para ser nuestro primer año, no estamos mal; ya vendrán mejores temporadas”, concluyó Presa quien se despidió para recibir a los muchachos.
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