domingo 23 de agosto de 2026

La capacidad de la industria del acero

La Habana (Prensa Latina) La industria del acero hoy se debate entre la capacidad récord, la demanda frágil y la guerra comercial, de acuerdo con los informes de las principales empresas del sector.

Por Roberto F. Campos

De la redacción de Economía

La industria siderúrgica global, pilar de la civilización moderna y motor de la Revolución Industrial, enfrenta en 2026 una coyuntura crítica.

Tras cuatro años de contracción, la demanda mundial de acero muestra signos de estabilización, pero el mercado se ve asfixiado por una capacidad de producción récord, un aluvión de exportaciones a bajo precio y un creciente proteccionismo que amenaza con reconfigurar el comercio global.

EL ACERO COMO FORJADOR DE IMPERIOS

El acero, una aleación de hierro y carbono, tiene una historia milenaria que se remonta a Anatolia alrededor del año 2000 a.C..

Sin embargo, su era industrial comenzó a mediados del siglo XIX con la invención del proceso Bessemer en 1855 y el horno de hogar abierto Siemens-Martin en la década de 1860 que abarataron su producción y facilitaron su uso en ferrocarriles, barcos y rascacielos.

Este “boom” transformó la economía y la política mundial, siendo “el material de base del nuevo imperialismo de finales de siglo” y consolidó a naciones como Gran Bretaña, Alemania y Estados Unidos como potencias industriales.

La producción mundial creció exponencialmente, pasando de 28,3 millones de toneladas en 1900 a superar los mil 600 millones en 2014, con China como actor dominante.

El acero dejó de ser un producto artesanal para convertirse en una *commodity* estratégica, objeto de políticas de estado, subsidios y guerras comerciales que ya se manifestaron en los cárteles internacionales de la década de 1920.

Según el informe de perspectivas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la demanda mundial de acero se contrajo 2,6 por ciento en 2025 y se prevé un crecimiento de 0,4 por ciento en 2026, unas mil 812 millones de toneladas.

La Asociación Mundial del Acero (WSA) coincide en que la demanda está tocando fondo y proyecta un crecimiento de 0,3 por ciento en 2026.

“Estamos transitando hacia una senda de crecimiento modesto en 2026”, afirmó el presidente del Comité de Economía de la WSA, Alfonso Hidalgo Calcerrada, quien prevé una aceleración más pronunciada para 2027.

El panorama es heterogéneo. China, el mayor consumidor y productor, sigue en declive a causa de una crisis del sector inmobiliario.

La OCDE estima que su demanda caerá otro 0,6 por ciento en 2026, hasta 826 millones de toneladas.

Por el contrario, India se erige como el motor del crecimiento, con un aumento de 6,7 por ciento en 2026, respaldada por su infraestructura. Otras regiones, como el Sudeste Asiático y África, mantienen un buen ritmo, mientras que el área OCDE (Estados Unidos, Europa, Japón) apenas crecerá un 1,2 por ciento.

El principal problema no es la demanda, sino la oferta. La capacidad mundial de producción de acero alcanzó un récord de dos mil 445 millones de toneladas en 2025 y se proyecta que crezca hasta los dos mil 584 millones en 2028.

Esto significa que el exceso de capacidad (la diferencia entre lo que se puede producir y lo que se consume) aumentará de 640 millones de toneladas en 2025 a 745 millones en 2028.

“El exceso de capacidad crea problemas para todos. Distorsiona los mercados globales, daña la seguridad económica y desalienta la innovación”, declaró el Secretario General de la OCDE, Mathias Cormann.

Ese desequilibrio se traduce en una avalancha de exportaciones, especialmente desde China.

Los productores chinos, ante la débil demanda interna, enviaron un récord de 131 millones de toneladas de acero a mercados extranjeros en 2025, un 153 por ciento más que en 2020. Para ponerlo en perspectiva, esta cifra supera la producción total de acero de la Unión Europea en 2025.

La OCDE señala que los subsidios gubernamentales son un factor clave. En 2024, la empresa siderúrgica china mediana recibió 15 veces más subsidios en relación con sus activos que un productor medio en otro país.

Esta práctica, junto con las políticas no comerciales, permite a las acerías chinas vender a precios muy por debajo de su coste de producción, distorsionando la competencia.

La respuesta de otros países ha sido intensificar las medidas comerciales (aranceles, derechos antidumping), pero la OCDE advierte que estas medidas están siendo eludidas.

Se ha detectado un aumento del 300 por ciento en las exportaciones chinas de acero semielaborado al Sudeste Asiático, que luego es procesado y reexportado a mercados como el de la OCDE para evadir los aranceles.

El futuro de la industria pasa por abordar la crisis estructural del exceso de capacidad. En el marco del Foro Global sobre el Exceso de Capacidad del Acero (GFSEC), los países miembros de la OCDE trabajan en un nuevo marco de acción conjunta para 2026.

El objetivo es crear un “campo de juego nivelado” para todos los productores y abordar las causas profundas de las distorsiones del mercado.

Mientras tanto, la industria enfrenta un doble desafío: mantener su rentabilidad en un mercado deprimido y realizar las ingentes inversiones necesarias para descarbonizar su producción, un proceso que ya se está ralentizando debido a la crisis.

El acero, el material que construyó el mundo moderno, se encuentra en una encrucijada que definirá su papel en las próximas décadas.

arc/rfc

RELACIONADOS