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domingo 19 de mayo de 2024
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ESCÁNER: Panamá: al agua la Sirenita de Oro (+Fotos)

Ciudad de Panamá (Prensa Latina) Sus triunfos en las albercas de todo el mundo y su natal Panamá, también su carisma y perseverancia le granjearon el sobrenombre de Sirenita de Oro a la nadadora panameña Elieen Coparropa, ahora retirada y con residencia en Seattle, Estados Unidos.
Por:
Mario Hubert Garrido
Corresponsal jefe de Prensa Latina en Panamá

Cuentan sus más fieles seguidores que. brazada tras brazada, desde muy joven la hoy exatleta se forjó un camino de éxito en esa disciplina y su esfuerzo, dedicación y sacrificio le valieron para que sus actuaciones paralizaran al país canalero esperando por una de sus hazañas.

Con 15 años de edad, Coparropa es hasta el momento la atleta panameña más joven en competir en unos Juegos bajo los cinco aros y uno de los cuatro deportistas que lo han logrado en tres ocasiones en la historia olímpica del istmo, que comenzó en 1928.

También sobresale por su medalla de plata que logró en los Juegos Panamericanos de Winnipeg de 1999, y la de bronce obtenida en Santo Domingo 2003.

En honor a la nadadora, desde 2010, la piscina olímpica ubicada en la Ciudad Deportiva Irving Saladino, al este de la ciudad de Panamá, lleva su nombre.

INICIO TEMPRANO

Nacida en marzo de 1981, la carrera deportiva de Coparropa comenzó a la temprana edad de cinco años.

“Inicié en la natación a los cinco años de edad como una diversión y con las ganas de aprender a nadar. A los 10 años estaba compitiendo, y el deporte se convirtió en una responsabilidad”, afirmó en un reciente conversatorio vía internet con medios de comunicación.

“En ese momento, tuve que establecer rutinas, disciplina, enfoque y fortaleza mental. El deporte me enseñó que el sacrificio y la dedicación valen la pena; además, que necesitamos perder, antes de triunfar”, indicó.

Coparropa expresó que el deporte contribuyó al fortalecimiento de sus valores. “El respeto a los demás, el reconocimiento del triunfo de otros, liderazgo y apoyo a las personas que lo necesiten”, indicó.

Según su narración, la experiencia de viajar por muchas partes del mundo y la oportunidad de aprender de esas culturas, le sirvió para reconocer, aceptar y llevar la igualdad en su corazón.

“Cuando uno está compitiendo no hay diferencia de color, raza, religión, política, estatus social. En mi caso, cuando yo lo hacía todos éramos iguales”, comentó.

“Aparte de la preparación física y mental, el deporte me dio muchas herramientas en el campo profesional. Liderar, organizar trabajo en equipo, afrontar situaciones para ganar, perder y cómo puedo hacerlo mejor”, agregó.

A PURO PULMÓN

Cuando tenía 17 años, Coparropa obtuvo la medalla de plata en los XIII Juegos Panamericanos que se realizaron en Winnipeg, Canadá, en 1999. Su tiempo, a puro pulmón, según conocedores, fue de 25.78 segundos.

También obtuvo dos preseas doradas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en Maracaibo, Venezuela, en 1998. De esta manera se convirtió en la primera nadadora panameña que obtenía una medalla en esa cita deportiva desde 1946.

De 1994 a 2001 implantó 11 récords regionales en la distancia de 50 y 100 metros estilo libre convirtiéndose en la “Reina de la Velocidad” en las áreas de Centroamérica y el Caribe, Suramérica y Bolivariana.1

Es la primera y única deportista istmeña en ser abanderada en tres Juegos Olímpicos: Atlanta 1996, Sídney 2000 y Atenas 2004.

Ha sido la primera panameña en ganar medallas en los Juegos Panamericanos después de 60 años y por dos juegos consecutivos: en los 50 metros libres en 1999 y en 2003, ganando medalla de plata y bronce respectivamente.

De igual manera fue la primera mujer panameña en ganar dos medallas de oro en Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1998 y 2002.

En los VII Juegos Deportivos Centroamericanos en Guatemala ganó medalla de oro en la distancia de 100 libres con tiempo de 57.79 segundos e implantó un nuevo récord centroamericano. El récord anterior pertenecía a Ana Fortín de Honduras desde 1992 con 59.20 segundos.

Se le considera la primera mujer panameña en hablar en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a la corta edad de 14 años en el Congreso Internacional de la Juventud y la embajadora más joven en misión oficial de la República de Panamá designada por el Ministerio de Relaciones Exteriores en 1995.

En julio de 2007 la Asamblea Nacional (parlamento) de Panamá crea la Ley 32, por medio de la cual se crea la Orden a la Natación Eileen Coparropa en reconocimiento a niños y jóvenes que, en la disciplina de natación, son ejemplos como deportistas y personas.

Por sus logros, es considerada un ejemplo para la juventud panameña y como tal ha sido convocada para innumerables conferencias y charlas en temas como drogadicción y embarazos prematuros, entre otros. De igual manera ha brindado servicios comunitarios en entidades caritativas como el Hogar Malambo y el Hogar Luisa McGrath.

LA FAMILIA

Madre de dos hijos, Coparropa confesó que le hubiese gustado jugar al fútbol y que ya no practica la natación.

Comenzó a nadar en la piscina del Club de Montaña, en Panamá, y su primer maestro en esa modalidad  fue José Zamora. Tomaba también clases de ballet.

Entre la escuela, el arte y el deporte, la vida de la pequeña transcurrió con la dirección inteligente y amorosa de sus padres y con el acicate que suponía el que su madre, Guadalupe Alemán de Coparropa, hubiera ganado medallas de bronce en natación en los campeonatos intercolegiales de la década de 1960, en representación del Instituto “Justo Arosemena”.

La atleta fue creciendo de manera paulatina al mostrar una singular destreza en el agua, como reconoció Francisco Londoño, el entrenador que le enseñó a competir, y obtuvo varias medallas en torneos nacionales de natación, siendo niña.

Cuando hizo la marca mínima requerida para participar en los Juegos Bolivarianos en un evento celebrado en febrero de 1992 en Costa Rica, Coparropa tenía once años de edad.

Registró entonces 0.28:53 segundos en los 50 metros libres, su especialidad. Así, al año siguiente pudo participar en los Juegos Bolivarianos, con la edad mínima permitida.

A preguntas sobre su país de origen, dijo que de Panamá extraña los patacones (plátanos fritos),  el clima, una cerveza bien fría y que muchas personas le preguntan sobre su tatuaje de aros olímpicos. “¡Extraño a mi Panamá, todos los días!”, exclamó

Si yo hubiera tenido conciencia siendo una niña y una joven de la gran responsabilidad que tenía como representante de Panamá en competencias internacionales, tal vez no habría tenido el éxito que tuve.

Ahora que soy adulta, tengo familia e hijos, recuerdo por ejemplo que a los 14 años hablé ante las Naciones Unidas representando a Panamá y a sus atletas, que con 15 años fui a mi primera Olimpiada y pienso que fueron logros muy grandes, pero que en el momento en que se produjeron, no los dimensioné como ahora”, aseguró.

Coparropa dijo que ojalá sus logros y metas alcanzadas sean de inspiración para los actuales y futuras generaciones de atletas panameños, ya que es de la creencia que el deporte debe ser visto como un mecanismo para alcanzar otras metas por difíciles que sean.

jcm/ga

Colaboraron en este trabajo:
Julio César Mejías
Jefe de la redacción Deportes de Prensa Latina
Laura Esquivel
Editora Web Prensa Latina
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