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viernes 24 de mayo de 2024
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ESCÁNER: Lenín Moreno, el giro del péndulo político en Ecuador (+Fotos +Video)

Quito (Prensa Latina) Era abril de 2017 cuando Lenín Moreno ganó la segunda ronda de las elecciones en Ecuador y en mayo, al tomar posesión, aseguró: “Voy a ser el presidente de todos”, pero hoy, seis años después, los ecuatorianos lo ven como un “traidor”.
Por:
Adriana Robreño
Corresponsal jefa en Ecuador

En pocas semanas de mandato el jefe de Estado marcó diferencias con su movimiento político Alianza PAÍS y su predecesor Rafael Correa, de quien fue vicepresidente.

El documental titulado “Se fue a volver”, dirigido por Carlos Enríquez Borges y producido por el canal público mexicano Capital 21, resume el giro que dio el gobernante a la política económica y social impulsada durante una década por Correa.

En el audiovisual, la expresidenta de la Asamblea Nacional (Parlamento) Gabriela Rivadeneira, exiliada en México, afirmó que aquellos comicios de 2017 era necesario ganarlos para frenar la ola conservadora que avanzaba en la región con gobiernos como el de Mauricio Macri en Argentina o el golpe contra Dilma Rousseff en Brasil.

La exasambleísta Soledad Buendía y el exministro Fernando Alvarado rememoraron el 24 de mayo, día de la toma de posesión, cuando el discurso del mandatario electo ya daba mensajes de lo que vendría después.

El excanciller Ricardo Patiño recordó cómo Moreno pasó la campaña previa a los sufragios diciendo que continuaría con el proyecto de la Revolución Ciudadana (RC) y luego no sólo desmontó toda la estructura institucional creada, sino que aplicó un modelo completamente contrario.

   CAMBIO DE RUMBO

En entrevista con Prensa Latina, el actual parlamentario andino Virgilio Hernández, uno de los dirigentes de la RC, también asegura que cuando eligieron a Moreno, “todos creíamos que iba a continuar la obra de Correa, que, aunque considerara necesario hacer correcciones, debía continuar en lo fundamental”.

Sin embargo, fue rápidamente cooptado por las élites económicas y resultó un gobierno que paulatinamente se fue desfigurando, aseveró Hernández.

La traición empezó el propio 24 de mayo de 2017 cuando Moreno dijo que él no creía en ideologías, que las ideologías dividían al país y separaban a las familias, reflexionó.

A partir de esto, empezó un proceso de transición, apuntó el político, para quien en un primer momento el entonces gobernante se acercó al poder financiero, a la banca, a los grandes emporios de la comunicación y terminó subordinándose a esos intereses.

Luego hay un segundo momento, agregó, en el que está la consulta popular y referendo constitucional de 2018 en su intento por desinstitucionalizar al país y ahí empieza el proceso de persecución brutal contra los que habíamos sido sus antiguos compañeros.

En este contexto, el entrevistado hizo una reflexión sobre cómo colectivos que se denominan progresistas se sumaron a los embates de la derecha con la ilusión de tener una izquierda no correísta y controlar al gobierno de Moreno sin entender que el poder tiene más capacidades.

Apenas pasó la consulta, el Ejecutivo echó a esos grupos, que ahora cargan en su conciencia el haber sido cómplices de desmantelar uno de los procesos más transformadores de la historia de esta nación, subrayó.

Posteriormente, viene un tercer momento de la administración de Moreno que, según Hernández, es prácticamente todo el viraje neoliberal, con una total subordinación a los lineamientos de organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que impusieron sus condiciones al país.

Habló también de un cuarto momento, donde el Gobierno se encontraba en una situación de orfandad porque nadie quería reconocerse como aliado de Moreno, pero al mismo tiempo había apoyo para dar continuidad a su camino a partir de 2021 con el banquero Guillermo Lasso en el poder.

   2019, EL PARO

Uno de los sucesos más significativos del periodo de Moreno fue el histórico paro ocurrido en octubre de 2019, cuando diversos grupos y sectores de la sociedad salieron a las calles durante 11 días en contra de las políticas neoliberales implementadas.

El jefe del Ejecutivo había decretado unas series de medidas como la eliminación de subsidios a los combustibles fósiles y la liberación de precios del diesel y gasolinas, así como vulneración a los derechos de los trabajadores públicos.

Balas de goma, gases lacrimógenos lanzados a escasos metros de la multitud y hasta el uso de efectivos a caballo y tanques fueron utilizados para frenar a un pueblo que ejercía su derecho a la protesta, cansado de ser desoído por sus autoridades.

Como resultado, 11 personas murieron, mil 340 resultaron heridas y mil 192 fueron detenidas, mientras la administración sostenía la teoría de intentos de golpe de Estado y desestablización, de cuya organización responsabilizó al expresidente Correa y al mandatario venezolano, Nicolás Maduro.

A raíz del hecho la persecución política se hizo más fuerte y Virgilio Hernández, entonces secretario ejecutivo de la RC, así como Paola Pabón, prefecta de Pichincha, y el activista Christian González, permanecieron detenidos por supuestos intentos de incitar a la protesta.

Fueron responsabilizados de liderar hechos vandálicos registrados en el marco de los levantamientos protagonizados por el movimiento indígena y respaldado por otros sectores sociales, como trabajadores y estudiantes universitarios.

“Si bien esos momentos fueron duros en términos personales y familiares, mirados en el mediano plazo uno puede entender que son de alguna manera un reconocimiento a la coherencia, a la consecuencia con la que he actuado toda mi vida”, manifestó Hernández a Prensa Latina.

PERSECUCIÓN POLÍTICA Y LAWFARE

La persecución política fue una de las características del gobierno de Moreno, catalogada como una “cacería” hacia sus antiguos correligionarios de la RC.

El expresidente Correa, que se encuentra asilado en Bélgica, encabezó la lista, con decenas de procesos abiertos en su contra e incluso condenado por “influjo psíquico” ante la falta de pruebas.

Otro caso paradigmático resultó Jorge Glas, quien tras cinco años en prisión recibió la denominada prelibertad el 28 de noviembre de 2022, luego de la unificación de dos penas de cárcel de seis y ocho años por los casos Odebrecht y Sobornos, respectivamente.

A él se suman como perseguidos políticos los exasambleístas Gabriela Rivadeneira, Soledad Buendía y el excanciller Ricardo Patiño, actualmente exiliados en México.

Siempre he sostenido que al correísmo no lo persiguen por lo que pudo haber hecho mal, sino por lo que se hizo bien, por haber bajado la pobreza y los niveles de desigualdad, por haber ofrecido educación pública de calidad, por construir hospitales, por haber dado dignidad y futuro para miles, para millones de jóvenes, sentenció Virgilio Hernández.

Al mismo tiempo, la suspensión del asilo al informático australiano Julian Assange, refugiado por casi siete años en la embajada de Quito en Londres, generó críticas a la postura del ejecutivo ecuatoriano y denuncias de posibles contubernios con Washington.

   EL LEGADO DE MORENO CONTINÚA

En las presidenciales de 2017, posteriores a Moreno, se enfrentaron nuevamente esas dos posiciones que han establecido una especie de péndulo dentro de los procesos eleccionarios del país.

Para profundizar sobre los cambios en la historia reciente de Ecuador, que pasó de la izquierda a la derecha por medio de una traición, esta agencia conversó con el analista político Nahuel Mendoza.

Durante los 10 años de Correa en el poder se implementaron políticas públicas en beneficio de quienes más lo necesitábamos, con inversiones en materia de seguridad, infraestructura, educación, salud.

Después de eso hubo una transición en 2017, cuando en una segunda vuelta Moreno, apoyado por Correa y por la izquierda ecuatoriana, venció a Guillermo Lasso, representante de todo este sector bancario, de la derecha rancia neoliberal que quería poco a poco ir ganando terreno, rememoró Mendoza.

Contó que aparentemente en los primeros cuatro a seis meses el rumbo era el que desde un principio se acordó, pero la captación por parte de la derecha, el empresariado y los medios hegemónicos tradicionales dieron paso a una ruptura muy considerable.

Vimos ese viraje desde la izquierda hacia la derecha y en tres años y medio estaba ya el desgaste directo en la salud, la educación, la modernización de los hospitales, la seguridad, el resultado de esa gestión es un Estado debilitado, sentenció.

De acuerdo con Mendoza, el cambio de rumbo, la metamorfosis de Moreno, contribuyó a que Ecuador hoy por hoy esté como está.

Explicó que ese desmontaje de los logros de la llamada Década Ganada se profundizó con Guillermo Lasso, quien venció en 2021 a la propuesta de izquierda representada por Andrés Arauz y Carlos Rabascall, y ha impulsado una presidencia mucho más neoliberal y más derechizada.

La derecha en seis años lo único que ha logrado es hundir al país, sentenció.

Por su parte, el sociólogo Miguel Ruiz, profesor de la Universidad Central del Ecuador, coincidió en que la llegada de Moreno fue un punto de quiebre inesperado porque dio un giro de 180 grados al proyecto neodesarrollista y postneoliberal encarnado por el correísmo.

Dio una orientación neoliberal y con altos grados de corrupción, de penetración de las mafias en los aparatos del Estado que son los que han llevado al país a las condiciones actuales de desinstitucionalización y con mayores niveles de desigualdad, afirmó Ruiz.

Sobre la herencia de lo que denominó “moreno-lassismo” comentó que deja una destrucción del tejido comunitario, una ampliación de las brechas económicas y sociales, así como los servicios más básicos a los cuales tiene derecho la población hecho pedazos, y con un avance del crimen organizado.

A las puertas de nuevos comicios presidenciales, el docente agregó que los últimos dos gobiernos dejan al país endeudado, en crisis económica, y con una crisis migratoria que evidencia la falta de horizontes por las condiciones adversas para sus ciudadanos.

   ¿QUÉ DEPARA EL FUTURO A ECUADOR?

La RC, que se estableció oficialmente como movimiento luego de la traición de Moreno a los miembros de Alianza País y pese a la persecución, es en la actualidad la fuerza política más fuerte de Ecuador y a su vez la más odiada.

Ese anticorreísmo enraizado en parte de la sociedad ecuatoriana, a pesar de los avances demostrados, es para Virgilio Hernández parte de una estrategia geopolítica de fomentar un enemigo interno.

La idea de construir héroes y villanos es parte de un plan imperial, al cual se suman la oligarquía y el poder mediático para restarle legitimidad moral a los proyectos progresistas y a la RC, añadió.

El profesor Miguel Ruiz, por su parte, advierte que en los momentos actuales esta nación sudamericana está bajo el control de las élites que retornaron a puestos claves del aparato estatal.

Es muy difícil que un país conducido políticamente por las élites oligárquicas cada vez más mezcladas con las mafias pueda plantearse un horizonte de reconstitución, por lo cual los próximos años van a ser muy difíciles, mucho más si quien gana los próximos comicios es un representante de ese grupo, valoró el docente.

El 15 de octubre de 2023 Ecuador eligió en las urnas a Daniel Noboa, el heredero millonario de un imperio bananero que, aunque se vendió como de centro izquierda, analistas confirman que su programa será de derecha y continuidad de lo implementado por Moreno y Lasso.

“Esta vez no lo logramos. Enfrentamos poderes enormes. Hasta se asesinó a un candidato para evitar nuestra victoria. La traición de Lenín Moreno sigue causando estragos, pero que nadie dude que, al final, Ecuador volverá a la senda del desarrollo e integración latinoamericana”, expresó Correa tras la segunda derrota electoral de su movimiento.

arb/to/avr

Colaboraron en este trabajo:
Amelia Roque
Editora Especiales Prensa Latina
Laura Esquivel
Editora Web Prensa Latina
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