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martes 21 de mayo de 2024
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ESCÁNER: 100 millones de turistas, un sueño postergado (+Fotos)   

Las imágenes de la Torre Eiffel, el Monte Saint-Michel o el Palacio de Versalles desiertos ilustran el azote de la Covid-19 en el sector turístico en Francia, que deberá posponer nuevamente la meta de los 100 millones de visitantes extranjeros.

La inédita cifra en el país líder mundial de la llamada industria sin chimeneas, con más de 90 millones de turistas foráneos acogidos en 2019, vuelve a ser esquiva, después de que el gobierno pospusiera el objetivo de 2020 para 2022, ante el impacto económico del movimiento de protesta social de los Chalecos Amarillos y el escenario imprevisible de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Con la pandemia, tampoco el 2022 parece el año del centenar de millones de visitantes, un proyecto que está sobre la mesa desde 2014 y a ciencia cierta resulta ahora difícil de reprogramar.

Según la Organización Mundial del Turismo, la Covid-19 es responsable en el sector del peor año de su historia, con un estimado de 900 millones de viajeros internacionales menos, al comparar el periodo de enero a octubre de 2020 con el de 2019, sin que se conozca con certeza cuál es la afectación experimentada por Francia en la etapa.

Para el secretario de Estado a cargo del Turismo, Jean-Baptiste Lemoyne, las consecuencias del coronavirus SARS-CoV-2 son severas, con ejemplos que abundan.

Tratamos de salvar lo esencial, pero seamos claros: en tiempos normales Francia acoge cada verano a 17 millones de visitantes extranjeros y una parte notable de esa clientela desapareció en esta ocasión, expuso en declaraciones a la prensa.

De acuerdo con Lemoyne, anualmente el turismo genera en el país alrededor de 180 mil millones de euros, la tercera parte gracias al aporte internacional.

Si hablamos en términos generales, las pérdidas económicas por la Covid-19 estarían en torno a los 60 mil millones de euros en el sector, dijo el funcionario en una valoración provisional realizada a finales de año, que casi duplica los daños calculados en agosto.

Lemoyne destacó el apoyo gubernamental, con un plan que incluyó 10 mil millones de euros de préstamos garantizados por el Estado, sin dejar de reconocer el enorme desafío por delante.

“Nuestra estrategia la resumimos en dos frases: resistir y preparar el relanzamiento”, acotó el funcionario.

EL LOUVRE, UNA MUESTRA

Uno de los símbolos de París y de Francia es el museo del Louvre, parada sin dudas obligatoria para quienes llegan a la Ciudad de la Luz, donde una foto junto a la Mona Lisa, la Venus de Milo o la Victoria alada de Samotracia deviene tesoro personal.

En 2019, la otrora residencia real recibió a nueve millones 600 mil visitantes, otra vez el museo más concurrido del mundo, aunque desde el primer cierre derivado de la Covid-19, en marzo durante la primera cuarentena nacional, su presidente, Jean-Luc Martinez, vaticinó tiempos duros para la emblemática institución.

La composición del público del Louvre habla por sí sola del impacto del virus, un 25 por ciento francés y un 75 por ciento foráneo, procedente sobre todo de Estados Unidos, China, España, Alemania, Italia y Reino Unido.

Para Martinez, la situación del famoso museo muestra las consecuencias de la pandemia, una instalación que ha tenido que cerrar sus puertas pocas veces, entre ellas durante las guerras mundiales, los atentados terroristas del último lustro y la huelga convocada por sindicatos contra el proyecto gubernamental de reforma al sistema de la jubilación, en enero de 2020.

El virus desató un escenario particular, porque el Louvre “está en el corazón de una forma de mundialización, y su cierre simboliza la gravedad de la crisis sanitaria”, insistió.

Los paseos virtuales y la interacción en línea con obras maestras de la cultura universal y sus autores salieron al rescate de la institución, aunque por supuesto sin compensar sus pérdidas económicas, teniendo en cuenta que una entrada cuesta 17 euros.

EL TURISMO LOCAL COMO RESPUESTA

El turismo interno fue una de las respuestas promovidas por el gobierno francés para atenuar las afectaciones causadas en el sector por la pandemia, ante la drástica disminución de los visitantes extranjeros.

Lemoyne celebró que durante el verano, los franceses participaran de forma masiva en el relanzamiento del ámbito turístico, privilegiando a su propio país.

Vimos que siete de cada 10 personas que partieron de vacaciones escogieron al Hexágono como destino, con su verano multicolor y rico patrimonio, resaltó el secretario de Estado, quien insistió en la importancia de “descubrir Francia para salvar lo esencial”, ante la falta de clientes estadounidenses, chinos, rusos y de otras partes del planeta.

Esta visión de alternativa doméstica no tuvo mucho espacio de desarrollo, a partir de la llegada de la segunda ola de contagios por la Covid-19, que obligó al gobierno a decretar entre finales de octubre y mediados de diciembre un nuevo confinamiento, sustituido por un toque de queda nacional, previsto en principio hasta el 20 de enero.

Restaurantes, bares, salas de juego, museos, teatros y cines cerrados marcaron el último trimestre del año, un obstáculo para quienes aspiraban a vacacionar, pero sobre todo un escenario devastador para las personas cuyo sustento depende de estas actividades.

Particular tristeza despertó durante el 2020 apreciar lugares emblemáticos de Francia sin público, como sus imperdibles bistrós, los monumentos y sitios históricos o la famosa avenida de los Campos Elíseos.

FRANCIA COMO EMISOR TURÍSTICO

A diferencia del ranking de turistas recibidos, liderado por Francia a nivel mundial, en la lista de emitidos, el país europeo no figura entre los primeros.

De cualquier manera, alrededor de 27 millones de galos viajaron a vacacionar al extranjero en 2018, una cantidad que los situó en el décimo escaño global, por detrás de China (149,7 millones), Alemania (108,5) y Estados Unidos (92,5), entre otros países.

Por tanto, al evaluar el impacto de la Covid-19 en el sector, debe analizarse también sus consecuencias en los mercados escogidos por los franceses como esparcimiento, con Europa ampliamente a la cabeza.

Sin embargo, el cierre de fronteras y la cancelación de vuelos afectaron también a varios países de América Latina y el Caribe con proyecciones de acoger en 2020 a cientos de miles de visitantes galos, destinos entre los que destacan Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Jamaica, México, Panamá y República Dominicana, que sistemáticamente envían delegaciones a eventos especializados con sede en París para presentar sus ofertas y novedades.

El nuevo coronavirus obligó a la cancelación en marzo del concurrido Salón Mundial de Turismo y en octubre de la edición 42 del Salón para Profesionales del Turismo IFTM Top Resa.

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ESCÁNER: El año más difícil 

A finales de 2019, las expectativas y las proyecciones con el turismo francés eran importantes para la región, cuya economía depende en buena medida de los ingresos de la industria sin chimeneas, en la cual han invertido multimillonarios recursos en infraestructura y promoción.

En la versión 41 de Top Resa, representantes latinoamericanos y caribeños negociaron con autoridades, turoperadores, agentes de viaje y aerolíneas, en aras de atraer al mercado francés, pero la Covid-19 atacó los acuerdos y los objetivos alcanzados, sin que resulte fácil establecer plazos para la recuperación.

abr/wmr/acl

*Corresponsal de Prensa Latina en Francia

*Este trabajo contó con la colaboración de Adriana Robreño, fotografías de Ileana Piñeiro, Fausto Triana y la webmaster Wendy Ugarte.

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