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miércoles 29 de mayo de 2024
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Dien Bien Phu: recuento de una epopeya premonitoria (+Fotos)

Hanoi (Prensa Latina) Aún retumbaba el eco de los últimos disparos de la victoriosa campaña de Dien Bien Phu cuando el prócer de la independencia vietnamita, el presidente Ho Chi Minh, hacía llegar sus felicitaciones a “quienes cumplieron su tarea con gloria”.

Por Moisés Pérez Mok

Corresponsal jefe en Vietnam

Era el 8 de mayo de 1954 y en una carta de felicitación a los cuadros y combatientes, a los cargadores civiles, a los jóvenes voluntarios de vanguardia y a los compatriotas de la región, el cariñosamente llamado Tío Ho festejaba el triunfo consumado un día antes en el corazón del valle de Muong Thanh.

Sin embargo, y con su proverbial modestia y sabiduría, alertaba en su misiva que “nuestra victoria es brillante pero aún no definitiva” y recomendaba: “no debemos mostrarnos arrogantes ante nuestros logros, ni subjetivos al subestimar al enemigo”.

En otra de sus partes el mensaje del fundador del Partido Comunista de Vietnam (PCV) instaba a todos a estar decididos a resistir para obtener la independencia, la unificación, la democracia y la paz.

“Por las armas o la diplomacia, debemos llevar una lucha prolongada y dura para alcanzar una victoria completa…”, afirmaba Ho Chi Minh en la carta, mencionada por el general Vo Nguyen Giap en su libro “La cita de la historia”, en el que narra detalladamente aspectos de la histórica y trascendental campaña de Dien Bien Phu.

Las razones por las que sería justo allí donde se librarían los decisivos combates son expuestas por el propio Giap en su obra cuando relata que el jefe del Estado Mayor de la campaña, Hoang Van Thai, le refirió las ventajas que ofrecía pelear en el amplio valle situado en medio de una región montañosa.

Nuestras tropas, señalaba Thai, ya están agrupadas en sus alrededores y el enemigo, que no podría retirarse sin pérdidas, estaba completamente aislado por vía terrestre y dependía para sus comunicaciones y suministro exclusivamente de la vía área; además, aunque contaba con fortificaciones, éstas eran en muchos puntos vulnerables.

De nuestro lado, explicó el oficial de alto rango, los hombres estaban en plena forma y su moral era muy alta.

En el valle de Muong Thanh, los franceses llegaron a desplegar 16 mil 200 soldados en 21 batallones divididos en tres zonas: Norte, Centro y Sur, que comprendían 49 fortificaciones. Los aeropuertos de Muong Thanh y Hong Cum disponían de casi 100 aviones capaces de transportar de 200 a 300 toneladas de mercancías y de 100 a 150 enemigos.

Y aunque el número de invasores era más de 1,5 veces superior y estaba mucho mejor armado y equipado, el 13 de marzo de 1954 comenzaría la batalla de Dien Bien Phu, una operación sin precedentes y de gran envergadura que el propio Giap definiera como “la cita que la historia consagra a las guerras de agresión de nuestro tiempo”.

TODOS POR LA VICTORIA

La decisión de llevar adelante la campaña de Dien Bien Phu fue adoptada a principios de diciembre de 1953 por el Buró Político del PCV y acatada por todo el país, que reunió fuerzas para combatir con el lema de “Todos al campo de batalla, todos por la victoria”.

El objetivo de la operación era destruir completamente el conjunto de fortificaciones erigidas allí por tropas francesas, que pretendían establecer en aquel valle el puesto militar más fuerte de Indochina con el propósito de expandir su alcance colonial en el Sudeste Asiático.

Los primeros cinco días de combate arrojaron un saldo positivo para los combatientes vietnamitas, que lograron rendir las bases de Him Lam, Doc Lap y Ban Keo, además de neutralizar a más de de dos mil uniformados de las tropas francesas y destruir 25 aviones. Sin embargo, el llamado día D, fijado para el 25 de enero, debió retrasarse cinco días puesto que las piezas de artillería no llegaban aún a las posiciones previstas por dificultades para su transportación a través de cuestas abruptas y bajo la amenaza de ataques enemigos.

Tocó entonces al general Giap tomar la que consideró la decisión más difícil de su prolongada carrera militar, al resolver cambiar la dirección operacional y pasar de la estrategia de “ataque relámpago, triunfo relámpago” a la de “ataque seguro, progreso seguro”.

De este modo, Giap cumplía con las recomendaciones del presidente Ho Chi Minh, quien antes de su partida a Dien Bien Phu le había manifestado la importancia de la batalla que estaba por librarse allí y cuyo triunfo era necesario asegurar. “Ataquemos cuando estemos seguros de la victoria, si no no ataquemos”, sugirió entonces el Tío Ho.

La orden de movilización para lanzar el ataque más importante de la historia del Ejército Popular vietnamita, dada el 11 de marzo de 1954, subrayaba que “ganar la batalla de Dien Bien Phu significa destruir una parte muy importante de las fuerzas del enemigo, liberar el noroeste y consolidar nuestra retaguardia”.

Pero más allá de eso, ponderaba, “la victoria de Dien Bien Phu tendrá inmensa consecuencia tanto en el interior como en el exterior del país. Será una digna contribución al movimiento mundial por la paz, que exige la terminación de la guerra en Indochina”.

CIMIENTOS DEL TRIUNFO

La victoria conseguida en Dien Bien Phu fue resultado del sabio liderazgo del Partido Comunista de Vietnam y el presidente Ho Chi Minh combinado con la fuerza del ejército y el patriotismo demostrado por decenas de miles de hombres y mujeres, muchos de los cuales ofrendaron sus vidas en los campos de batalla.

Quizás uno de los ejemplos más ilustrativos de la participación ciudadana en esta gesta fue el que dieron los más de 20 mil vietnamitas que valiéndose solo de sus bicicletas se encargaron de abastecer sin interrupción las primeras líneas de combate.

Miles de toneladas de alimentos, medicamentos y armas para garantizar la logística fueron transportados a lo largo de casi mil 500 kilómetros por intrincados caminos en la que, según la emisora Voz de Vietnam, fue considerado en su momento “el rey del transporte” durante la operación de Dien Bien Phu.

Así las bicicletas, que fueron introducidas como muestra de la civilización occidental por los propios los franceses cuando comenzaron a invadir esta nación Indochina, se convirtieron luego en un factor determinante para acabar con el yugo colonial.

Al principio cada ciclo podía transportar de 80 a 100 kilos de carga, pero gracias a modificaciones sencillas, pero efectivas, hechas para reforzar algunas de sus partes, la capacidad de transportación aumentó gradualmente a 150 kilos y luego a 200.

Aunque, de acuerdo con el propio medio, se conocen rècords inimaginables de ciclistas como Ma Van Thang, oriundo de la provincia de Phu Tho, que en uno de sus viajes logró transportar una carga de 350 kilos, o Cao Van Ty, de la provincia de Thanh Hoa, quien llegó a mover 320.

Gracias a esa efectiva combinación de factores el 7 de mayo de 1954, la bandera “Decididos a combatir y vencer” del Ejército Popular de Vietnam ondeó sobre el techo del búnker del jefe de las fuerzas francesas para coronar la victoria de la batalla de Dien Bien Phu.

Nuestra nación debió sacrificar a toda una generación de sus mejores hijos para borrar la ignominia que era el colonialismo, escribió Giap, y subrayó que con aquel triunfo “Vietnam fue reconocido en la arena internacional como un Estado independiente y unificado, pero solo teníamos la mitad del país”.

No podíamos evitar una confrontación histórica que se demoraba, apuntó antes de señalar que “había que demostrar al imperialismo de viejo y nuevo tipo que los tiempos en que se utilizaba una fuerza de hierro para esclavizar y dividir a las naciones pequeñas y débiles llegaban ya a su fin”.

La victoria contra el colonialismo francés había creado condiciones sumamente propicias para que la nación vietnamita venciera a los agresores norteamericanos en el gran frente del sur, por la independencia y la reunificación nacional, concluyó el general.

La exitosa campaña de Dien Bien Phu condujo a la firma, en julio de 1954, de los Acuerdos de Ginebra para finalizar la guerra en Vietnam, eliminar la presencia del ejército francés en Indochina y restablecer la paz en la región, además de marcar el principio del fin de los imperios coloniales.

arc/mpm

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