domingo 11 de octubre de 2026

Día de la Niña: Embarazo adolescente, convertir datos en derechos

La Habana (Prensa Latina) Aunque ha disminuido en los últimos años, el embarazo adolescente en Cuba sigue demandando atención sistemática e integral, un llamado que cobra particular relevancia este 11 de octubre, Día Internacional de la Niña.

Por Dixie Edith

Redacción Cuba

La efeméride, instituida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2011, centra su convocatoria en la urgencia de invertir en las niñas y garantizar que puedan ejercer sus derechos sexuales y reproductivos.

El tema oficial de 2026 es “¡Acabemos con el matrimonio infantil e invirtamos en los derechos de las niñas!”, acordado a partir de consultas con niñas, la sociedad civil y socios de la ONU, debido a la necesidad de proteger su infancia para que puedan aprender, crecer y decidir su futuro.

“La relación entre matrimonios tempranos y maternidad adolescente es muy estrecha… muchas veces el primero es motor impulsor de lo segundo, al provocar una mayor frecuencia de las relaciones sexuales y mayor desprotección”, ha explicado con insistencia la jurista y profesora universitaria Yamila González Ferrer.

También vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC), González Ferrer integró la comisión redactora del Código de las Familias vigente en Cuba desde 2022, que estableció la edad para el matrimonio en 18 años para ambos sexos.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que en América Latina y el Caribe aproximadamente 1,6 millones de niñas de 15 a 19 años se convierten en madres cada año, con consecuencias para su salud, educación y oportunidades económicas.

Además, alerta que entre 18 por ciento y 25 por ciento de las adolescentes de la región experimentan un segundo embarazo dentro de los dos años posteriores al primer parto. La OPS insiste en que la prevención requiere educación integral en sexualidad y acceso a servicios de salud amigables.

LA MAYOR DESARTICULACIÓN DE LA FECUNDIDAD CUBANA “El embarazo adolescente es la mayor desarticulación de la fecundidad cubana”, explicó a Prensa Latina la psicóloga y demógrafa Matilde de la Caridad Molina Cintra, subdirectora del Centro de Estudios Demográficos (Cedem) de la Universidad de La Habana.

“Aunque las cifras muestran un ligero descenso en los últimos años, sigue siendo un problema social -no solo de salud pública- que demanda atención integral. Esa adolescente no tiene todavía conciencia real de los roles que debe asumir como madre. Debemos entender que siguen siendo niñas”, agregó la especialista.

La fecundidad adolescente en Cuba disminuyó en los últimos cinco años en el grupo de 15 a 19 años, desde 48,5 nacimientos por cada 1.000 muchachas en 2021 hasta 43,2 en 2025, confirman datos publicados en agosto de 2026 por el Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género (OCIG).

En 2025 también bajó a 17,3 por ciento la contribución de las adolescentes a la fecundidad total del país, desde 18,3 por ciento en 2024, lo que evidencia un aumento del aporte de otros grupos, particularmente mujeres de 20 a 24 y 30 a 34 años, refiere esa plataforma desarrollada por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

La situación es más compleja en el grupo de 10 a 14 años, donde la fecundidad mantiene una resistencia al descenso, con tasas que oscilan entre 1,3 y 1,4 por cada 1.000 niñas de esas edades en el último quinquenio.

Este fenómeno “se acompaña de disfuncionalidades sociales, heterogeneidades territoriales y una pérdida de oportunidades educativas para las adolescentes que se convierten en madres, en un momento de la vida donde la mayoría aspiraba a un futuro educativo y reproductivo diferente”, detalló Molina Cintra.

Las provincias orientales concentran los índices más elevados. En el grupo de 15 a 19 años, la fecundidad en Granma (56,5), Holguín (53,3) y Guantánamo (50,9) supera los 50 nacimientos por cada 1.000 adolescentes, por encima de la media nacional.

En el de 10 a 14, Mayabeque es el territorio que registra la tasa más alta (2,2), seguida por Guantánamo (2) y Granma y Holguín (ambas con 1,9).

UN PATRÓN QUE SE REPITE

Investigaciones realizadas por especialistas de diferentes perfiles en Cuba evidencian que la familia opera como un espacio de transmisión de valores y comportamientos reproductivos que se repiten de una generación a otra.

“Todas las encuestas coinciden en que existe un eco intergeneracional de la fecundidad adolescente: de abuelas a madres y luego a hijas que también se convierten en madres en edades muy tempranas. La educación sexual o la educación general no está cortando eso”, analizó en entrevista con Prensa Latina Juan Carlos Alfonso Fraga, vice jefe de la ONEI.

El artículo “Embarazo adolescente y su expresión en el contexto familiar. Estudio de caso en los municipios Campechuela y San Miguel del Padrón”, publicado en 2018 por la revista Novedades en Población, describe un patrón caracterizado por el inicio temprano de la reproducción, la unión consensual y una difusión escasa de métodos anticonceptivos de una generación a otra.

En 2019, otro estudio focalizado en La Habana detalló la historia reproductiva de tres generaciones de mujeres, caracterizada por edades tempranas de menarquia (primera menstruación) e inicio de relaciones sexuales.

“Las cifras de embarazo en la adolescencia son altas, con mayor fecundidad en esta etapa en las abuelas y mayor recurrencia al aborto provocado en las hijas y nietas, así como un uso de los métodos anticonceptivos diferencial por generaciones”, refiere el artículo “Historia reproductiva de tres generaciones de mujeres residentes en el municipio Plaza de la Revolución”.

LA DIFÍCIL MADEJA DE LAS UNIONES TEMPRANAS

Casi el 30 por ciento de las muchachas entre 15 y 19 años está casada o unida con personas mayores, entre 20 y 48 años o más, detalló la psicóloga Daylin Rodríguez Javiqué en abril de 2026 durante la presentación del Programa Conjunto “Prevención y atención al embarazo y la fecundidad adolescente en Cuba”.

Aunque el Código de las Familias vigente eliminó la excepción legal que permitía el matrimonio antes de los 18 años, siguen ocurriendo uniones tempranas no oficializadas entre personas adultas, fundamentalmente hombres y muchachas adolescentes.

“Subsisten como prejuicio en la mente de algunos padres, madres y familiares, que compulsan a sus hijas a contraer matrimonio cuando tienen sus primeras relaciones sexuales, o cuando salen embarazadas y tienen descendencia”, ha explicado González Ferrer.

La Encuesta Nacional de Fecundidad (ENF-2022) de la ONEI indica que entre las adolescentes de 15 a 19 años casadas o unidas, en 14,6 por ciento de los casos su pareja las supera en 10 años o más. En el grupo de 20 a 24 años, la proporción fue del 19 por ciento.

El artículo “Fecundidad adolescente en Cuba, un problema social”, publicado en 2025 por Novedades en Población, ratifica “el problema social que constituyen las grandes brechas de género, las inequidades, desigualdades y heterogeneidades entre los territorios”.

El texto precisa que el embarazo adolescente constituye una desarticulación de la fecundidad cubana y genera múltiples brechas en el desarrollo psicosocial.

EL RETO DE CONVERTIR DATOS EN DERECHOS

La atención al embarazo y la fecundidad adolescente está reconocida como de alta prioridad en la Política de Atención a la Dinámica Demográfica, que funciona como política de población del país.

Sin embargo, Alfonso Fraga advirtió a esta agencia que, pese a la mayor sensibilidad de los decisores, persiste un déficit de implementación. “Hay una mayor sensibilidad y una mayor visión integral, pero se requiere más integralidad en la implementación de la política”, valoró.

“Si bien va a ser muy difícil incrementar la fecundidad total del país, sí podemos trabajar en disminuir la fecundidad adolescente”, insistió.

El vice jefe de la ONEI calificó el fenómeno como “una inequidad reproductiva”. “Esas niñas no están preparadas para la maternidad desde ningún punto de vista”, enfatizó.

Un dato ilustra la gravedad del problema: alrededor del 11 por ciento de las muertes infantiles en 2025 fueron de madres adolescentes, reflexionó Alfonso Fraga.

La Resolución 174 del Ministerio de Salud Pública (Minsap), publicada en la Gaceta Oficial No. 40 en mayo de 2026, busca fortalecer la atención integral a esta problemática, con énfasis particular en educación, prevención y acompañamiento. La norma oficializa la atención, protección y aseguramiento del embarazo en la adolescencia y establece parámetros de salud obligatorios.

Durante su presentación, la jefa del Programa Materno-Infantil del Minsap, Catherine Chibás Pérez, detalló que en su implementación se articulan los ministerios de Salud y Educación, la FMC, la Fiscalía, los tribunales y el Ministerio del Interior.

En paralelo, el Programa Conjunto “Prevención y atención al embarazo y la fecundidad adolescente en Cuba (2025-2028)”, que inició en abril de 2026 con financiamiento de un millón de euros y 36 meses de duración, interviene en 10 municipios de Camagüey, Las Tunas, Holguín y Granma. Jobabo, Cacocum, Najasa, Jimagüayú, Manzanillo, Pilón, Río Cauto, Jiguaní, Buey Arriba y Cauto Cristo fueron seleccionados por sus indicadores resistentes al descenso y por haber sido afectados por el huracán Melissa.

Pero especialistas, autoridades y activistas coinciden en que la respuesta al embarazo adolescente en Cuba no puede ser sectorial ni dispersa.

“La prevención integral de la fecundidad adolescente debería continuar intensificándose en años venideros para lograr un descenso significativo de los nacimientos aportados por madres menores de 20 años”, insistió Molina Cintra.

arb/det

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