martes 27 de octubre de 2026

Cuba aplica economía circular en producción de cigarrillos

Holguín, Cuba (Prensa Latina) La Empresa de Cigarros Lázaro Peña, de Holguín, convierte polvo de tabaco, venas de hojas y papel de embalaje en materia prima reutilizable mediante un modelo de economía circular.

Por Daimy Peña Guillén

Corresponsal en Holguín

La entidad productora, que acaba de cumplir 26 años, procesa esos residuos en su instalación de tabaco reconstituido, única de su tipo en Cuba.

Su responsable técnico, Alexis Heredia, explicó a Prensa Latina que la planta recoge el polvo de tabaco y la parte central de las venas de las hojas generados durante la producción de cigarrillos Criollo. “Ese material se procesa y se convierte en materia prima reutilizable”.

La producción anual de tabaco reconstituido alcanza unas 169 toneladas, lo que reduce de manera equivalente la adquisición de tabaco natural en el exterior. Cada tonelada de ese producto genera un beneficio de unos 11 mil 300 pesos (alrededor de 94 dólares estadounidenses al cambio oficial), según datos de la propia entidad.

La fábrica ha catalogado 28 tipologías de desechos industriales, de los cuales nueve reciben tratamiento riguroso bajo supervisión del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) provincial.

De un total aproximado de mil toneladas de residuos generados anualmente en todo el complejo, solo un mínimo porcentaje llega a los vertederos.

La institución ha merecido en dos ocasiones el Premio a la Calidad de la República de Cuba y distinciones en la Feria Internacional Expo Caribe en Industria Ligera e Innovación. Esos galardones se obtuvieron en un entorno de maquinaria e instalaciones envejecidas y con escasez de piezas de repuesto.

Orlando Espinosa, director de producción, declaró a Prensa Latina que “los innovadores resultan cruciales para mantener el funcionamiento de los equipos”. Ese esquema de producción apela a la inventiva local y a adaptaciones técnicas constantes para mantenerse en activo, señaló.

La planta también aprovecha los residuos de tabaco compostados para fertilizar el huerto de la propia fábrica y convierte papel reciclado en recursos didácticos para la casita infantil vinculada a la institución.

Ese circuito de economía circular de ciclo cerrado sitúa a la planta estatal cubana como referente en sostenibilidad con mínimos recursos.

La reconversión de desechos en materia prima responde a la presión económica y a las limitaciones a la importación de insumos que enfrenta la industria tabacalera cubana.

El tabaco constituye uno de los principales rubros exportables de Cuba y una fuente de ingresos en divisas para el país. La escasez de materias primas importadas obliga a las empresas estatales a buscar alternativas locales para mantener la producción.

En ese contexto, la experiencia de Holguín muestra cómo la necesidad impulsa soluciones tecnológicas propias. El modelo combina la reducción de importaciones con la disminución de residuos enviados a vertederos.

La planta mantiene su producción con equipos envejecidos y sin acceso regular a piezas de repuesto, lo que exige adaptaciones constantes. Ese esfuerzo permite sostener la fabricación de cigarrillos Criollo y otros surtidos de la entidad, destinadas al consumo nacional.

Esta instalación de tabaco reconstituido aporta peso y volumen a la mezcla con el picado de los puros y sustituye parte de los insumos que de otro modo tendrían que adquirirse en el exterior. El ahorro por ese concepto resulta relevante para un sector limitado por el déficit de materias primas.

La planta también gestiona los residuos peligrosos con autorización del Citma provincial, lo que reduce el impacto ambiental de su producción. El conjunto de esas prácticas configura un circuito cerrado que abarca desde la recogida del polvo de tabaco hasta la fertilización del huerto y la elaboración de materiales didácticos.

La experiencia de Lázaro Peña se desarrolla en un momento de presión económica sobre la industria cubana del tabaco. La entidad celebra 26 años de fundada con ese modelo de aprovechamiento de residuos. Dicho esquema productivo combina la inventiva local con adaptaciones técnicas para mantener la actividad.

Ese modelo dista de la manufactura estandarizada global y constituye una estrategia de supervivencia económica en Cuba. La planta estatal cubana se posiciona así como referente en sostenibilidad con mínimos recursos dentro de la industria tabacalera internacional.

arb/dpg

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