martes 1 de septiembre de 2026

Uganda despide el ébola, el Congo Democrático sin controlarlo

La Habana (Prensa Latina) La noticia del fin del brote de ébola en Uganda recibió los aplausos de la comunidad internacional, que ahora pide actuar con todos los recursos disponibles en la República Democrática del Congo (RDC) para detener el avance de la enfermedad en esa nación africana.

Por Joel Michel Varona

Redacción de Ciencia y Técnica

En tal sentido, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, resaltó el rol de las autoridades sanitarias de Uganda, luego que el país africano declarara la victoria sobre este mal de salud que ya cobró la vida de miles de personas.

El anuncio de Uganda, el 26 de agosto, fue avalado tras el completamiento de un periodo de 42 días sin nuevos casos después que fuera dado de alta el último paciente en ese país africano.

“Uganda demostró que, con medidas decisivas, los brotes de ébola pueden controlarse rápidamente”, sentenció Adhanom.

El director general de la OMS explicó que los países pueden mantener la circulación de personas y mercancías centrándose en la preparación, intensificando la vigilancia para detectar posibles casos en centros de salud y comunidades, y gestionando cuidadosamente los puntos de entrada.

De este modo -agregó- pueden garantizar la seguridad de la población y que esta reciba atención médica si están enfermos.

Las autoridades de Uganda confirmaron durante el brote un total de 20 casos de ébola, 15 de ellos importados desde República Democrática del Congo y cinco de transmisión local entre contactos y trabajadores sanitarios.

Un total de 18 lograron superar la enfermedad, mientras que dos de ellos fallecieron a causa del virus, comentó la fuente.

Por otra parte, el máximo responsable de la OMS advirtió que la epidemia del ébola en la RDC seguía sin control.

El mensaje de alarma de la OMS fue emitido luego de reportarse casi cinco mil infectados, principalmente en RDC, con más de dos mil 300 fallecidos. “El brote se ve impulsado por la inseguridad y los desplazamientos, así como por los intensos movimientos de población a lo largo de carreteras, ríos y rutas mineras”, subrayó el directivo del organismo sanitario.

Resaltó que la epidemia sigue entrañando peligro, y “tenemos que ser sinceros: la epidemia no está ni mucho menos bajo control”.

Lo preocupante es que las víctimas se registran fuera de los centros de tratamiento y al margen de las listas de contactos conocidas, expresó el directivo en la segunda reunión del Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional.

“Cada una de estas defunciones apunta a una cadena de transmisión que todavía no hemos localizado”, alertó Adhanom. En su opinión la epidemia continuará hasta que no se registren y se rompan todas esas cadenas de transmisión.

Estamos fortaleciendo la vigilancia, ampliando la capacidad de atención médica, apoyando unos entierros seguros, y promoviendo ensayos clínicos para vacunas y tratamientos, concluyó el director general de la OMS.

No obstante, Adhanom afirmó que es bajo el riesgo de propagación mundial del ébola desde la RDC, aunque alertó sobre la gravedad de la situación en África central.

Explicó que el virus se transmite mediante contacto intenso y no por vía aérea, como ocurre con la Covid-19. “Por la propia naturaleza del virus, no esperamos que se transforme en una pandemia”, declaró.

El director general de la OMS recordó que, desde el descubrimiento del virus hace 50 años, solo se registraron unos 30 casos fuera de las regiones africanas afectadas por brotes, aunque advirtió que el riesgo para los países de la región continúa siendo elevado.

Señaló que la respuesta al brote enfrenta mayores dificultades debido a los conflictos armados en el este de la RDC, donde millones de personas han sido desplazadas y permanecen en campamentos.

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja consideran que los ataques contra las entidades sanitarias constituyen un freno en la lucha contra el ébola en la RDC.

“Los ataques contra voluntarios y personal humanitario son inaceptables” subraya un comunicado de ambas instituciones, al que se sumaron las sociedades de la Cruz Roja de la RDC y Uganda.

La declaración fue emitida luego que seis trabajadores que participan en el intento de contener un brote de ébola resultaron heridos en varios ataques, en la RDC.

“El respeto al personal y a las actividades humanitarias es esencial para garantizar que las comunidades afectadas por epidemias y otras crisis sigan recibiendo la asistencia y los servicios que necesitan con urgencia”, señala el comunicado.

Las instituciones sanitarias explicaron que el personal herido, los equipos y ambulancias dañadas reducen la capacidad de prestar el auxilio humanitario de emergencia necesario, al tiempo que ponen más vidas en peligro y dificultan la contención de la epidemia.

Desde que se declaró el brote de ébola el pasado 15 de mayo, 12 voluntarios resultaron heridos y varios equipos de respuesta de emergencia sufrieron daños o fueron destruidos en un total de 11 incidentes violentos.

“Los voluntarios, el personal sanitario y los trabajadores humanitarios deben poder realizar su labor con total seguridad, sin miedo a la violencia, la intimidación ni las amenazas”, concluye la nota.

La enfermedad del ébola es una dolencia grave, a menudo mortal, en los seres humanos. De acuerdo con la literatura médica, los virus que lo provocan pertenecen al género Orthoebolavirus de la familia Filoviridae.

Hasta la fecha fueron identificadas seis especies de Orthoebolavirus, de las cuales se sabe que tres causan grandes brotes: Virus del Ébola, Virus del Sudán y Virus Bundibugyo.

Expertos señalan como responsables a los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae, pues son huéspedes naturales del Orthoebolavirus.

El virus puede transmitirse a los humanos cuando las personas tienen contacto cercano con la sangre, las secreciones, los órganos u otros fluidos corporales de animales infectados, como murciélagos frugívoros, chimpancés, gorilas, puercoespines, que se encuentren enfermos o muertos en la selva tropical.

Los individuos no pueden transmitir la enfermedad antes de presentar síntomas, y siguen siendo infecciosos mientras su sangre contenga el virus.

arb/joe

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