viernes 29 de mayo de 2026

Sudán, proa hacia una ansiada paz

La Habana (Prensa Latina) Mientras desde abril de 2023 los enfrentamientos armados prosiguen en Sudán, el territorio al noreste de África sufre una de las más severas crisis humanitarias a escala global, con cientos de muertos y millones de desplazados.

Por Oscar Bravo Fong

Redacción África y Medio Oriente

Dentro de ese país, atenazado por el aumento del precio de los combustibles, frecuentes cortes de electricidad y el colapso de la agricultura, alrededor de 20 millones de personas, del total de más de 50, sufren inseguridad alimentaria aguda, consignan entes internacionales.

Estadísticas recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia dan cuenta además que unos 825 mil niños sudaneses corren el riesgo de morir por desnutrición grave.

En el Estado africano, del que se separó en 2011 Sudán del Sur, alrededor del 40 por ciento de las instalaciones de salud están inhabilitadas, 17 millones de residentes no tienen acceso a agua potable y otros 24 millones carecen de adecuadas condiciones de saneamiento, precisa el reporte.

Por si fuera poco, también 1,2 millones de hijos de esa tierra huyeron de la violencia y se refugiaron en tiempos recientes en el este del vecino Chad. Allí viven en campamentos en condiciones de hacinamiento, sin alimentos ni agua potable casi debido a la reducción de financiamientos por entes humanitarios.

Pese al catastrófico panorama, el cual suelen ignorar las colonialistas potencias occidentales, la crisis humanitaria de Sudán deviene hoy una de las más olvidadas del mundo, coinciden especialistas africanos.

Y tal vez ignoran la evidente realidad ya que esos actores, los cuales proveen de mortíferas armas a las partes en conflicto, guían su actuar bajo el principio de “divide y vencerás”, para apropiarse de las vastas riquezas de Sudán, rico en recursos como petróleo y oro.

CHOQUES ARMADOS

En tanto, el gobernante Consejo Soberano insta a las poblaciones a que retornen a diversas regiones del país, incluida Jartum, ciudad recuperada hace más de un año por el Ejército nacional tras permanecer ocupada durante dos años a cuenta de las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés).

Al calor de ese llamado, sin embargo, la aspiración de regreso y vuelta a la normalidad se dificulta por los frecuentes ataques con drones por los elementos irregulares, incremento de la inseguridad, presiones económicas y persistentes cortes de carreteras.

Sin vislumbrarse aún una solución al conflicto, el epicentro de los combates se trasladó en los últimos meses al estado de Nilo Azul (sureste), donde el Ejército anunció nuevos avances en la demarcación frente a las RSF y su aliado, el grupo insurgente Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán/Norte-Al Hilu.

Un parte militar consideró el progreso como decisivo ya que garantiza la estabilidad en la frontera oriental de Nilo Azul.

Con anterioridad, a finales de marzo de este año las milicias paramilitares y la formación rebelde, las cuales extendieron su dominio desde el oeste de la nación hacia el sureste, capturaron la estratégica ciudad de Al-Kurmuk, en el referido estado de Nilo Azul, ubicada al lado de la frontera con Etiopía.

A las Fuerzas de Apoyo Rápido, lideradas por el comandante Mohamed Hamdan Dagalo, también se le atribuye el control en meses recientes del Estado Darfur del Sur, donde el ente estableció un gobierno paralelo, en medio de denuncias de organizaciones humanitarias por la represión y asesinatos en masa cometidos contra la población local.

El conflicto en Sudán se desató hace más de dos años debido a los desacuerdos existentes en torno al proceso de integración de la formación paramilitar en las filas del Ejército.

La controvertida situación derivó en el descarrilamiento de la transición en curso en la nación africana, luego de que fuera apartado del poder en 2019 el entonces presidente Omar Hasán al Bashir, tras multitudinarias manifestaciones en su contra por actos de corrupción y la carestía de productos de primera necesidad.

Tras intentos de poner fin a la actual guerra civil y lograr la paz mediante diversos compromisos, sin materializar aún, las partes en conflicto por estos días parecen enfocarse una vez más en alcanzar el alto al fuego.

Durante un cónclave político en Nairobi, Kenya, efectuado los días 22 y 23 de mayo, representantes de las fuerzas políticas y civiles sudanesas en la Declaración final del foro demandaron una solución integral y profunda que trascienda a las partes en conflicto y establezca una fase de transición sostenible.

El documento, el cual debe implementarse a la mayor brevedad posible, enfatizó en que mediante una amplia participación popular y de entes políticos y sociales “cualquier solución futura debe basarse en una visión política integral que reconstruya el Estado sudanés sobre nuevas bases”.

La cita contó con la presencia de destacadas figuras políticas y civiles, entre ellas, el ex primer ministro Abdalla Hamdok, al frente de la Coalición Sumoud; y Abdel-Wahid Mohamed Nur y Ali Al Rih Al-Sanhouri, líderes, respectivamente, del Movimiento de Liberación de Sudán y del Partido Baaz Árabe Socialista.

Para solventar la actual situación de crisis, Sudán, en resumen, necesita de más inclusión social, erradicación de la violencia y la pobreza, así como la aplicación de un enfoque que aborde cuestiones como gobernanza, justicia transicional y fortalecimiento institucional.

arb/obf

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