jueves 14 de mayo de 2026

Petróleo y geopolítica

La Habana (Prensa Latina) La carrera de Estados Unidos por conservar una posición hegemónica en el mundo reafirma el peso estratégico de los hidrocarburos en la economía global y su empleo como arma geopolítica.

Por Frank González

Colaborador de Prensa Latina

A pesar de los avances registrados en el desarrollo de la producción, distribución y consumo de energía de fuentes renovables, datos citados por las Naciones Unidas señalan que los combustibles fósiles aportan alrededor del 80 por ciento de la energía y el 66 por ciento de la generación de electricidad en el nivel mundial.

Pese a su incidencia en el deterioro del clima –por la emisión de gases de efecto invernadero– el carbón, el petróleo y el gas natural predominan por su densidad energética, versatilidad y uso continuo, además de las posibilidades de almacenamiento y transportación, entre otros factores.

Un informe confeccionado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU fijó en 30,49 por ciento la participación del petróleo en el suministro global de energía en 2023, nivel que descendió a menos de 30 en 2024, según el Resumen Energético Global 2025, elaborado por la Agencia Internacional de Energía.

La demanda de petróleo y sus derivados ascendió en 2025 a 105,14 millones de barriles diarios, 1,3 millones más que el año precedente, precisó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Estados Unidos, con 20 millones 421 mil barriles diarios; China, 16 millones 655 mil; la India, cinco millones 532 mil; Rusia, tres millones 982 mil; Brasil, tres millones 451 mil; Arabia Saudita, tres millones 386 mil y Japón, tres millones 144 mil, lideraron la demanda por naciones durante 2024.

En el primer número de este año de su Informe Mensual del Mercado Petrolero, la OPEP pronosticó una demanda de 106,52 millones de barriles diarios en 2026 y 107,86 en 2027, impulsada por India, China y otros Estados asiáticos.

Los datos más recientes citados por la publicación Trading Economics, apuntan también a Estados Unidos como principal productor mundial con 13,65 millones de barriles diarios, reportados en diciembre de 2025, seguido por Arabia Saudita, 10,10; Rusia, 10,05; Canadá, 5,23, y China, 4,31.

Por regiones, los aportes a la producción total provienen de Norteamérica, con 29,9 por ciento; Medio Oriente, 29,1; Eurasia, 12,8; Asia-Pacífico, 8,9; América del Sur y Central, 8,4; África, 7,2, y Europa, 3,7.

arc/fgg

El mercado petrolero

Por su papel central en la economía mundial, el petróleo es no solo una de las materias primas más comercializadas internacionalmente, sino también una de las más codiciadas por su valor estratégico, acentuado por su carácter de recurso natural no renovable.

Epicentro de conflictos, guerras y actos de piratería, como la intervención armada de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero último, es usado también como herramienta de presión política.

De acuerdo con el Boletín Estadístico Anual 2025 de la OPEP, las reservas comprobadas de petróleo sumaron 1,567 miles de millones de barriles (mmb) en 2024, el 64,9 por ciento de las cuales pertenecen a seis países.

Con más de 303,2 mmb Venezuela encabeza ese reducido grupo integrado además por Arabia Saudita, 267,2 mmb; Irán, 208,6 mmb; Emiratos Árabes Unidos (EAU), 113,0 mmb; Rusia, 80,0 mmb; y Estados Unidos, 45,0 mmb.

En la formación de precios del petróleo crudo intervienen la relación entre oferta y demanda, movimientos en los mercados bursátiles y financieros. A la volatilidad de las cotizaciones contribuyen también las afectaciones en la producción y suministro causadas por conflictos y tensiones políticas.

Tal es el caso de la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero último, como consecuencia de la cual se produjo una reducción sin precedentes de la oferta del producto, mientras su cotización superó la barrera de 100 dólares por barril, en solo unos días.

Un punto focal del conflicto fue el estrecho de Ormuz, brazo de mar de 167 kilómetros de largo y entre 39 y 97 de ancho, a través del cual transita el 20 por ciento de la producción petrolera mundial, procedente de Arabia Saudita, EAU, Irak, Qatar e Irán, desde el Golfo Pérsico hacia el Océano Índico.

Tras intensos bombardeos y el asesinato de altos dirigentes de la República Islámica, incluido el líder supremo, Ayatola Alí Jamenei, Irán anunció el 2 de marzo el cierre del estrecho, cuyo control administrativo comparte con Omán, sultanato ubicado al sur de esa vía marítima.

El cierre afectó también el flujo de otras materias primas vitales para la industria y la producción de alimentos como el gas natural licuado y los fertilizantes, cuyas exportaciones desde el Golfo Pérsico cubren alrededor del 30 por ciento de la demanda mundial de ambos productos.

La conmoción provocada por el conflicto pone a prueba la resiliencia de la economía global, golpeada en los últimos seis años por otras perturbaciones como la pandemia de Covid-19, la guerra en Ucrania y la política arancelaria desarrollada por el Gobierno de Estados Unidos.

Expertos y analistas coinciden en que mientras más dure la contienda, mayores y más prolongados serán sus efectos. Entre ellos, un aumento de la presión inflacionaria y una previsible revisión a la baja de pronósticos de crecimiento económico para este año.

Pie de foto:

Los hidrocarburos han sido epicentro de guerras y conflictos.

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