La energía solar, la eólica y la biomasa como las principales a instalar constituyen una esperanza de soberanía electroenergética para
una isla ubicada en el corazón del Caribe. Se aspiraba que un 24 por ciento de la generación eléctrica fuera por esta vía de cara al 2030.
En el camino que parecía muy lejos hubo de todo, la espera de concretar los mejores proyectos dados los costos elevados de esa tecnología, luz larga para el necesario cambio, pues aún se podía importar petróleo. A inicios de 2025, sólo se habían emplazado 265 mw.
Durante ese año, se lograron instalar otros mil mw en un momento en que ya Cuba sufría desde finales de 2024 uno de los peores episodios de crisis por desabastecimiento de combustibles de los últimos años.
La alta dependencia de los combustibles fósiles es un riesgo para el país y para la seguridad nacional. La necesidad de una transición está clara y las condiciones existen, aseguró a Prensa Latina el director de Estrategia Energética del Ministerio de Energía y Minas, Ramsés Montes.
Prevista en tres etapas, en la primera se busca llegar a un escenario de soberanía en una combinación de utilizar el crudo nacional y su gas acompañante destinado a las plantas de Energás, empresa cubana-canadiense que lo procesa para la cocción de alimentos, sobre todo en La Habana y también para las termoeléctricas del país; el resto, con fuentes renovables.
Los dos primeros, aunque no cubren la totalidad de la demanda, aporta más del 50 por ciento de la matriz de generación eléctrica nacional y la otra parte se logra con fuentes renovables.
Suprimir los apagones por el déficit de combustibles y llegar a un escenario de no depender de estos sería lo ideal, dijo confiado el especialista, al frente de la actividad desde sus primeros momentos.
Luego de la instalación de 45 Parques Solares Fotovoltaicos (PSF) diseminados por todo el país y que aportan ya mil 284 mw, cada uno con 21,8 mw, estamos operando con una participación alta en energía solar, que al mediodía ha llegado a ser el 50 por ciento, detalló el ingeniero eléctrico.
El avance de los mil mw ha logrado que el sistema siga funcionando, y que las cifras se asemejen a nivel de la política que se maneja de cara al 2030.
Sin embargo, aparecen otras situaciones a partir de la alta participación de energía solar. Países que utilizan más esta tecnología pueden tener problemas en la operación del sistema eléctrico a causa de la variación de nubosidad.

En Europa, por ejemplo, esos parques están interconectados y en un momento de variación de frecuencia, otro parque puede recibir apoyo y equilibrar el sistema. Pero en nuestra isla no ocurre lo mismo, no es posible y se torna mucho más compleja la situación, explicó el funcionario.
A fin de proteger el sistema, en determinadas subestaciones existen dispositivos de protección para cuando se va de parámetro la frecuencia, desconectan carga, un lastre, y después vuelve a los parámetros normales. Una vez que se restablece, otra vez se conecta el circuito, detalló.
Nuestras termoeléctricas, la generación base, por diseño, deberían ser flexibles, ante esa variación y en automático, aumentar la generación y contrarrestar ese efecto, sin embargo, esto no es posible por su envejecimiento y la imposibilidad de ofrecer los mantenimientos necesarios. Por lo tanto, no contribuyen a lograr la estabilidad de los PSF.
La estrategia, entonces, es utilizar la acumulación de energía en baterías. En estos momentos y durante el primer semestre del año el país instala 200 mw, en cuatro sitios que aportan 50 mw, dos en La Habana, y otros dos en las orientales provincias de Holguín y Granma, las cuales tendrán una autonomía de una hora de acumulación de energía.
Cuando exista mucha nubosidad, esa variación afectará el servicio y antes que suceda ante un nivel de reducción, dichas baterías entregan los 100 mw. De esta manera esos disparos de frecuencia disminuyen o se eliminan.
Las baterías en este proceso son más rápidas que las termoeléctricas, entran de apoyo a la solar fotovoltaica para dar estabilidad.
Actualmente no podemos acumular energía durante el día porque aún existe déficit, detalló el directivo. Las baterías ahora solo buscan estabilizar el sistema ante las variaciones de frecuencia por la nubosidad.
Para Montes, el país seguirá creciendo en energía solar fotovoltaica, y va a llegar un momento en que se elimine la afectación al mediodía.
En un momento que esté cubierta la demanda, vamos a instalar más baterías, capaces de acumular energía de cuatro hasta seis horas, señaló.
Una vez que llegue la noche, vamos a utilizar esas baterías, que sería la energía solar acumulada al mediodía. Así llegaríamos a completar la primera etapa de la transición.
Entonces, estimado lector, resta desde ahora y para siempre, atrapar el Sol.
arb/ALB








