Por Nara Romero Rams
Corresponsal jefe en Etiopía
Ese fue el resultado del Diálogo sobre el Decenio de las Mujeres Africanas en materia de Inclusión Financiera y Económica, organizado por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (ECA) y el Centro Africano para la Transformación Económica.
La cita de alto nivel sesionó como parte de la Conferencia de Ministros Africanos de Finanzas, Planificación y Desarrollo Económico de 2026 celebrada en la ciudad marroquí de Tánger el 1 de abril.
Los debates se centraron en cómo los gobiernos pueden elevar la inclusión financiera de las mujeres a la categoría de prioridad económica fundamental, con datos obtenidos en África para fundamentar las decisiones políticas de los ministros de Finanzas.
Herramientas clave desarrolladas En el continente, como los índices africanos de Género y Desarrollo, el de Género y el de Inclusión de las Mujeres, utilizaron los participantes para fundamentar las discusiones en datos sobre los compromisos políticos, los avances y las realidades económicas que viven las féminas.
UN PORBLEMA DE GOBERNANZA
La ministra de Economía y Finanzas de Marruecos, Nadia Alaoui, describió la exclusión financiera y económica de las mujeres no solo como un problema de ellas, sino también de gobernanza.
“Nos enfrentamos a una realidad que debemos reconocer. Las mujeres reciben capacitación, pero no son contratadas. Son contratadas, pero no ascienden, están presentes, pero no toman decisiones. Esto no es un problema de falta de cantera, es un problema de gobernanza”, afirmó
Alaoui hizo hincapié en que el progreso depende de quién toma las decisiones y cómo se asignan los recursos. “La inclusión nunca será completa sin la participación de las mujeres en la toma de decisiones. No transformaremos nuestras economías incluyendo a las mujeres en la cantidad, pero excluyéndolas del poder”, agregó.
Destacó el papel de los datos, la tecnología y la innovación para impulsar el cambio, señalando que dan visibilidad a las féminas y hace que la inclusión sea escalable y la innovación la convierte en una realidad.
En ese sentido, mencionó las reformas implementadas en Marruecos, incluyendo la mejora del acceso al transporte, el cuidado infantil y los servicios financieros, como medidas prácticas para apoyar esa participación en la economía.
EL COSTE DE LA EXCLUSIÓN
La subsecretaria ejecutiva y economista jefe de la ECA, Hanan Morsy, afirmó que el progreso en el empoderamiento económico de las mujeres sigue siendo insuficiente, a pesar de los avances recientes.
Morsy reveló que alrededor del 89 por ciento de las féminas en África trabajan en el sector informal, con acceso limitado a la protección social o a los servicios financieros, mientras que la economía digital agrava la exclusión.
“Reducir las brechas de género puede impulsar el crecimiento económico, pero nuestra capacidad para medir estas pérdidas sigue limitada por graves carencias de datos. Cuanto menos medimos, más subestimamos tanto el costo de la exclusión como los beneficios de la reforma”, subrayó.
Consideró que, sin datos con perspectiva de género, se están en la práctica formulando políticas a ciegas. Esto es algo que ya no podemos permitirnos, aseveró.
Hizo un llamamiento a los responsables políticos para que eleven la inclusión de las mujeres a la categoría de prioridad económica fundamental, invertir en subsanar las deficiencias en materia de información y garantizar que los sistemas financieros y digitales estén diseñados desde el principio para tener en cuenta a ese grupo poblacional.
“Si adaptamos las reformas financieras a la realidad de la vida de las mujeres, no solo promoveremos la igualdad, sino que también pondremos en marcha un poderoso motor de productividad, resiliencia y crecimiento inclusivo en toda África”, concluyó.
Por su parte, la economista sénior del Centro Africano para la Transformación Económica, Theophiline Bose-Duker, reconoció que el progreso no avanza con la suficiente rapidez.
Bose-Duker explicó que el índice de inclusión promedio de África aumentó de 45,6 por ciento en 2011 a 53,5 por ciento en 2022. “Pero a este ritmo, la plena inclusión no se logrará hasta 2093. Esta es una realidad preocupante”, alertó.
Señaló que, si bien muchos países adoptaron políticas de igualdad de género, su implementación sigue siendo limitada debido a deficiencias en la financiación, los datos y la coordinación institucional.
Para acelerar el progreso, pidió una inversión sostenida en sistemas de información de género, una infraestructura digital más inclusiva que tenga en cuenta a las mujeres, una mayor integración de las prioridades de género en los ministerios de Finanzas.
Asimismo, un mejor uso de las herramientas existentes para hacer un seguimiento del progreso y exigir responsabilidades a los gobiernos.
El Diálogo sobre el Decenio de las Mujeres Africanas en materia de Inclusión Financiera y Económica también se centró en soluciones prácticas para apoyar mejor a las mujeres a la hora de iniciar y desarrollar negocios productivos, acceder a empleos dignos y construir medios de vida más seguros.
Estas incluyeron la inversión en sistemas de cuidado para liberar tiempo de las mujeres para el trabajo remunerado, la formalización del empleo informal para ampliar la protección y el acceso a la financiación, la expansión de la alfabetización digital y el acceso a la tecnología para reducir la exclusión.
Los resultados de este diálogo contribuirán a los esfuerzos continentales en el marco del Decenio de la Unión Africana de la Mujer sobre la Inclusión Financiera y Económica, que tiene como objetivo acelerar el progreso en la reducción de las brechas de género en las economías africanas.
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