Por Nara Romero Rams
Corresponsal jefe en Etiopía
La presentación del Informe Económico sobre África 2026 durante la LVIII Sesión de la Comisión Económica para África (ECA) y la Conferencia de Ministros Africanos de Finanzas, Planificación y Desarrollo Económico que transcurre hasta el 3 de abril en Marruecos, llegará en un momento en que los gobiernos asimilen la necesidad de ese giro.
Para el secretario ejecutivo de la ECA, Claver Gatete, es la única vía creíble hacia un desarrollo resiliente, inclusivo y sostenible en medio de crisis climáticas, condiciones de financiación cada vez más restrictivas, desafíos geopolíticos y un rápido cambio tecnológico.
Gatete subrayó que las tecnologías de vanguardia, desde la inteligencia artificial y el análisis avanzado de datos hasta el Internet de las Cosas, la robótica y las soluciones de energía limpia, ya están transformando las cadenas de valor en la agricultura, la industria manufacturera, los servicios y la administración pública.
“La pregunta para los responsables políticos y líderes industriales africanos no es si estas tecnologías transformarán el mercado laboral, sino si el continente dará forma a esa transformación o simplemente se adaptará a ella en condiciones ajenas”, precisó.
En ese sentido, reconoció que la preparación para los empleos del futuro comienza con un diagnóstico honesto del desafío que representan las competencias.
Hoy en día, reveló, solo una pequeña proporción de niños africanos alcanza un nivel mínimo de lectura a los 10 años; la matricula en educación técnica y vocacional sigue siendo baja, mientras que para la enseñanza superior ese parámetro está muy por debajo de los promedios mundiales.
Esto constituye una receta para la exclusión de una economía global de alta tecnología, afirmó.
Para revertir esa situación, el secretario ejecutivo de la comisión económica regional mencionó reformas curriculares que prioricen la resolución de problemas, la programación, la alfabetización digital y la creatividad; una capacitación docente a gran escala.
De igual manera, alianzas sólidas entre universidades, centros de formación técnica y profesional e industria para garantizar que la formación se ajuste a la demanda real del mercado laboral.
Resultados alentadores en esa dirección es el ecosistema de innovación digital de Kenya que abarca desde el dinero móvil hasta la logística basada en plataformas y el comercio electrónico y crea ocupaciones en tecnología financiera, marketing digital, servicios de datos y gestión de plataformas que apenas existían hace una década.
En esa misma línea se encuentra Ruanda, posicionada como un banco de pruebas africano para tecnologías emergentes, al invertir en banda ancha, servicios públicos digitales y academias de programación para formar una fuerza laboral preparada para empleos basados en datos e inteligencia artificial (IA).
Mientras, en Egipto, Marruecos y Sudáfrica, las cadenas de valor de la automoción y las energías renovables generan nuevos puestos de trabajo en la fabricación avanzada, la tecnología de baterías y la ingeniería solar y eólica.
INFORME ECONÓMICO SOBRE ÁFRICA 2026
Tánger, ciudad marroquí que acoge la LVIII Conferencia de Ministros de Finanzas y Desarrollo Económico de la ECA, cuenta con un puerto de tecnologías de vanguardia de primer nivel que rivaliza con muchos de los países desarrollados.
A juicio del secretario ejecutivo de la ECA, Claver Gatete, estos ejemplos demuestran que cuando las naciones alinean la educación, la política industrial y la estrategia digital, pueden empezar a orientar sus mercados laborales hacia las industrias del futuro.
Pero, continuó Gatete, las habilidades por sí solas no generarán empleo. Los trabajadores necesitan empresas productivas que los contraten, y las empresas necesitan un ecosistema propicio para innovar, aseveró.
El informe subraya la importancia de una política industrial y de innovación que integre de forma deliberada las tecnologías de vanguardia en los sectores productivos de África. En la agricultura, por ejemplo, los empleos del futuro se centrarán en un sector climáticamente inteligente, los servicios de datos agrícolas, la distribución de insumos de precisión y la extensión digital.
Para aprovechar este potencial, se requiere inversión en riego, banda ancha rural, plataformas de datos y apoyo a las empresas emergentes de agrotecnología que puedan adaptar herramientas de vanguardia, desde sensores hasta imágenes satelitales y servicios de asesoramiento basados en IA, a las realidades locales.
Para manufacturera, los gobiernos pueden utilizar parques industriales y zonas económicas especiales para atraer empresas que implementen automatización, logística inteligente y materiales avanzados, al tiempo que negocian la transferencia de tecnología y el desarrollo de proveedores locales para ampliar el empleo cualificado. Al mismo tiempo, sentenció Gatete, África debe considerar los datos como un activo económico estratégico, no como algo secundario. Los datos sustentan las tecnologías de vanguardia en todos los sectores; sin embargo, gran parte de la información del continente se almacenan y procesan en el extranjero, con un valor limitado para el mercado local.
Construir una economía de datos que genere empleo implica invertir en centros, infraestructura en la nube, computación de alto rendimiento y conectividad segura, a la vez que se desarrollan normas claras sobre gobernanza, privacidad, flujos transfronterizos y competencia.
También se necesita apoyar a las empresas locales que trabajan a lo largo de la cadena de valor de los datos —desde la recopilación y el etiquetado hasta el análisis y los servicios de IA— y capacitar a los jóvenes para que trabajen como ingenieros de datos, analistas, especialistas en ética y gestores de productos.
Por otra parte, declaró que el modelo de financiación para la innovación y el empleo también debe cambiar. Los sistemas bancarios tradicionales, centrados en préstamos con garantía, no son adecuados para las empresas tecnológicas de alto riesgo basadas en activos intangibles.
Los países africanos pueden empezar a cerrar esta brecha mediante la creación de mecanismos de financiación mixta, bonos de innovación y líneas de crédito regionales que atraigan capital privado a sectores de alta productividad.
A juicio de Gatete, los empleos del futuro se están diseñando hoy, en la forma en que África educa a sus niños, regula sus datos, financia a sus innovadores y planifica su infraestructura.
“Si los países africanos actúan con urgencia y determinación, pueden configurar un mercado laboral más productivo, inclusivo y resiliente que el que heredaron”, aseguró.
Pero, continuó, si dudan, el continente corre el riesgo de seguir siendo consumidor de tecnologías ajenas y proveedor de mano de obra y materias primas de bajo valor.
La elección es clara; el plazo es ajustado; y el momento de preparar a la fuerza laboral africana para la economía de vanguardia es ahora. Así es como podemos garantizar un crecimiento económico sostenible en el continente, concluyó.
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