Por Martha Andrés Román
Corresponsal jefa en Brasil
Fotos de la autora
Cada sábado, quien visite la Feria Agroecológica de Ponta Norte, en esta urbe, puede encontrarlas sentadas en sus sillas, aguja en mano, y rodeadas de telas con mensajes que denuncian el racismo y la violencia contra la mujer, mientras cantan a la diversidad y al respeto, entre muchos otros temas.
Se trata del colectivo Líneas de Resistencia, un grupo nacido a raíz de la pandemia de la Covid-19 como una respuesta íntima y colectiva a un tiempo de incertidumbre, miedo y tensiones políticas en Brasil.

LUCHA POR LA JUSTICIA SOCIAL ENTRE HILOS Y AGUJAS
Lo que comenzó como un encuentro entre bordadoras terminó convirtiéndose en una experiencia de arte militante que actualmente ocupa ese espacio público y dialoga con causas locales y globales.
En su página web, el grupo se describe como un colectivo nacido en Brasilia en 2022, que reúne a mujeres de diferentes territorios y orígenes, unidas por el arte del bordado libre y el compromiso con las causas democráticas.
“Con cariño y dedicación, transformamos hilos y agujas en resistencia y sueños, ocupando espacios físicos y digitales para fortalecer la lucha por la justicia social y la libertad”, aseguran.
Así también lo confirmó a Prensa Latina una de sus integrantes, Luciana de Maya Ricardo, quien asegura que Líneas de Resistencia se formó “para trabajar nuestras angustias, nuestras necesidades, lo que nos estaba moviendo en aquel momento”.
Según relata, el contexto nacional fue determinante: “Era una etapa política en la que estábamos muy preocupadas por el rumbo que estaban tomando las cosas”.
Las reuniones comenzaron de manera sencilla, casi espontánea, en la mencionada feria de la capital brasileña, con mujeres que querían salir a la calle a bordar y se sentaban bajo una carpa en sillas traídas desde casa.
Pero esa práctica no se limitó solo a ser un ejercicio terapéutico, sino que se convirtió en una herramienta de intervención política: en las telas comenzaron a aparecer palabras, símbolos y consignas que expresan anhelos, dolores e indignaciones.
“Bordamos las cuestiones que son importantes para nosotras: angustias, lo que deseamos, eso es lo que ponemos en los paños”, explica Luciana.
De esa forma, pequeños bordados se integran luego en piezas mayores llamadas mantos, bautizadas así porque las integrantes del colectivo las colocan sobre sus espaldas cuando participan en eventos públicos vinculados con las causas que defienden.

TEJIDOS DE CAUSAS LOCALES Y GLOBALES
Las temáticas que atraviesan las telas son múltiples: democracia, derechos humanos, medio ambiente, pueblos originarios, diversidad sexual y justicia social conviven en los hilos. “Son varias agendas democráticas que consideramos importantes para nuestro país, para nuestro grupo, y es una forma de colocarnos en el mundo”, afirma Luciana.
En ese sentido, Líneas de Resistencia ha bordado también posiciones frente a conflictos internacionales y situaciones que consideran injustas. “Creemos que hay injusticias que están ocurriendo, y por eso también bordamos esos temas”, añade, mientras se observa, entre los diseños, referencias a Cuba, Venezuela y Palestina.
Otra de las miembros del grupo, Beatriz Dignart, resume el espíritu del colectivo desde una perspectiva inclusiva: “bordamos todas las agendas democráticas para mostrar que todos cabemos en el mundo y que basta con que una persona se una a la otra”.
“Bordamos contra las guerras, contra los genocidios, contra el bloqueo a Cuba, que vemos como algo innecesario y que ya dura desde hace muchos, muchos años”, precisó.
Además de los mantos, las bordadoras crean botones que circulan en movimientos sociales y movilizaciones, con los cuales comparten información sobre el contexto político brasileño e internacional.
Varias de esas piezas fueron colocadas recientemente sobre una bandera de Venezuela que recorrió la Feria Agroecológica en acto de solidaridad, y en la cual varias integrantes del colectivo plasmaron sus mensajes de apoyo, tras la agresión estadounidense contra ese país el pasado 3 de enero.
“Fuera Estados Unidos de Venezuela” y “Líneas de resistencia en la lucha con el pueblo venezolano”, son algunas de las frases plasmadas en la enseña.
Según han explicado a medios locales de prensa, el nombre Líneas de Resistencia se inspiró en otros grupos con propuestas similares que se extendieron por todo Brasil, como Líneas Horizonte en Belo Horizonte, en Minas Gerais; y Líneas Sampa, Líneas Santos, en São Paulo.
La presencia en redes sociales también les ha permitido una mayor conexión nacional y el intercambio de experiencias, pues mediante plataformas como Instagram coordinan agendas políticas conjuntas.
Más allá de la militancia, el colectivo es también un espacio de afecto, cuidado y pedagogía, pues, entre puntada y puntada, se construyen amistades, se intercambian experiencias de vida, se dan lecciones a quienes son novatos en el mundo del bordado y se fortalece la comunidad.
“Nuestro círculo está lleno de conversación, alegría, risas, cariño, bebidas, bocadillos y siempre soñamos con un Brasil más justo para todos”, aseguran en su cuenta de Instagram.
En tiempos marcados por las luchas por los símbolos y las narrativas, este grupo de mujeres -en el que también participan algunos hombres- demuestra que un hilo puede ser discurso, que una aguja puede ser herramienta política y que bordar, en colectivo, también es una manera de imaginar y construir otro mundo posible.
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