lunes 2 de febrero de 2026

Vienen tiempos confusos y convulsos

Montevideo (Prensa Latina) Vienen tiempos confusos y convulsos, avizora el politólogo uruguayo Óscar Bottinelli, quien acusa la ausencia de reglas salvo las que hacen regir quien ostenta “la mayor fuerza” a nivel global.

Por Orlando Oramas León

Corresponsal jefe en Uruguay

Son reflexiones compartidas con Prensa Latina, que tienen como trasfondo el ataque del 3 de enero de Estados Unidos contra Venezuela, “cuando quedan atrás ciertas reglas de poder imperantes durante la Guerra Fría”.

Entonces, dice, estaba la división de áreas de influencia y posturas de países de la llamada tercera posición “que en el rejuego diplomático creaban cierto equilibrio”.

En aquellos tiempos -acota- no era siquiera imaginable que barcos de guerra de Estados Unidos capturaran un petrolero o barco mercante de la Unión Soviética o de algún otro integrante del Pacto de Varsovia.

Bottinelli no idealiza aquella época, menos la del último cuarto de siglo con las intervenciones en Iraq y Libia. Y más atrás, las invasiones a Granada y Panamá. “Aún así, prevalecían ciertas pautas; ahora pretende hegemonizar “la mayor potencia”, subraya.

Considera que ello ocurre cuando Europa queda como actor secundario, “notoriamente dividida y falta de liderazgo. Lo que sucede con el acuerdo de Mercosur con la Unión Europea lo está demostrando. Da la impresión de que la UE no tiene el respaldo suficiente para que lo que se acuerde sea importante”.

Pone de ejemplo a Groenlandia y las pretensiones del presidente estadounidense, Donald Trump -quien manejó incluso el uso de la fuerza-, de hacerse de ese territorio bajo soberanía de Dinamarca.

No es correcto decir que el presidente Trump dio un paso atrás como sostiene alguna prensa europea, comenta mi interlocutor.

“Trump actuó mitad político, mitad hombre de negocios. Hizo un juego, lanzó todas sus pretensiones y al final no se queda con Groenlandia, pero sí con bases militares, la soberanía sobre las bases, el control de los recursos naturales y la decisión de quiénes pueden invertir allí”.

Advierte que a simple vista parece una presunta “locura”, pero resulta una táctica que le da resultado en la medida en que desconcierta: “amenaza por tantos lados distintos que no es previsible el próximo lugar de ataque”.

MINNEAPOLIS

Son estas algunas de las razones por las cuales el avezado analista adelanta que viene un período de mucha incertidumbre.

Al respecto se pregunta si lo que está pasando a lo interno de Estados Unidos, como en Minneapolis, pueda conducir a una situación como la que sucedió a fines de los 60 y principios de los 70 del siglo anterior como reacción de rechazo a la guerra de Vietnam.

Menciona la represión y el uso de la fuerza por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE), que “se aplica con pocos límites y exacerba inconformidades a las que se suman otras como los homicidios de tipo racista por parte de policías locales”.

Opina que ello está marcando que “hay zonas en Estados Unidos con una convulsión muy grande”.

Contrasta la victoria electoral de Donald Trump para la presidencia, y la del alcalde de Nueva York, el demócrata Zohran Mamdani, inmigrante musulmán “originario étnicamente de la India, pero geográficamente de África”.

Resulta un cambio muy grande en el comportamiento político de la sociedad neoyorquina, apunta Bottinelli, y reconoce que hechos como estos dejan abiertas muchas interrogantes sobre los tiempos por venir.

LO QUE SÍ ESTÁ CLARO

Lo que sí está claro es la decisión de Washington de imponer la Doctrina Monroe, que pretende poner bajo su control, incluso con amenazas, al hemisferio occidental, opina quien se desempeñó como secretario político fundador del Frente Amplio, Líber Seregni.

Agrega que así lo demostró Estados Unidos con el despliegue de su Armada en el Caribe, imponiendo un “dominio policial”, bombardeos a navíos civiles con decenas de víctimas y la captura de petroleros.

“Están marcando un cambio importante, de que no hay otra fuerza que se le oponga. Lo que fueron en principio amenazas, la intervención militar del 3 de enero contra Venezuela demostró que son reales”, concluye el también fundador de la consultora de opinión Factum.

DIPLOMACIA URUGUAYA

En este contexto tocará a Uruguay a partir de marzo próximo asumir la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Antes, en enero, el Estado uruguayo asumió la coordinación del Grupo de los 77 más China, que reúne a más de un centenar de países.

Para Bottinelli, la primera sorpresa fue que el gobierno del presidente Yamandú Orsi decidiera no ingresar al Nuevo Banco de Desarrollo del Brics, pese a la buena voluntad del grupo y la invitación expresa y personal de la presidenta de la entidad, Dilma Rousseff, al gobernante uruguayo.

Resulta relevante el hecho: No al Brics, no al Banco del Brics, remarca.

Y asegura que ello responde a la postura del actual ministro de Economía, Gabriel Oddone, autor del libro titulado El Despegue, en cuyas páginas define que Uruguay pertenece al mundo occidental y se ubica en el ámbito de influencia de Estados Unidos.

“Es una definición terminante, incluso que en el marco económico los recursos financieros de Uruguay vienen de los capitales que se negocian en Estados Unidos; allí se emiten los bonos o letra de la deuda”.

Oddone fue más incisivo en febrero de 2025, al enfatizar que el Nuevo Banco de Desarrollo del Brics no le aporta nada al país, bajo la concepción de que la inversión de Uruguay viene de los grandes capitales de Occidente que tienen como eje a los Estados Unidos.

En esta línea se puede leer la reacción oficial uruguaya a la intervención militar contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores, con saldo de decenas de víctimas mortales.

El politólogo distingue entre los pronunciamientos de Uruguay al respecto: la declaración de la cancillería; la firma de la declaración conjunta con Brasil, Colombia, México, España y Chile; las propias expresiones de Orsi, y dos discursos del embajador ante la Organización de Estados Americanos.

“Claramente el momento más crítico con Estados Unidos respecto a la agresión a Venezuela fue la firma conjunta con esos países. Pero luego todos los otros pronunciamientos van en otra dirección, más cercanos a Washington”, sostiene.

Es por ello que el analista compara otros momentos en que la política exterior uruguaya se mantenía en un lugar intermedio, apartada del injerencismo de aquel llamado Grupo de Lima, propulsor de los castigos a Venezuela y en la órbita estadounidense.

“En cambio la de hoy no lo es, está entre aquella posición de Uruguay y una más cerca de Estados Unidos”, sentencia.

“Tengo muchas dudas de cómo va a jugar Uruguay en la Celac, porque no lo veo en un papel muy fuerte de buscar equilibrios si esos equilibrios molestan a Estados Unidos”.

Creo, concluye, que en política exterior el gobierno actual preferiría pasar por debajo del radar y evitar ruidos con Washington.

arb/ool

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